María Luisa Carcedo, una ministra de la Sanidad universal que lucha contra la pobreza infantil

 

En pocos meses, María Luisa Carcedo ha pasado de Alta Comisionada para la Lucha contra la Pobreza Infantil a ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, sin mover un ápice su firme compromiso de batallar contra la desigualdad. Ella ha sido la impulsora del plan Veca que este verano ha abierto comedores y campamentos para los niños y jóvenes en situación más vulnerable. Esta política curtida desde la base en mil batallas, se mantiene pegada a las necesidades del Partido Socialista de España, donde ha sido secretaria de Bienestar Social, senadora, miembro del equipo negociador y responsable de Sanidad. Su objetivo es atender la salud de todas las personas y su obsesión es reforzar el concepto de ciudadanía mediante la conquista de derechos.

Por Agustina Sangüesa
info@sociedadcivil.com

Usted aceptó con gran ilusión el cargo de Alta Comisionada para la Lucha contra la Pobreza Infantil, que le ofreció el presidente del Gobierno el pasado mes de julio, dejando claro que seguiría muy activa dentro del Partido Socialista

Es que mi compromiso con el Partido Socialista viene desde niña. Mi padre era un veterano socialista que vivió la guerra y la cárcel y estuvo condicionado toda la vida por esa situación. De ahí viene el amor y mi compromiso con la ideología. Tengo tantos años de recorrido, porque siempre he estado a lo que me pidiera el partido.

¿Cuál ha sido su última responsabilidad en el PSOE?
Soy responsable de Sanidad en la Ejecutiva Federal, pero hasta llegar ahí he estado donde hiciera falta, pasando por todos los niveles, ya fuera con dedicación exclusiva, parcial o voluntaria. He hecho de interventora, he ido a buzonear, a repartir en la clandestinidad. ¡Hasta he dejado El Socialista, cuando venía envuelto en unos rollos, por los baños de los bailes!

Sabe muy bien, por tanto, de qué va esto de la política, la POLÍTICA con mayúscula como alguna vez ha escrito usted misma. A veces, la sociedad civil pierde de vista que en la política reside una gran capacidad transformadora de la realidad

La política es el instrumento fundamental para hacer todos los cambios que pueden mejorar la sociedad, porque es la que define cual es la norma y si nos damos un modelo de convivencia más justo o más injusto, si construimos un modelo democrático que permita la participación ciudadana o que no. Y luego viene la eficacia de las políticas, es decir, que lo que haga un gobierno y unas instituciones democráticas favorezca la equidad, la igualdad y la justicia social o, por el contrario, que sean regresivas. El partido Socialista de España estará en todo lo que sea avanzar hacia una sociedad de hombres y mujeres iguales, libres, honrados e inteligentes, que es nuestro programa máximo. Como decía Pablo Iglesias, el partido Socialista está comprometido con “todas las transformaciones que nos permita la sociedad para avanzar”. Ese es mi compromiso personal y estaré en todos los lugares, tanto sectoriales como de política general, donde pueda trabajar.

En el artículo “Juego de tronos frente a vidas reales” (El País,2016) diagnosticó, casi en un alarde de anticipación, que “la trepidante rapidez con la que es devorada la actualidad política y, sobre todo, la inmediatez de su consumo, imposibilita, en muchas ocasiones, el relato del objeto propio de la noticia. En esta trama lleva enmarañada la política española desde hace bastante tiempo, sobre todo, porque han surgido formaciones políticas expertas en el manejo de estas situaciones”. Parece que nadie se libra de esa aceleración por la que transita la política española, que también les afecta tras sacar adelante la moción de censura contra Rajoy

¡Claro! La sensación que tienes es que se devora todo tanto que muchas veces no se cuenta lo importante, sino la anécdota llamativa que se eleva a categoría de noticia y de titular.

¿Les va a faltar tiempo para desarrollar esa política con mayúscula que usted defiende, que pone el foco a medio y largo plazo para resolver problemas como la pobreza infantil?

Sí, estos son asuntos que van más allá de una legislatura. Nosotros decimos siempre que hay que erradicar la pobreza severa. Cambiar la pobreza infantil requiere cambiar muchas normas de todo el entramado social y económico que condiciona esa escasa redistribución de la riqueza. En definitiva, a la cola de la desigualdad están las familias que tienen hijos a cargo y que son las que más están sufriendo esta desigualdad. Entonces, la desigualdad es la diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen. Y los que menos tienen son los que sufrieron la crisis y los que sufren las consecuencias de la falta de redistribución.

Pero el problema de la pobreza es un asunto no coyuntural. Se agravó con la crisis, pero existía antes. ¿Es una situación estructural?

