Valeriano Gómez, ex ministro de Trabajo: “La economía española puede garantizar perfectamente la evolución futura de su sistema de pensiones”

 

 

El ex ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, afirma que nuestra economía puede con el gasto de sus pensiones, recordando que “España gasta menos que la media europea en política social, educación y sanidad”. El actual ministro de Economía, Román Escolano, sostiene que no hay “una vinculación de las pensiones al IPC, sino “un compromiso puntual, extraordinario, para subir las pensiones durante 2018 y 2019, en virtud el pacto alcanzado con el PNV. Y los profesores Devesa, Domènech y Meneu piden al Pacto de Toledo que refuerce la sostenibilidad de la economía “con medidas que permitan que el sistema de pensiones sea más eficiente y equitativo”. El futuro de las pensiones es un debate inaplazable en este momento y en este país. Una reforma que deben debatir las fuerzas políticas hasta alcanzar el consenso.  El economista Valeriano Gómez, coautor con el catedrático Santos Ruesga del Informe sobre el Futuro de las Pensiones, asegura que no se pueden congelar las pensiones porque ningún país del mundo desarrollado deja su revalorización “fuera del ámbito de los precios o de los salarios”. En la calle siguen las protestas. Cientos de jubilados, convocados por UGT y CCOO, han rodeado hoy (16/5/2018) el Banco de España en contra del “robo” de las pensiones. Exigen que se derogue la reforma de 2013 para que vuelvan a revalorizarse según la inflación.

 

Por Agustina Sangüesa

 

Usted ha sido ministro de Trabajo y tiene una amplia experiencia en gestión pública, dos razones que revalorizan su visión sobre lo que está sucediendo en la política española. ¿Tiene la sensación, como muchos ciudadanos, de que la política no está a los mandos del país en este momento?
En parte, ya hemos conocido este tipo de situaciones, por ejemplo, hay algunas similitudes con la etapa en la que España, hace 35 años, salió de la inmensa recesión que provocó el tránsito de la dictadura a la democracia, y después de 10 años consecutivos de crisis, a la altura del año 1986, la recuperación se instala por fin en la sociedad y en la economía, comienza un fuerte crecimiento y una intensa creación del empleo. Poco tiempo después se empieza a reprochar socialmente que la recuperación no estaba siendo percibida por todo el mundo, que era necesario empezar a distribuir, a ajustar cuentas con los grandes perdedores de la etapa de recesión, que duró una larga década, desde 1973-74 hasta 985-86. Y, al fin y al cabo, aquella protesta se materializó en forma de huelga general, seguida masivamente el 14D de 1988. Aunque la sociedad española mostraba otra vez signos de buen pulso, de querer ganar el futuro, había un cierto retraso de la política pública en la distribución. Pues algo de esto estamos viviendo ahora.

¿Qué reacción ha provocado la crisis de 2008?
La crisis que hemos padecido ha sido muy intensa y con un origen especialmente criticable puesto que, en parte, se debió a los excesos inmobiliarios, las malas prácticas y la mala gestión en el funcionamiento de los sistemas financieros. Han pasado 6 largos años con una destrucción de empleo intensísima. Así es que lo que estamos viendo ahora es una suerte de aviso a los gobernantes, a las autoridades públicas de las instituciones que coordinan las distintas políticas del Estado, para decir que ahora es el momento de comenzar a restañar las heridas que la crisis ha originado. Algo de esto hay detrás de los movimientos sociales que se han generado durante los últimos meses alrededor de las protestas, por ejemplo, en el ámbito de las pensiones. Entidades y plataformas ciudadanas de todo tipo han venido a sostener que no era razonable que la forma en que se revisaban las pensiones estuviera totalmente al margen de la evolución de los precios, instalando la revalorización fuera siempre del 0,25.. Algunos ya advertimos en su día que no sería posible instalar nuestras pensiones en una revalorización del 0,25. No es posible pensar que una congelación de facto en el sistema de pensiones sea la mejor forma de solventar los problemas que tienen los sistemas de pensiones públicas, en España y en el conjunto del mundo desarrollado.

