Nazario Martín, presidente de COSCE: “Los científicos reclamamos de los políticos ayuda desesperada”

Nazario Martín, presidente de COSCE: “Los científicos reclamamos de los políticos ayuda desesperada”

El presidente de la Confederación de Sociedades Científicas (COSCE), Nazario Martín León,  califica de “asfixiante” la situación que sufren los investigadores españoles y lamenta que haya “una situación claramente de maltrato a la ciencia” en lo relativo a la gestión  del dinero disponible. «Cambiar el modelo productivo de nuestra sociedad, pasar del ladrillo a la neurona, requerirá probablemente una o dos décadas, si hay clara voluntad política», advierte este especialista en nanoestructuras de carbono, director del grupo de investigación de Materiales Moleculares Orgánicos en la Universidad Complutense. El presidente de COSCE,  que agrupa a más de 80 sociedades españolas y representa a unos 80.000 investigadores, dos tercios de los científicos de este país,  pide dos cosas: ”Que nos conozcan y que nos den una ayuda desesperada”. Nazario Martín reclama un pacto por la Ciencia, sin olvidar la necesidad de otros acuerdos en educación o sanidad. Aunque cree que “los pactos entre los grupos políticos españoles no es algo muy cotidiano , son como partos con bastante dolor.

¿Qué le está pasando a la ciencia en este país?¿Qué  agujeros negros están provocando los recortes de los últimos años?

Empiezo por un dicho muy popular que dice “no hay mayor dificultad que la poca voluntad”, esto puede responder a la pregunta que haces. Lo primero que un país debe decidir es qué tipo de ciencia y tecnología quiere, igual que decidimos qué sistema político queremos, porque es importante que un país se cuestione qué tipo de enseñanza quiere, qué tipo de sistema productivo… Tenemos que saber que es caro tener una ciencia de primera magnitud, pero que se puede hacer con eficacia. Y nuestros políticos tienen que tener claro para qué sirve la ciencia.

¿A los políticos les preocupa la ciencia?

En general,  yo creo que no. Nadie iría en contra del discurso políticamente correcto de “un país para que tenga futuro tiene que tener una ciencia buena”. Pero hay que dar un paso más y dejarnos de discursos bonitos, de clichés y demás declaraciones políticamente correctas. Ahora es el momento de decir cómo se hace.  Los políticos tienen que cambiar en su cabeza que el gasto en ciencia  es realmente inversión de futuro a corto, medio  y largo plazo, porque para hacer cosas relevantes en un país hay que planificar con tiempo. Cambiar el modelo productivo de nuestra sociedad, pasar del ladrillo a la neurona, requerirá probablemente una o dos décadas, si hay clara voluntad política. Y eso pasa por un desarrollo sostenido de la ciencia y la tecnología. Y sostenido significa no dar pasos adelante y atrás sometidos continuamente al ciclo político o económico. No hay excusas, en época de crisis otros países  han aumentado la inversión en ciencia y tecnología, eso es lo que tiene que estar instalado en la cabeza de los responsables. Y creo que todavía no se ha conseguido.

Algún político dijo en el ‘cara a cara’ de Sociedad Civil por el Debate  entre científicos y políticos que “la ciencia no da votos”. ¿Un pacto social por la ciencia activaría el apoyo ciudadano?

Yo pienso que efectivamente un pacto social es siempre mejor que un pacto político. Realmente,  aunque la ciencia está muy bien considerada por los ciudadanos muy bien y  así lo dicen las encuestas del CSIC, la verdad es que si mañana los científicos deciden parar o salir a la calle no perturbaría en gran medida la marcha del país, o sea, una huelga de Metro o de controladores aéreos salen en todas las noticias.

Dice usted que la ciencia no conoce de atajos

Es una frase muy manida, pero,  efectivamente, la ciencia no conoce atajos, lo que se pierde en un momento dado por dejar de invertir en ciencia es difícilmente recuperable. Ahora hemos tenido un éxodo importante de científicos españoles a otros países y muchos son irrecuperables.

¿Cuántos científicos vamos a perder?

