Organizaciones europeas reclaman una salida a la crisis desde la economía sostenible

Medio centenar de organizaciones conservacionistas europeas, entre las que se encuentran las más importantes, han reclamado que cree un fondo de recuperación verde respaldado por todas las herramientas financieras de la UE. La misión sería reunir recursos diversos -incluido el Marco Financiero Plurianual y sus programas de gasto así como otros- para financiar la recuperación verde y justa. “Estas intervenciones deben basarse en principios establecidos como la transparencia, la rendición de cuentas y las soluciones impulsadas por la comunidad”, exponen.

El llamamiento a los gobiernos se formula en un momento, sostienen, en que se están preparando para gastar cientos de miles de millones de euros de dinero de los contribuyentes para relanzar la economía. En esta situación rechazan que se rescaten sectores como el de los “combustibles fósiles, los productos químicos, la fabricación de coches contaminantes y las líneas aéreas”.

El manifiesto cuenta con el apoyo de siete entidades españolas y las principales asociaciones ecologistas de la UE. Todas las entidades reclaman a los gobiernos y a la UE un plan de recuperación económica “verde y justa”, financiado por diversas fuentes, incluido el Marco Financiero Plurianual y sus programas de gasto, nuevos fondos, el uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad y la exploración de los llamados ‘eurobonos’.

Este llamamiento marca una unidad del movimiento verde europeo “en un momento en que los legisladores están siendo presionados para retomar el mismo modelo productivo y de consumo insostenible de siempre”.

Al Manifesto se suman siete entidades españolas, que estiman que los legisladores deberían intensificar la aplicación de las leyes ambientales anunciadas en el Pacto Verde Europeo. “Basar las próximas políticas de inversión en criterios ambientales y climáticos apoyará y acelerará una transición justa hacia una economía más limpia y perdurable”, indican.

También reclaman que las políticas de préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) se ajusten a los objetivos del Pacto Verde para finales de este año. “Las inversiones de estímulo en sectores contaminantes deben estar condicionadas a su necesario alineamiento con los objetivos ambientales y climáticos. Cualquier ayuda estatal, préstamo u otros tipos de apoyo a las empresas deben estar sometidos a condiciones estrictas en ese mismo sentido”, dice el Manifiesto.

 

«Esta es una crisis sin precedentes y requerirá una respuesta sin precedentes’

 

“Hacemos un llamamiento a los líderes nacionales y de la UE para abordar con unidad, coraje e innovación la crisis sin precedentes causada por la pandemia del Covid-19”, han manifestado las organizaciones firmantes. “Se está prestando mucha atención a la idea de un plan de recuperación económica verde. Pero es hora de pasar de las palabras a los hechos. Esta es una crisis sin precedentes y requerirá una respuesta sin precedentes. Eso significaeurobonos, condiciones ambientales para conseguir ayudas estatales; nuevas regulaciones para dar certeza de inversión a las empresas. Ahora es el momento ir a por todo. Puede ser nuestra única oportunidad de salir de la crisissiendo más sostenibles, más fuertes y más unidos”, señala William Todts, director ejecutivo de Transport & Environment (T&E).

 

«Hay que aplicar todo tipo de medidas, económicas y legales, para abandonar cuanto antes el uso de combustibles fósiles’

 

“La recuperación económica verde debe ser coherente con los compromisos internacionales adquiridos por la Unión Europea y el propio Estado español de lograr la neutralidad climática a más tardar en el año 2050, lo que nos obliga a tener un sector energético profundamente descarbonizado. En este contexto no basta sólo con fomentar las energías limpias, sino que hay que aplicar todo tipo de medidas, económicas y legales, para abandonar cuanto antes el uso de combustibles fósiles, que son los principales causantes del cambio climático”, manifestó Carlos Bravo, portavoz de Salvia.

El documento apoya los numerosos llamamientos para la recuperación verde que han proliferado en toda Europa: el realizado por 13 gobiernos de la UE, miembros del Parlamento Europeo, el Club de Roma, científicos, 200 representantes empresariales y políticos, compañías de energía y muchos más. El Consejo Europeo también había pedido a la UE que preparara un plan de recuperación económica que integrase la transición verde. A estas voces agregamos las nuestras.

Entre los firmantes del manifiesto están WWF, Transport & Environment, BirdLife Europe, Greenpeace European Unit, Friends of the Earth Europe, Climate Action Network, European Environmental Bureau (EEB), Avaaz, Legambiente, Salvia, Ecodes o Oceancare.

Instamos a los líderes nacionales y de la UE a que aborden con unidad, valentía e innovación la crisis sin precedentes causada por la pandemia del Covid-19. Durante este tiempo de crisis, que está cobrándose la vida de muchas personas y poniendo en riesgo la subsistencia de la población, es esencial que nuestros líderes emitan una respuesta firme. Por lo tanto, acogemos con beneplácito los planes de facilitar fondos sustanciales para combatir la emergencia sanitaria, hacer frente al desempleo y apoyar a las pequeñas empresas europeas, pero hará falta más.