Ya hubo una congelación de pensiones años atrás, durante el mandato del presidente Zapatero. Corría el año 2010. La situación era bien diferente en ese momento pero parece que no superamos el grave azote de la crisis
Nadie niega que haya circunstancias excepcionales que obliguen a los gobiernos a tomar determinado tipo de decisiones, pero en este caso estamos hablando de una instrumentación de una regla legal que hace esa situación perpetua prácticamente. Esta es la novedad. En 2010, el gobierno de Rodríguez Zapatero, en plena crisis de la deuda soberana o el Gobierno del PP, en 2012, cuando no revisó una desviación importante de casi 2 puntos de la inflación, tuvieron razones extraordinarias que les llevaron a no revalorizar todas las pensiones, para no tener en cuenta la evolución de los precios. Pero aún así, siempre había un cierto consenso respecto a que volvería a retomar todo el conjunto cuando las circunstancias económicas mejoraran. Lo que tiene de novedad la fórmula actual es esa instalación permanente de la dinámica de nuestro sistema de pensiones en una congelación de facto, y es de facto porque se aumenta solamente el 0,25, cuando los precios están subiendo al uno y medio. Esa es la cuestión.
“En términos comparados, países como Alemania, Francia, Bélgica, Holanda o Italia, casi todos los grandes países europeos, gastan mucho más en pensiones”

¿Por qué están en riesgo las pensiones en este país y cuáles son las medidas que habría que poner en marcha para garantizarlas?
Una economía como la española puede garantizar perfectamente la evolución futura de su sistema de pensiones sin que se ponga en riesgo su existencia. El riesgo de existencia de nuestro modelo de pensiones sería el riesgo de nuestro propio modelo de economía, de nuestra sociedad. En estos momento prácticamente el 10 % de lo que se produce en España se destina a pagar las pensiones de la población jubilada. ¿Esto es mucho o es poco? Si se mira en términos comparados, esto todavía no es mucho; prácticamente todos los grandes países europeos, como Alemania, Francia, Bélgica, Holanda o Italia, pagan mucho más a sus pensionistas en términos de PIB, gastan mucho más. Italia está gastando casi un 15 %, Francia está dedicando sobre un 14 %, o sea, que la sociedad española hace un esfuerzo normal, nada extraordinario, para financiar su sistema de pensiones, en términos comparados, incluso podíamos decir que está en la parte media baja del gasto en pensiones en el conjunto europeo. El problema en el caso de España, que no es muy distinto al de la media, es que la perspectiva de este gasto es seguir creciendo mucho, porque los 10 millones de pensionistas de hoy serán algo más de 15 millones dentro de 35 años, personas que ya han nacido y somos todos nosotros. Esto significa que el esfuerzo será mayor. Pero lo que el Gobierno plantea, según las proyecciones que ha hecho públicas, es que a mediados de siglo gastará lo mismo que ahora en pensiones, aunque haya 5 millones más de pensionistas. Entonces, lo que está diciendo es que va a congelar las pensiones, quiere reducir en la práctica el importe de las pensiones en términos de su capacidad de compra futura. Y esto es lo que está en discusión en este momento. Yo soy de los que piensa que España puede asumir un coste de un sistema de pensiones en el entorno de un 13-14 % frente al 10 % del PIB actual. De hecho ya lo están haciendo hoy otros países europeos. Esa es precisamente nuestra discrepancia con el argumento del Gobierno.