Seguramente han sido miles. Alguno de los candidatos políticos querían traerse dos mil científicos de vuelta a España, en una legislatura. Pero ¿en qué condiciones? Si no revisamos el sistema, no tendremos un volumen de institutos que se necesitaría para aceptar a los nuevos científicos.  Desde 2009, la ciencia española ha perdido un 34% de inversión, de haberse mantenido se habrían invertido entre 12 y 15 mil millones de euros. Y eso no ha pasado, en los últimos siete años ha habido una desinversión, para alcanzar el nivel de 2009 necesitaríamos que se invirtiese en ciencia un 4,2% sostenido en los próximos diez años, pero esta cifra está muy por encima del crecimiento del país. No sé cómo un político puede decir que en una legislatura de cuatro años va a conseguir todo eso. Es muy difícil, por eso decía que la ciencia no conoce atajos: algunas personas se han perdido y se han perdido para siempre. A algunos científicos que podían haber empezado una tesis no les dieron beca y se dedicaron a otra cosa y su vida ya no es recuperable para la ciencia pasados unos años. Son irrecuperables y no basta con decir “bueno vale, hacemos una inversión de muchos millones en un año”, con esto se podrá hacer muchos kilómetros de autopista si ponen a trabajar a mucha gente pero en ciencia falta la infraestructura para meter a todo ese personal y como va creciendo.

Vayamos al análisis de esa precaria infraestructura, que supongo que toca de lleno a la Agencia Estatal, lo de la situación profesional…

La Agencia está creada y tenemos el edificio, ahora hace falta dotarlo. Para COSCE, es irrenunciable que se cree una especie de consejo integrado por unos doce científicos de reconocido prestigio internacional, que hayan tenido alguna experiencia en gestión. Y es importantísimo que estén desvinculados de partidos políticos, que no sean meras cadenas de transmisión de lo que el partido político diga, sino que realmente trabajen por y para la ciencia,  para resolver los problemas que tenemos los científicos en España. Y muchos problemas no son una cuestión de más dinero, sino de una mejor ejecución, de más eficacia en el desarrollo de la ciencia ¿no? Y me refiero a cosas tan cotidianas como, por ejemplo, que a día de hoy no hay una fecha concreta para la nueva convocatoria de proyectos de investigación, cuándo hay convocatoria de nuevas beca o cuando se resuelven las convocatorias de las becas anteriores. Y esto te hace la vida imposible en el día a día, porque un chaval que es brillante y quiere hacer su tesis, lo primero que pregunta es ‘¿cuándo van a salir las becas?’ Y no se lo podemos decir.

Es cierto que muchos científicos jóvenes dicen que no saben cuándo solicitar las ayudas, ni cuándo las van a recibir

No, y, una vez aprobada la ayuda, desde que empieza el proyecto pasan muchos meses  sin recibir los fondos, con lo cual no puedes contratar, ni hacer muchas cosas. Esto es algo que debe resolver la Agencia.

¿A quién hay que pedírselo directamente?

Hasta ahora la responsable ha sido Carmen Vela, la secretaria de Estado, que me consta que ha peleado mucho para poder dar respuesta a estas preguntas. Pero también me consta que es el Ministerio de Hacienda el que debe aprobar las partidas económicas  y nunca se sabe si van a salir en dos semanas o en tres meses. No solo está sujeto a los ciclos políticos, sino a las veleidades económicas e incluso a las del ministro de turno. Ningún país serio funciona así. De hecho, la Agencia Estatal de Investigación no es algo que los españoles nos hayamos inventado ahora mismo, creo que en Europa quedaban cinco países sin Agencia Estatal a estas alturas. De tal manera que estamos una vez más cogiendo el vagón de cola del tren. Si la agencia funciona bien se le dará un presupuesto para tres años, unos fondos estables que no coincidan con el ciclo político, que permitir saber a ciencia cierta cuándo van a salir y cuándo se van a resolver las convocatorias de proyectos y de becas.

La ciencia lleva demasiados años viviendo en este desconcierto ¿Qué se puede hacer?

Los científicos siempre hemos reclamado un Pacto de Estado por la Ciencia. Pero debería haber un pacto de Estado por la Educación, por la Sanidad y por la Justicia, para que tengamos una justicia rápida, una educación eficaz y formativa, para planificar una ciencia que dé respuesta a las necesidades de nuestra sociedad. Pero  todos sabemos lo que pasa con los ciclos políticos en nuestro país, lo que unos construyen con mayor o menor acierto, los siguientes intentan modificarlo con mayor o menor acierto. Y así vamos un paso adelante y dos para atrás. No hay voluntad de planificar objetivos a medio y largo plazo, teniendo claro qué ciencia queremos para nuestro país.