Millones de europeos estamos deseando que se termine el confinamiento, reunirnos con nuestras familias y seres queridos, y volver al trabajo. Pero no queremos una vuelta a la misma situación de siempre, a un modelo económico que ha exacerbado las desigualdades sociales, puesto en peligro nuestra salud y llevado el clima y la naturaleza de nuestro planeta al borde del colapso. En cambio, creemos que ahora es el momento de transformar de forma radical y rápidamente nuestras economías para que sean más verdes, más justas y más resistentes a crisis futuras.

Si bien la prioridad inmediata es abordar la situación de emergencia sanitaria, se deberán desarrollar paquetes de estímulo con fondos públicos para relanzar la economía, crear millones de empleos y apoyar a las personas -especialmente a los más vulnerables- en estos momentos difíciles. La forma en que respondamos a la crisis determinará si salimos con éxito o fracasamos en la lucha contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación global y la desigualdad, y creará beneficios para la salud de todos. Por lo tanto, la UE y sus gobiernos deben demostrar liderazgo y previsión dirigiendo todas las inversiones de estímulo público hacia la aceleración de la transición a una economía justa, resiliente y sostenible, impulsando el Pacto Verde Europeo para que produzca resultados aún mejores.

 

¿Qué piden 50 organizaciones europeas?

Más acción política contra cambio climático y pérdida de biodiversidad

 

Instamos a los líderes políticos a desarrollar planes integrales de recuperación sostenible a nivel nacional y de la UE. Una hoja de ruta que permita:

  • Intensificar la acción política contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad a nivel nacional, internacional y de la UE, fortaleciendo y manteniendo la implementación de los objetivos, estrategias y leyes anunciados en el Pacto Verde Europeo;
  • En sectores intensivos en carbono y otros sectores potencialmente contaminantes, como la agricultura intensiva, condicionar el apoyo a las empresas a su alineación con los objetivos ambientales y climáticos. No se deben permitir rescates a industrias inviables o contaminantes que no tienen futuro en la economía del mañana. Las ayudas estatales, los préstamos, las subvenciones y otras ayudas directas o indirectas a las empresas deben estar supeditados a condiciones estrictas, cuyo control y cumplimiento debe estar garantizado por la UE, además de centrarse en iniciativas sostenibles y la creación de empleos sostenibles;
  • El establecimiento de un considerable fondo de recuperación verde respaldado por todas las herramientas financieras de la UE disponibles (incluido el Marco Financiero Plurianual y sus programas de gasto, nuevos fondos, el uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad y la exploración de los llamados ‘eurobonos’), para financiar la recuperación verde y justa. Estas intervenciones deben basarse en principios establecidos como la transparencia, la rendición de cuentas y las soluciones impulsadas por la comunidad.
  • La inversión pública y privada a lo largo de la recuperación debería estar guiada por la taxonomía de la UE para acelerar la conversión de los sectores contaminantes en sectores verdes. De manera similar, el Banco Europeo de Inversiones debería alinear sus políticas crediticias con los objetivos del Pacto Verde Europeo para fines de 2020. Además, se deberían acelerar las políticas financieras sostenibles y acordar una taxonomía de prácticas insostenibles que quedarían excluidas.
  • Todos los planes de recuperación deben colocar el bienestar de las personas en el centro de la respuesta a la crisis y brindar beneficios sociales y proteger los derechos de los trabajadores a través de una «transición justa para todos».

Apoyamos los numerosos llamamientos para la recuperación verde que han prosperado en toda Europa: el realizado por 13 gobiernos de la UE, miembros del Parlamento Europeo, el Club de Roma, científicos, ONGs, 200 representantes empresariales y políticos, compañías de energía y muchos más. El Consejo Europeo también había pedido a la UE que preparara un plan de recuperación económica que integrase la transición verde. A estas voces agregamos las nuestras. Por favor, no permita que estos llamamientos se queden sin respuesta.

 

La recuperación debe ser verde y solidaria/ Por Teresa Ribera

 

La recuperación debe ser verde y solidaria. Por (*) Teresa Ribera

La interconexión de la crisis sanitaria y ambiental nos obliga también a pensar nuestras respuestas a preguntas tan elementales como cuáles son las causas de la situación de fragilidad en la que nos encontramos y cómo queremos que sea la nueva normalidad hacia la que nos dirigimos.

Sin duda, hoy por hoy, el foco de la acción no puede estar más que situado en la lucha contra la pandemia y sus consecuencias inmediatas, las personas y sus necesidades básicas, pero no debemos obviar el día después y la necesaria recuperación de nuestras sociedades y economías ante estos retos globales para salir, entre todos, reforzados de esta situación.

Esta salida de la crisis debe construir ese futuro próximo pero también el lejano, y verse como una oportunidad para reorientar nuestro modelo de desarrollo y preservar beneficios ambientales que aportan calidad de vida a los ciudadanos y mejoran su salud.