¿Le pido argumentos que sustenten su afirmación de que esta economía puede con el gasto de las pensiones? ¿Cuáles son esas razones?
Aunque tiene mucha volatilidad, muchos altibajos, es una economía cuyo nivel productivo sigue creciendo, sigue mejorando progresivamente. En términos generales, España está entre los países avanzados del mundo, que cada vez dedican más esfuerzos a hacer frente al reto demográfico. Las sociedades envejecemos más, vivimos mucho más y tenemos menos hijos, nos enfrentamos a retos mayores. España es un país que invierte menos que la media europea en gasto social, en pensiones, en educación y en sanidad. Estamos teniendo en torno al 38 % del PIB en ingresos tributarios y de cotizaciones sociales para financiar el conjunto del gasto de las políticas públicas. Esto no es lo habitual en Europa, nos separan 7 puntos, que serían prácticamente unos 70.000 millones en términos de nuestro PIB, que con una presión impositiva similar a la media europea nos permitiría financiar una buena parte de todos los gastos, especialmente, de los sociales. Sí hay margen en una economía como la española para poder hacerlo, para mejorar y hacer frente a este tipo de retos. Lo que tenemos que tener claro es que no podremos tener un sistema sanitario adecuadamente configurado desde el punto de vista de su eficiencia y calidad -que miran para aprender numerosos sistemas sanitarios públicos del mundo-, si no dedicamos más esfuerzo a esta materia, igual que pasa con la educación y con el futuro del sistema de pensiones. En algunos momentos hemos dedicado más esfuerzos para financiar estas materias. Así que tiene que ver mucho con la voluntad política de hacerlo. Por supuesto, si no hay un mayor grado de crecimiento económico, no será posible financiar este conjunto de mejoras, pero una vez superada la crisis la capacidad de crecimiento de la economía española no es pequeña. Es un crecimiento muy desigual, con empleos muy precarios, con condiciones de trabajo que tienen que mejorar mucho, especialmente, las salariales. Pero ha bastado una política monetaria más activa por parte del Banco Central, una mejora en la situación de sus instituciones financieras, una relajación de las condiciones de austeridad –el gran error de la política económica europea- para que el conjunto de las economías y, en particular, la española mejorara radicalmente.

¿El actual modelo productivo, cuestionado desde amplios sectores, es un palo en la rueda para que esta economía siga creciendo?
El modelo productivo español ha tenido siempre un sesgo muy negativo hacia el sector de la construcción, el ámbito de las actividades inmobiliarias y hacia servicios de bajo valor añadido. El riesgo que hay ahora es que volvamos otra vez a las andadas en la construcción. España vivió un viaje de ida y vuelta que no debe volver a repetir, un viaje que consistió en llegar a tener 2.700.000 ocupados en un sector que era capaz de construir 800.000 viviendas que nunca necesitamos. Muchas de ellas están ahora vacías y son las que han provocado, en parte, la quiebra de un conjunto importante de nuestro sistema financiero, alrededor de las antiguas cajas de ahorro. No debemos repetir ese error, pero hay algunas cosas que están sucediendo en nuestro sistema financiero y que deberían tomar otra dirección, como volver a financiar la compra de viviendas hasta en un 100 % o más. En general, estos son los dos principales lastres de la economía española que, por lo demás, se ha internacionalizado mucho y compite bien en los terrenos internacionales. España no ha perdido cuota de mercado ni siquiera durante la crisis, seguimos manteniendo una cuota en torno al 2 % de participación en el comercio mundial e incluso seguimos en plena recuperación y la balanza por cuenta corriente sigue teniendo un signo razonable, incluso de ligero superávit. Lo que no debemos hacer es volver a las andadas del pasado pensando que es posible financiar el déficit de nuestra balanza de pagos del 9 % del PIB, como llegamos a tener. Esto no es razonable y es lo que debemos evitar, ser capaces de mantener la fortaleza financiera de nuestra economía.

Tiene una visión positiva de nuestro crecimiento económico, a pesar del recorte de inversión en ámbitos clave, como ciencia, investigación, innovación o educación ¿Cómo es posible el milagro?
Hhay muchos ámbitos de la política pública en los que es necesario recuperar el pulso porque han sido muy afectadas y han desfallecido.