¿El parón político e institucional está afectando a las inversiones en ciencia, a los proyectos científicos?

Es evidente que está afectando, porque como dice el informe de COSCE sobre la inversión en I+D+i  de los Presupuestos Generales del Estado, se había incrementado en un 0,36%  respecto al año anterior. Después de una caída tan brutal de inversión en ciencia, eso hace que no solo no converjamos con Europa, sino que cada vez nos separemos más de la media de Europa del 2% en inversión. Es verdad que esta vez, desde la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación se ha hecho algo muy interesante y es que se ha pasado una partida importante, unos 270 millones, de préstamos a subvención. Eso significa que será un dinero real, eficaz, que se pueda utilizar para proyectos de investigación, becas, etc. Ahí hay que aplaudir la labor hecha por la secretaria de Estado, Carmen Vela, pero a pesar de esto, un crecimiento económico del 0’36% raya casi con la broma. Hemos ido hacia abajo. España tuvo algo más del 1,40% de inversión del PIB y ahora estamos en el 1,23%, eso significa que cada vez invertimos menos en ciencia y no puede ser. Entonces con unos incrementos del 0,36% pues no llegaremos nunca.

Hay declaraciones que ponen los pelos de punta, porque son muchas e importantes. La investigadora Vanesa Valdeiglesias, premio joven de investigación por la UE, dice que “en estos últimos años estamos perdiendo todo lo que habíamos avanzado en ciencia”

Se podría matizar un poco más acerca de ‘en estos últimos años’. La ciencia de un país se puede maltratar, como está pasando en estos últimos años. Desde el 2009 para acá ha sido muy maltratada económicamente y desde el punto de vista de la ejecución de los fondos disponibles, que no se han ejecutado con la eficacia suficiente, ni facilitando la labor de los investigadores. En este sentido, quiero decir que el ministerio está acabando últimamente con la paciencia de todos los investigadores al someternos a unos controles económicos del gasto hecho. Por ejemplo, nosotros hemos completado el proyecto 2008-2011, que está siendo fiscalizado y controlado. No se qué esperan encontrar aquí con este tipo de controles, habida cuenta que nosotros no podemos hacer ningún gasto, si no está justificado por una factura. Estamos en un momento agobiante, asfixiante, haciendo memorias continuamente, el otro día me pasé dos horas justificando para qué compramos disolventes en un grupo de investigación donde hacemos química. Pues tenemos que justificar uno a uno los disolventes que compramos, es una cosa que raya con el absurdo más grande. En el ámbito de la ciencia todo se hace contra factura y si no es imposible, porque las propias universidades controlan el gasto. Es una situación asfixiante en donde al científico en lugar de facilitársele el trabajo, se le ponen muchas trabas y problemas para cosas que al final se terminan justificando. Esto forma parte de una situación claramente de maltrato a la ciencia respecto a como se gestionan los dineros disponibles.

De alguna manera representa un bloqueo, porque los científicos pierden horas de investigación haciendo cuentas

Sí, pero también es parte de nuestra responsabilidad buscar financiación en otras fuentes distintas al ministerio –que nos da y está en la obligación de darnos-,, desde la empresa privada hasta el banco europeo, es algo que debemos de hacer los científicos con más responsabilidad y esfuerzo para diversificar nuestras fuentes de ingresos, como hacen ya muchos grupos de investigación. Tenemos la obligación de competir y, en general, no lo hacemos mal, y es muy importante que haya una infraestructura que nos ayude a pedir proyectos de investigación con Europa, que es donde se está moviendo mucho dinero. Me consta que las universidades y  la Red de Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación  (OTRI) están poniéndose al día en cuanto a estas infraestructuras, pero, como siempre, con un poquito de retraso.

Dice que en Europa se está moviendo mucho dinero

¡Claro! hay muchos proyectos europeos en los que tenemos la posibilidad de participar, normalmente suelen ser consorcios de varios países con varios grupos de investigación, pero también la European Research Council (ERC), que es el consejo de investigación de Europa, tiene proyectos de excelencia en los que se compite con los mejores investigadores de Europa, tanto en el nivel starting grant para los más jóvenes, como la advanced para los seniors como el consolidator para los intermedios. Son proyectos muy importantes de entre 1,5 y 2,5 millones de euros por un solo grupo durante cinco años. Aquí competimos razonablemente bien puesto que con estos proyectos los investigadores españoles prácticamente recuperamos el dinero que ponemos como socio europeo. Así que no está mal, pero podría estar un poquito mejor.