El nuevo camino que construyamos no puede ni debe devolvernos a nuestra normalidad pasada. No cabe en la ecuación incidir en una economía lineal o en tecnologías que solo atentan contra nuestra salud y la del planeta.

Claramente la respuesta tiene que ser transformadora y justa, tiene que construir sociedades seguras, proteger los bienes comunes y anticipar los pulsos que se avecinan, y sobre los que ya hay evidencias.

La recuperación debe ser verde y solidaria. Es la única opción para generar oportunidades de empleo decente, riqueza y equidad que no podemos en ningún caso desaprovechar. Es la única opción para construir un país más seguro.

Para ello, debemos poner en el cetro de las decisiones públicas y privadas la acción frente a la emergencia climática, la transición energética, la sustitución del modelo económico lineal por otro circular, y la digitalización.

La descarbonización de la producción y el consumo, las energías renovables, la rehabilitación de nuestras viviendas, o la  movilidad sin emisiones están ya propiciando cambios vertiginosos y profundos en la economía, claves para atraer inversiones y financiación, desarrollar y atraer talento, garantizar la presencia en mercados cada vez más selectivos, estimular el crecimiento económico, y nueva industrialización. En definitiva, ser competitivos.

De la misma manera, adaptarse a los impactos del cambio climático es un imperativo para nuestra economía. En ausencia de medidas de adaptación, el cambio climático provocará importantes pérdidas económicas y de empleo. La adaptación de nuestras infraestructuras de costas, agua, o energía; las infraestructuras verdes, la conservación y recuperación de nuestros espacios naturales, o las soluciones basadas en la naturaleza cobran una enorme importancia en un país vulnerable donde sectores clave, como la agricultura o el turismo, tienen una gran dependencia del clima.

La sustitución del modelo económico lineal, basado en un esquema de producir, usar y tirar, por un modelo circular es fundamental para que nuestra economía gane en competitividad. En un marco de economía circular, la reutilización de recursos e insumos es clave.

Los bienes han de ser diseñados para su reutilización, la recuperación de materiales para reintegrarlos en las cadenas de producción debe convertirse en una realidad, y todo ello debe contribuir a reducir nuestros volúmenes de residuos y los impactos que generan en relación con el cambio climático y la contaminación de nuestros entornos.

Y es que la crisis también ha mostrado que nuestras economías dependen de cadenas de suministro muy vulnerables y dependientes del exterior. Las políticas de descarbonización, impulso a las energías renovables e introducción de parámetros de circularidad contribuirán no solo a mejorar nuestra huella ambiental, sino también a reducir nuestra dependencia del exterior.

Además, la apuesta de manera generalizada por un despliegue acelerado de la infraestructura digital de alta velocidad tendrá múltiples beneficios, en particular en las regiones rurales y desfavorecidas, y contribuirá también al logro de nuestros objetivos ambientales, reduciendo, por ejemplo, las necesidades de desplazamientos. Así, se estima que el trabajo desde el hogar y las videoconferencias se mantendrán en niveles más altos después de la crisis.

En este contexto, la Unión Europea cuenta con una oportunidad para consolidar un cambio que ya se había iniciado con una fuerte apuesta por la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad que debe consolidarse con el Pacto Verde Europeo, la nueva política de crecimiento de Europa.

El Plan de Inversiones de ese Pacto Verde prevé la movilización de un mínimo de un billón de euros de inversiones sostenibles en la próxima década. El mayor porcentaje de la historia de gasto público en acción por el clima y el medio ambiente con cargo al presupuesto de la UE. Este plan atraerá financiación privada y abrirá oportunidades en la mayoría de sectores pero muy especialmente en la energía, la movilidad sostenible, la transformación digital, la construcción eficiente, la agricultura, la industria o en las soluciones dirigidas a mejorar la protección de nuestros recursos y nuestra biodiversidad.

Ha llegado el momento de acelerar esos planes y transformarlos en acciones. Somos muchos, la mayoría, los que apostamos por esta línea pero no debemos dejar de hacer oír nuestras voces en un momento crucial como el que vivimos y en el que unos pocos quieren reavivar la alternativa inversa. Quieren volver a un pasado que ya ha demostrado ser injusto, insostenible y perjudicial para la salud de las personas.

En España no vamos a dejar pasar esta coyuntura sin sacar el máximo provecho y remar en la dirección correcta, sin dejar a nadie atrás. Estamos ante una oportunidad de estimular aquellos ámbitos en los que el bienestar de las personas y de nuestras ciudades, la transición ecológica, la transformación energética o la digitalización, son enormemente atractivos para recuperar el ritmo de nuestra economía, de nuestro empleo y de nuestra sociedad.

Ya contamos con un marco regulatorio estable, predecible y certero para la descarbonización y mejora de la resiliencia de la economía española que, sin duda, activará las palancas de la recuperación y la reanudación de la convivencia social que va a producirse en los próximos meses. Un espacio de bienestar y oportunidades para todos, en el que, por fin, se concilien las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

 

Teresa Ribera publicó este artículo en EFEverde, el 23 de abril de 2020.