¿Por ejemplo?
La reducción del gasto ha sido dramática en ciencia e investigación, se han reducido dos terceras partes del gasto. En educación también estamos en el nivel más bajo de gasto en décadas. Y ha habido una intensísima reducción del gasto en políticas activas de empleo, con una población en paro muy importante. De lo que se trata precisamente es de recuperar el pulso de esas políticas. Si el Gobierno se mantiene en ese dogma de que no piensa recuperar un 38 % de ingresos públicos respecto del PIB, no será posible saldar este conjunto de heridas que ha producido la crisis en la política pública. Esto no sucedía con anterioridad. La crisis te imponía una serie de actuaciones, pero la política activa de empleo no se redujo en tan gran medida como en el año 2012, tampoco la política de ciencia y educación, tampoco la política sanitaria. Hay unas preferencias políticas.

Las reacciones empiezan a notarse en los movimientos sociales y, sin embargo, no hay una acción política consensuada por parte de todas las formaciones para activar un plan de reformas
Yo soy un partidario de buscar grandes acuerdos en esta materia con el conjunto de las fuerzas políticas. Pero recuerdo bien que cuando se producen los Pactos de la Moncloa también hubo una cierta contestación social, aunque visto en perspectiva ahora sabemos que fue la gran inversión política, social e institucional. Aquellos acuerdos permitieron a España comenzar a salir de la crisis, efectuar un tránsito político imprescindible por el cambio de régimen. ¡Claro que echamos de menos esas circunstancias! Sobre todo, porque la crisis ha sido de tal magnitud que quizás hubiera sido necesaria una respuesta más consensuada, mucho más de Estado, que la que finalmente ha recibido, con un constante enfrentamiento, fundamentalmente, entre PP y PSOE respecto a las responsabilidades de la crisis, con una permanente apelación al conflicto partidario de poco vuelo. Y ahora vemos algunas de las cosas que no debieron hacerse durante la crisis. Me estoy refiriendo a los grandes ajustes a partir de 2010-2011, que la oposición de entonces, el PP, criticó y luego intensificó y amplió cuando pasó a gobernar. Hubiera sido mejor una respuesta con un mayor grado de consenso. Ahora la situación es distinta, hay cuatro grandes partidos, dos en el ámbito de la derecha y dos en el ámbito de la izquierda, sin grandes mayorías, de forma que el Gobierno a duras penas ha podido aprobar los Presupuestos. No parece que las circunstancias políticas estén a favor de buscar los grandes consensos.

Enumere las medidas que deberían ponerse en marcha para garantizar las pensiones
Ya hay medidas tomadas. En 2011 hubo una reforma razonablemente consensuada entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios, basada en una vida laboral más larga que hacía que nos jubiláramos más tarde, con carreras de cotización de 38 años y medio. Aquellos que no tuvieran esa antigüedad en el empleo tendrían que prolongar algo más su permanencia como trabajadores activos, posponiendo su pase a la jubilación. Esa reforma colocaba, en el medio y largo plazo, la situación del sistema español de pensiones en una cifra de gastos sensiblemente similar a la que hoy tienen ya otros países europeos. La reforma del Partido Popular de 2013 lo que hacía era congelar de facto la pensión. Lo que tenemos que preguntar es si es posible financiar una evolución del sistema de pensiones de forma que su cuantía se revalorice de acuerdo con los precios. La respuesta es sí, es perfectamente posible. Hay un ejemplo muy claro, nos bastaría con eliminar buena parte de nuestras bonificaciones y de nuestras reducciones a las cotizaciones sociales. Y en paralelo, cuando acaben de desenvolverse las reformas previstas en la ley del año 2011, lo que tenemos que hacer es ir preparando reformas adicionales en el período 2014-2017.

¿Qué reformas adicionales?
Pues seguramente tener en cuenta más tiempo de la vida laboral. Ahora con la digitalización de los datos será perfectamente posible conocer la vida laboral de todos los afiliados al sistema, así que quizás por ahí podamos encontrar nuevas fórmulas. Las reformas no pueden ser de un día para otro, tienen que ser reformas progresivas, que vayan permitiendo aceptar a la población jubilada de forma progresiva. No es posible decirle a un pensionista: “la pensión que usted alcance cuando tenga 65 años va a quedar prácticamente congelada, solamente va a revisarse en el 0,25 %, cualquiera que sea la evolución de los precios”. Esta no debe ser la forma de afrontar los retos del futuro. Y lo podemos hacer. Lo normal es que a medida que vivamos más tiempo tengamos mejores condiciones de salud para poder trabajar más tiempo- Esto será algo imprescindible. Yo no digo que los retos de nuestro sistema de pensiones se pueden afrontar sin dificultad. Digo que se pueden afrontar, pero con más esfuerzo, no con menos.