Los científicos han hecho algo muy bueno, que ha sido unirse, hacer un frente común para reclamar constantemente mejoras ¿Tienen previsto hacer algo desde COSCE para que las cosas puedan cambiar?

Nuestro objetivo último es que los políticos, que en realidad son los que miden el pulso de nuestra sociedad, sean conscientes de que la ciencia es una inversión de futuro. La unión hace la fuerza y lo que es importante es que, si vamos hacia nuevas elecciones, al menos nuestros políticos dediquen algún tiempo de sus discusiones a la ciencia, a la tecnología, a la educación. En realidad no se ha hablado mucho de estas cuestiones, cuando son asuntos clave.

¿La incertidumbre está calando en el ánimo de los investigadores?

Sí. Yo no soy más que un investigador, así que la mayor parte de mí tiempo hago investigación, además de ser profesor en la Complutense. Pero convivo día a día con mis compañeros de facultad o del instituto de la Nanociencia,  y conozco la sensación de los científicos, sus problemas con proyectos que no llegan, con las convocatorias, la frustración que sienten cuando tienen un estudiante brillante y no tienen posibilidades para retenerlo. Hay cosas que no constarían dinero y, sin embargo, harían que nuestro sistema fuese mucho más eficaz. Tenemos la obligación de conseguir que los departamentos universitarios optimicen los recursos y las propias infraestructuras, generando y repartiendo los espacios de manera dinámica.

¿Para qué le sirve a la sociedad lo que investiga su grupo?

Nosotros hacemos nanoestructuras de carbono desde hace ya 20 años. Para que vea el impacto que puede tener en la sociedad, acabamos de mandar a patentar unos nuevos compuestos dentro de las células con los que hemos conseguido unas eficiencias por encima del 18%, uno de los valores más altos que se han descrito. Y con un equipo, europeo coordinado desde Madrid, creamos  unas macropartículas que llamamos “súper bolas gigantes de azúcar contra el virus del ébola”, que tuvieron un impacto social brutal en todo el mundo.

¿Cómo se enfrentan al ébola esas súper bolas de azúcar?

Estas súperbolas, que imitan en cierto modo al virus, están rodeadas de azúcar en la parte exterior. Y estos azúcares interaccionan con el receptor de la célula de manera que impiden la entrada del virus. Queda mucho por hacer pero partimos de una base muy esperanzadora. Esta es una de las cosas que hace mi grupo de Materiales Moleculares Orgánicos de la Universidad Complutense, que es muy grande, cuenta con 33 investigadores.

¿El Instituto de Nanociencia es un referente para futuros investigadores?

Es un instituto muy importante en materia de nanociencia y juega un papel fundamental dentro de los institutos europeos. Está dirigido por el físico Rodolfo Miranda y el biólogo Pepe Carrascosa. Entre los tres diseñamos el instituto, donde ya trabajan unos 150 investigadores. Estos centros quizás sean una respuesta para el futuro porque permiten contratar a gente joven brillante que puedan generar recursos, ya sean españoles o extranjeros. De  hecho, el 40% de los investigadores vienen de fuera. Por eso, el inglés es el idioma del instituto, que podría estar en un campus californiano o en un lander alemán.

¿Quiere enviar un mensaje para animar a los políticos a pactar en favor de nuestra ciencia, por citar solo una de las urgencias de nuestra sociedad?

Los científicos reclamamos de los políticos ayuda desesperada. Y, sobre todo, entendimiento, comprensión. Yo le pediría a los políticos que, primero, nos conozcan  y segundo, ayuda de forma desesperada.

Ver más…

Científicos españoles crean macromolécula de azúcar para combatir el ébola:

http://www.lasexta.com/videos-online/noticias/ciencia-tecnologia/cientificos-espanoles-crean-macromolecula-azucar-que-puede-acabar-ebola_2015111000790.html

Fullerenos gigantes contra el ébola:

http://www.agenciasinc.es/Noticias/Fullerenos-gigantes-contra-el-ebola