Rubalcaba y el axioma químico de «semejante disuelve a semejante»: Una lección inédita sobre coaliciones políticas

 

Felipe González se despidió públicamente de Alfredo Pérez Rubalcaba asegurando que “echo de menos ya” al político “con más capacidad y más inteligencia de la política española”. El ex presidente que, como Rodríguez Zapatero, compartió años de gobiernos decisivos en la vida democrática de España conocía muy bien al parlamentario de verbo sereno pero afilado; de pensamiento constructivo capaz de cerrar y abrir filas, incluso, en las negociaciones ‘a cara de perro’, sin que nadie se ofendiera o se sintiera touché por una espada inclemente. Tal vez por esa capacidad de conversar y escuchar hasta el infinito se convirtió en una figura clave para la derrota de ETA, en uno de los principales artífices de la paz que este país persiguió tras más de 30 años de terribles atentados, que, por cierto, él grababa para no olvidar a las víctimas. 

 

 

“La química funciona como la vida”, le dijo a Manuel Campo Vidal, en 2017, durante una entrevista para la serie documental #40AñosdeDemocracia, producida por Canal Historia, como preámbulo de la teoría que desarrollaba a partir del axioma de laboratorio por el que “semejante disuelve a semejante”. Todos los presentes esperábamos con intriga el remate. Y Rubalcaba concluyó: «Por eso, las coaliciones entre semejantes son tan complicadas y, a veces, son mejores las coaliciones entre complementarios; no entre antagónicos”. Oído, cocina. Como por arte de magia, con ingenio rubalcabista, se sacó de la chistera una nueva teoría de alianzas químico-políticas, que remató con un titular esclarecedor: «A la política le gustan más las emulsiones que las disoluciones».

“Y España, ¿se está disolviendo?”, le preguntó inmediatamente Manuel Campo Vidal, para saber lo que pensaba el maestro de Química Orgánica del devenir de la crisis independentista de Cataluña. “No esperábamos las mismas tensiones de hace 200 años”, aún habiendo “ razones objetivas para saber lo que está pasando, más allá de que haya gente que no quiera pertenecer a España”. “De los grandes problemas históricos, el militar se arregló, el religioso se ha ordenado, el tema social está relanzado por la crisis. Pero el tema territorial es el que tenemos más deslavazado”, explicó en un apunte histórico memorable.

Durante aquella conversación en la Biblioteca del Senado, tan parecida a un decorado de Harry Potter, hubo momentos estelares, como el relato de la batalla final contra la banda terrorista ETA. Todos escuchamos sin pestañear a un Rubalcaba que dibujó con palabras los estertores de ETA, acorralada por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero, sobre todo, asistimos a otra lección magistral de amante fiel del arte de la política. El que fuera secretario general del PSOE lanzó aquella tarde mensajes preclaros que hoy parecen ir destinados a figuras concretas del tablero político. Un ejemplo: “Hay políticos hiperactivos” que no resultan «eficaces».

“Yo, desde la tribuna de oradores, veía el Hemiciclo como el sistema periódico”, le confesó al periodista en un relato sorprendente guiado por gestos de director de orquesta: Allí estaban “los gases nobles, las tierras raras, los metales, que eran los míos, un grupo de gente moderada, maleable, dúctil, brillante por momentos”. Manuel Campo reía en silencio para no estropear aquellas declaraciones inéditas, mientras Rubalcaba completaba su foto “de ojo de pez”: “Y luego había los que no se llevaban con nadie; ahí al fondo -indicaba con la mano- estaban las tierras raras… Te lo imaginas ¿no?» Quien podía esperar semejante metáfora de la bancada política. Rubalcaba tenía la extraordinaria capacidad de dibujar con palabras la realidad, sus laberintos, entresijos y salidas, con una sonrisa que, a menudo, invitaba a la complicidad.

Alfredo Pérez-Rubalcaba, ex vicepresidente del Gobierno y ministro de Educación, Presidencia e Interior, dejó la política en 2014 y retomó sus clases de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid. Una marea ciudadana, junto a políticos de todos los partido, le despidieron, el 11 de mayo de 2019, en la Cámara Baja, en un gran homenaje al político “con sentido de Estado”. Alfredo Pérez Rubalcaba jugó de central en capítulos clave de nuestra democracia, como la búsqueda de la paz o la abdicación del Rey Juan Carlos I. Ese hombre sencillo al que un plato de lentejas le alegraba el día más aciago también logró sembrar de afectos todo el país. ¿Se lo imaginaría?

 

Las declaraciones de Alfredo Pérez Rubalcaba que figuran en este artículo son fragmentos inéditos de la entrevista realizada, en 2017, por Manuel Campo Vidal, presidente de Next Educación, para el documental «40 Años de Democracia», producido por Canal Historia.

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