¿Más esfuerzo por qué?
Porque seremos menos a trabajar. El problema es que las predicciones de población son muy malas en el medio y largo plazo. Son perspectivas en las cuales nuestra población no crecerá demasiado. El INE habla de un descenso de la población. Y además crecerá, y mucho, el volumen de la población pensionista. Así que sí es abordable, pero siempre con más esfuerzo. Me gusta poner este ejemplo: antes había familias de cinco o seis hijos asumían el sustento de sus padres unos 15 años después de su jubilación; ahora familias de dos hijos tienen que atender a unos padres que pueden vivir unos 25 años después de la jubilación. En el fondo eso es un sistema de reparto, que consiste en que los que están activos se hacen cargo del sustento de los que se jubilan.

¿En esa perspectiva de caída de la población cobra especial importancia la figura de los inmigrantes?
Sin duda. No es posible imaginar una economía que como no crecerá en términos de población tampoco crecerá en términos económicos; lo que ocurrirá es que, por fortuna, nuestro nivel de desempleo caerá de una forma muy intensa, como ya en arte lo está haciendo por razones demográficas. Hace 20 años se incorporaban unas 350.000 personas al mercado de trabajo cada año. Lo que está sucediendo ahora es que apenas se incorporan unas 150.000 personas jóvenes, lo cual significa que si una economía como la nuestra está creando unos 400.000-500.000 empleos cada año y solo se incorporan 150.000 nuevos, pues estamos reduciendo en 350.000 el volumen de desempleados cada año. Si esto ocurre y va a continuar sucediendo en las próximas décadas, lo que ocurrirá es que se va a acabar muy pronto con ese fondo de población desempleada y será necesario volver a recurrir al concurso de la población migrante porque no tendremos mano de obra suficiente para sostener las necesidades de crecimiento de la economía española. Así que es muy razonable esperar que sea necesario una apelación mayor a ese concurso de la población inmigrante para sostener las necesidades de crecimiento de la economía española. De ahí que este nuevo populismo con altas dosis de xenofobia o con repudio de la población inmigrante, con una nueva apelación a la construcción de fronteras que impida la inmigración es un tipo de visión que tiene poco que ver con lo que serán nuestras necesidades en el futuro. Apelar a poner nuevos muros en la fortaleza europea no será el camino porque no será posible sostener nuestro propio modelo de crecimiento, nuestro modelo social, sin un mayor volumen de mano de obra que compense una población que no crecerá en el futuro.

¿Es necesario un Pacto de Estado por las pensiones y por la reforma del mercado laboral?
Yo creo que sí. Es necesario un Pacto de Estado por las pensiones. El Pacto de Toledo, en 1995, logró un cierto consenso alrededor de estas materias, fue una buena inversión desde el punto de vista político y social. El objetivo no era dejar las pensiones fuera del debate público, ¿cómo vamos a dejar fuera a uno de nuestros principales problemas? El objetivo era hacer que las cosas en las que nos pusiéramos todos de acuerdo pudieran permanecer y estipular que era mejor llegar a acuerdos, que no alcanzarlos. El problema es que este Gobierno –y hay que decirlo claramente- rompe con esta tradición que ya tenía 20 años de existencia. Y lo hace en 2013, desde la mayoría absoluta, imponiendo un modelo de revalorización que no consulta ni dialoga con nadie, ni siquiera con la mayoría social, con empresarios y sindicatos. Así que ahora no debe sorprenderse de que la sociedad quiera cambiar muchos de esos contenidos. Así que yo creo que sería muy positivo que volviéramos a pensar qué reformas hacer desde una visión de mucho más sentido común. Tienen que ser reformas que no descansen sobre la congelación de la pensión, esto no ocurre en ningún país del mundo desarrollado, ninguno deja fuera del ámbito de los precios o de los salarios la revalorización de las pensiones, todos lo tienen en cuenta. Y España es uno de los pocos países, junto con Irlanda en este momento, que toma decisiones discrecionales, tiene una fórmula muy compleja que está en la ley y que se resume en el famoso 0,25. Esto no tiene mucho sentido. Y creo que el Gobierno está reflexionando y él mismo, tras el acuerdo con el PNV, ha decidido cambiar este sistema de revalorización.

