Transparencia Internacional pide a los partidos un gran pacto de Estado contra la corrupción

España tiene el peor índice de percepción de la corrupción de su historia, según el último informe de la organización

España registró en 2015 el peor Índice de Percepción de la Corrupción de su historia, según el informe elaborado por la organización Transparencia Internacional España. A pesar de mantener el aprobado con 58 puntos, sobre una escala de transparencia máxima de cien, nuestro país desciende un nivel y pasa al puesto 36, entre un total de 168 estados, seis puntos menos que en 2012. Junto a Australia, Libia, Brasil y Turquía, somos uno de los cinco países que registra mayor descenso en el índice de corrupción en los últimos cuatro años, lo que equivale a un mayor crecimiento de prácticas corruptas.

El presidente de Transparencia Internacional España, Jesús Lizcano, manifestó en la presentación del informe que se advierte “un alto grado de incumplimiento de las instituciones en cuanto a la publicación de todos los contratos”.

El catedrático de Ciencia Política y de la Administración, Manuel Villoria, destacó que “España no está inserta en una corrupción sistémica, porque la Administración pública no es altamente corrupta. Pero tenemos una grave situación de corrupción política, sobre todo, vinculada a la contratación pública, que sigue sin resolverse, como demuestra el caso Acuamed”. “La asignatura pendiente es la transparencia de las instituciones públicas españolas”, dijo.

“Hay muchos organismos públicos que no publican todos sus contratos y licitaciones”, denunció ayer Jesús Lizcano, para subrayar que “la transparencia es el mejor antídoto contra la corrupción” y recordar a los “seis grandes partidos” que, antes del 20-D, “se comprometieron a firmar un gran pacto de Estado contra la corrupción; el camino mejor es que todos se impliquen”.

En su análisis, Transparencia Internacional España, en colaboración con el Observatorio de Contratación Pública de los 110 grandes ayuntamientos españoles, las 17 comunidades autónomas y los 19 parlamentos, indica que “tres de cada cuatro ayuntamientos no cumplen con la obligación legal de publicar sus contratos y licitaciones en la Plataforma de Contratación del Sector Público”. Incumplen la norma ayuntamientos tan significativos como los de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia.

Tras reconocer algunos logros de la Fiscalía Anticorrupción, Villoria subrayó la necesidad de mejorar nuestro sistema institucional “con un programa mucho más integral”. En este sentido, Jesús Lizcano apuntó que el sistema de límites de la corrupción termina en el aparato de justicia y “España tiene el índice de jueces más bajo de la UE, un auténtico cuello de botella”.

“Produce depresión”, dijo, “ la ineficiencia de la lucha contra la corrupción”. En opinión del presidente de TI, la justicia tiene que ser eficiente y rápida, “hay que establecer una cultura de la transparencia, políticas educativas y sistemas de alerta temprana. Pero si no se arregla la justicia, que tiene que ser rápida y eficiente, esto es una democracia formal, no real”. Lizcano precisó que “más del 90% de los jueces consideran que no tienen medios suficientes” para realizar su tarea.
El abogado Jesús Sánchez Lambás, especialista en Derecho de empresas, indicó que la Ley de Transparencia y gran parte del ordenamiento jurídico “no tienen sistema de sanción por incumplimiento”. En este punto, Villoria apuntó que hay casos de empresas que pagan sobornos continuamente con actuaciones corruptas “y siguen ahí”. “Ya es hora de utilizar la responsabilidad criminal”, reclamó.

“Si quisiéramos, desde la sociedad civil, controlar con quien se contrata, nos encontraríamos que no podemos hacerlo. El campo de la contratación pública es, para nosotros, una fuente de conflicto importante”, dijo el experto en corrupción, Manuel Villoria, tras explicar la dificultad para saber “de quien son muchas empresas” o lamentar la inexistencia de un fichero de blanqueo de capitales.

Grecia, Senegal y Reino Unido experimentan, según los datos recogidos por este último informe. La directora para Europa y Asia Central de TI, Anne Koch, considera «muy preocupante” el marcado deterioro en países como Hungría, Macedonia, España y Turquía, lugares donde hubo en un momento esperanzas de un cambio positivo, aunque “ahora vemos que crece la corrupción, mientras que se reducen el espacio de la sociedad civil y la democracia».

En el Índice de Percepción de la Corrupción, y dentro de la Unión Europea, por delante de España aparecen Dinamarca (91 puntos), Finlandia (90), Suecia (89), Holanda (87), Alemania (81), Luxemburgo (81), Reino Unido (81), Bélgica (77), Austria (76), Irlanda (75), Estonia (70), Francia (70), Portugal (63), Polonia (62), Chipre (61), Lituania (61) y Eslovenia (60). Mientras que por debajo de los 58 puntos de España quedan Croacia, Hungría, Eslovenia, Grecia, Rumanía, Italia y Bulgaria.

Según este informe, los países en los que se percibe una corrupción más elevada son Somalia y Corea del Norte, precedidos por Afganistán, Sudán, Sudán del Sur, Angola, Libia, Irak y Venezuela, empatada con Guinea Bissau y Haití en el puesto 158 de la lista.

El Índice de Percepción de la Corrupción, el indicador más usado en el mundo, otorga una puntuación y clasifica a los países según las percepciones sobre el grado de corrupción que existe en su sector público, según explica Transparencia Internacional. Está integrado por encuestas y evaluaciones sobre corrupción efectuadas por diversas instituciones de prestigio.
El IPC se basa en percepciones porque, en general, la corrupción supone actividades ilícitas que se ocultan deliberadamente y solo se conocen a través de escándalos, investigaciones o juicios. TI explica que no existe un modo efectivo de evaluar los niveles absolutos de corrupción en base a datos puramente empíricos. Las técnicas que intentan hacerlo, por ejemplo, comparando los sobornos denunciados o la cantidad de juicios iniciados, o bien estudiando las causas judiciales que están directamente vinculadas con corrupción, no pueden considerarse indicadores definitivos de los niveles de corrupción. Muestran en cambio la efectividad con que los fiscales, la justicia o los medios de comunicación investigan y exponen hechos de corrupción. Para Transparencia internacional, “capturar las percepciones sobre corrupción de quienes están en posición de advertir esta práctica en el sector público es el método más confiable para comparar niveles de corrupción relativos entre distintos países”.