Un millón de personas padecen trastorno límite de la personalidad, una de las enfermedades mentales que empieza a salir a la luz

El trastorno límite de la personalidad presenta alteraciones en la estructura y la función del cerebro, según un estudio publicado en la revista Biological Psychiatry.

 

A pesar de que se estima que en el mundo hay 180 millones de personas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), se sabe muy poco sobre esta enfermedad mental que cada vez afecta a más gente, en especial, a los más jóvenes. Confusión y sufrimiento podrían ser un buen par de palabras para resumir lo que se vive alrededor del TLP, que se caracteriza por una inestabilidad en los estados de ánimo, conductas y relaciones. Casi un millón de personas podrían estar afectados por esta enfermedad mental, muy común y enormemente desconocida, que dificulta el control de las emociones e impulsos. Una situación que se complica para muchas familias que no encuentran los recursos adecuados y ni saben cómo enfrentarse a situaciones extremas.

Este panorama se complica aún más porque muchos profesionales desconocen qué el TLP y con facilidad pueden equivocarse en su correcto diagnóstico, lo que ha llevado a un sobrediagnóstico y a que en los casos en los que realmente se está frente a un TLP, el tratamiento no sea el adecuado y se termine por prolongar el malestar en la persona que lo tiene y en su entorno. Esta situación se suma al hecho de que en la sociedad aún existen estigmas frente a la enfermedad mental que entorpecen la normalización de la vida de quien padece este grave trastorno.

Los síntomas del TLP son diversos y como explica el equipo de psicólogos de AMAI-TLP -entidad sin ánimo de lucro que atiende a los afectados y a sus familias- “aborda todo el espectro sintomatológico de la salud mental”, lo que  significa que incluye síntomas de otras enfermedades que complican el diagnóstico. Por eso, los expertos advierten sobre la posible confusión con otras dolencias como la bipolaridad”.

Las personas con TLP tienen comportamientos autodestructivos, compulsivos, de riesgo o de aislamiento social,  además de hostilidad, impulsividad o irritabilidad. En su estado de ánimo se encuentran síntomas de altibajos emocionales, ansiedad, culpa, descontento general, enfado, soledad o tristeza. Finalmente, en cuanto a los síntomas psicológicos se caracterizan por depresión, imagen negativa de sí mismo, megalomanía o narcisismo. Todo ello provoca dificultades en los estudios, en el trabajo y en las relaciones interpersonales, que se agravan cuando se producen reacciones extremas, como autolesiones o conductas suicidas, que sitúan a muchos afectados en riesgo de exclusión social.

Como señalan los profesionales que trabajan en AMAI-TLP, es difícil “explicar a un padre de familia que las conductas de su hijo son consecuencia de una enfermedad, que se debe tener en cuenta al interactuar con ellos”. Más aún cuando se trata de comportamientos extremos como la autolesión que, según indican, es “una forma de distracción con el objetivo de conseguir un alivio a su angustia emocional”.

Pese a las dificultades descritas, en los últimos años se han realizado avances para el conocimiento de esta enfermedad que han permitido establecer un tratamiento.  Por ejemplo, ya se conoce el impacto neurológico y se ha incorporado a los procesos terapéuticos a profesionales de la psicología, psiquiatría y enfermería. En algunos casos se incluye la medicación psicofarmacológica para poder controlar síntomas como la depresión y en todos los casos se debería contemplar la psicoterapia -también recomendable para los familiares-, como una vía imprescindible para mejorar. Aunque el TLP es una ‘enfermedad joven’ que “se estudia solo desde la década de los años 70, según los más de 60 profesionales que trabajan en AMAI-TLP, ya se sabe qué medicación funciona mejor y qué tipo de terapia es más conveniente para estas personas”.

De igual forma, fuera del campo profesional de la salud mental se comienzan a ver avances leves al menos en España. Por ejemplo, el tratamiento de personas con TLP fue incluido en el Plan Nacional de Salud Mental más reciente y en el caso de Madrid, la Consejería de Sanidad ha diseñado protocolos de atención para estos pacientes, en colaboración con entidades que atienden a estas personas y a sus familias.

“La prevención y la detección precoz es otro tema que comienza a preocupar a la comunidad profesional”, dicen con un tono esperanzador desde AMAI-TLP que trabaja precisamente en este aspecto enseñando a padres de familia, estudiantes y maestros de colegios de la Comunidad de Madrid sobre esta enfermedad, indicios de que alguien podría tenerla y cómo actuar en caso tal. No es momento de bajar la guardia frente al TLP, que sigue en aumento, sino de insistir en la importancia de dar el primer paso para buscar ayuda, superando el miedo al estigma social.

 

Sobre AMAI-TLP
AMAI-TLP es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la atención de personas con Trastorno Límite de la Personalidad y sus familias. Además trabajan en la prevención de esta enfermedad en colegios y forman a profesionales especialistas en esta enfermedad y su tratamiento. Para más información sobre cómo recibir su ayuda visita www.amaitlp.org o llama al 914 48 32 81.

Jornada “Justicia y Salud Mental”:

Jornadas Técnicas de Trastorno Límite de la Personalidad