¿Quizás el Gobierno reflexiona porque la calle está presionando?
Naturalmente

¿Y por la proximidad de elecciones?
Y porque no tiene mayoría parlamentaria y para completar esa mayoría necesita a otros partidos, en este caso al PNV. Y el PNV ya ha advertido que lo podré hacer, siempre y cuando la revisión de las pensiones se haga de acuerdo con la evolución de los precios. También hay otras razones mezcladas, hay una intensa movilización ciudadana y todo el mundo, salvo el PP, está de acuerdo en buscar un sistema de revalorización que tenga en cuenta los precios. Quizás sea el momento de poder cambiar esa ley de 2013 que, en mi opinión, sobraba entonces y que con más razón sobra ahora.

Para terminar voy a referirle una frase de Joaquín Almunia: “Por desgracia, en España nadie está haciendo política”
Pues yo creo que tiene mucha razón. Hacer política con la luz larga es ver nuestros problemas desde una perspectiva de medio y largo plazo. Y hacer política es saber qué es lo importante, que tiene que ser compartido por todos y no solamente por quien gobierna en cada momento. Y también es muy importante hacer política para saber que no es posible mantener nuestro sistema, nuestra forma de vida, nuestro modelo social, con una política tan desigual como la producida durante la última parte de la crisis y la que se está produciendo a la salida de ella. Las políticas tienen también que ser sostenibles socialmente. De la misma forma que no es posible mantener una política pública que no repartía los dividendos del crecimiento en la década de los 80 del siglo pasado, y que tuvo que cambiar para bien, por fortuna, porque después de aquella huelga, se hicieron reformas muy importantes, por ejemplo, la de las pensiones no contributivas que son del año 90. Y fue la gran movilización ciudadana la que dio pie a ese cambio, a esa nueva reorientación de la política pública. Algo parecido sucederá, sin duda alguna, ahora. Es necesario un cambio, una reorientación para restañar esas fracturas producidas por la crisis, que ahora empezamos a estar en condiciones de curar.

Es “imprescindible” la búsqueda de nuevos recursos

El estudio sobre el futuro de las pensiones, elaborado por Valeriano Gómez, ex ministro de Trabajo y director del Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada, y Santos Miguel Ruesga, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, indica que el desequilibrio financiero del sistema de pensiones ha alcanzado niveles sustanciales en el último lustro. Y sitúa el origen de ese desequilibrio en las dos reformas realizadas por gobiernos de distinto signo político: la de 2011 de Rodríguez Zapatero y la 2013 de Mariano Rajoy.

Los autores del estudio consideran que es “imprescindible” la búsqueda de nuevos recursos adicionales a los habituales representados por cotizaciones, a cargo de empresarios y trabajadores, al tiempo que el Estado debe hacer transferencias para complementar las pensiones mínimas y las no contributivas.
Este informe también recomienda “una reordenación fiscal, sin necesidad de crear nuevos impuestos, que sustente esa generación de ingresos adicionales y garantice la viabilidad de nuestro sistema de pensiones

 

Ver Más…
“Reestructuración fiscal, sin nuevos impuestos, para ingresar más y garantizar las pensiones”:
http://www.institutocoordenadas.com/etiqueta/pensiones/
Román Escolano, ministro de Economía: “La subida de las pensiones es puntual y no se van a vincular al IPC”
https://elpais.com/economia/2018/05/09/actualidad/1525889693_453682.html

Más gasto en pensiones: https://elpais.com/economia/2018/05/07/actualidad/1525687602_810131.html