¡Ahí va! Cambiar esas estructuras de relación económica es una tarea a más largo plazo y, sobre todo, es una tarea de diseñar la distribución de los bienes, de las riquezas, de los recursos, teniendo en cuenta cómo impacta en cada uno de los tramos de renta, teniendo en cuenta qué efecto tiene. Yo pongo siempre el ejemplo de la reforma fiscal que llevó a cabo el ministro Montoro hace unos años. Cuando Rajoy y Montoro presentaron esa reforma fiscal, permanentemente, decían que querían que los recursos estuviesen en los bolsillos de los ciudadanos. Es un mensaje muy elaborado, muy pensado, que sintetiza una manera de entender la distribución de la riqueza y que va dirigido claramente a que los ciudadanos se crean ese mensaje. ¿En los bolsillos de quién está? He preguntado yo siempre, porque cuando se mira donde quedaron los 11.000 millones que debían haber ido a las arcas públicas como recursos para poder redistribuir la riqueza y atender al Estado de bienestar, te das cuenta que están en los bolsillos de las personas de mayor renta. Ese dinero no les llegó a las rentas medias y bajas, si no que a su vez se les privó de servicios públicos del Estado de bienestar que tendrían que esas prestaciones de calidad. A lo que me refiero es que una decisión como esta tiene muchas consecuencias en la redistribución de la riqueza. No se puede aliviar la pobreza y la desigualdad de hoy para mañana, pero se pueden cometer algunas medidas muy puntuales.

¿Qué medidas?
Medidas que sirven, sobre todo, para poner el problema en la agenda.

¿La lucha contra la desigualdad y contra la pobreza está por fin en la agenda política?
Ese es el tema. Para empezar hay que paliar situaciones de graves carencias, porque el objetivo es que no haya hogares con niños afectados por una pobreza severa. Pobreza siempre va a haber, pero lo que se pretende es que no haya desigualdades que hagan caer a algunas familias en la pobreza.

La misión en el Alto Comisionado es atravesada por una línea transversal muy alargada, que pasa por trabajo, sanidad, educación, reforma fiscal. Se tiene que acabar con la precariedad, el paro, los recortes de los servicios públicos, en fin, con tantas cosas que me gustaría saber, ¿qué le van a permitir hacer dentro de los márgenes que tienen para moverse?

La función del Comisionado es, en primer lugar, conocer como son los impactos en cada uno de los tramos sociales, especialmente, en las familias con hijos que son las que tienen más riego de pobreza en la media nacional, porque son familias jóvenes y los jóvenes fueron los que más sufrieron la precariedad laboral. La función del Comisionado no es una política sectorial concreta, sino es ver cómo todas las decisiones de distintas áreas y sectores influyen sobre las familias con hijos y, en particular, sobre los niños. Queremos que las oportunidades en educación vuelvan a ser un ascensor social, que garanticen la igualdad de oportunidades, que eviten la segregación social que separa escuelas de ricos y escuelas de pobres. El Comisionado quiere promover la inclusión educativa y social, que realmente la igualdad de oportunidades sea real y eficaz.

¿Es urgente llegar a un Pacto de Estado contra la pobreza, contra la precariedad laboral?

Los Pactos de Estado requieren una visión más o menos homogénea entorno a unos mínimos. Lo que ocurre es que en algunos asuntos que acaba de citar hay unas discrepancias enormes. En el tema laboral desde la reforma del Partido Popular a lo que nosotros queremos…

¿Pero no es eso la Política con mayúscula? La capacidad, más allá de las diferencias…
Buscar puntos de encuentro.

Puntos de encuentro para el bien común, ¿no le parece?
Desde luego, lo que pasa es que resulta más fácil llegar a puntos de encuentro en unas áreas que en otras. En sanidad no podemos llegar a un acuerdo excluyendo a una parte de la población, porque la sanidad es un derecho básico de la ciudadanía. Pero venimos de una etapa en que se tocó casi todo, se planteó un modelo diferente de derecho a la sanidad y en educación se tocaron cosas muy serias. Por lo tanto, sería bueno evidentemente que una democracia garantizara unos valores compartidos, que consiguiera un punto de encuentro en cuestiones básicas de nuestro modelo de convivencia y que fuesen respetados independientemente de quien estuviese en el gobierno.

¿Se llegará un acuerdo sobre el futuro de las pensiones?

En las pensiones había un pacto que también se tocó y se hizo una reforma al margen del Pacto de Toledo. Durante años, muchos países europeos mantuvieron el compromiso de no tocar los acuerdos alcanzados, aunque desgraciadamente esto ya no es así.

En un foro de Sociedad Civil por el Debate usted dijo que su partido iba a derogar la reforma laboral para acabar con los empleos precarios. ¿Es difícil cumplir esa promesa cuando se llega al poder?

La ministra de Trabajo viene diciendo que se van a derogar aquellas partes lesivas de la reforma laboral, cuando haya posibilidades de configurar mayorías. Así se podrán eliminar medidas que están en el origen de la pérdida de valor del trabajo y que facilitaron la precariedad.

¿La actual situación política hace muy difícil encontrar aliados con la misma voluntad para conseguir un mercado laboral más justo y equitativo, que favorezca la igualdad?

Lo estamos viendo, ¿no? Un arte de la política es conseguir el consenso que haga posible llegar a acuerdos que supongan avances y mejoras para la sociedad, nunca retrocesos.

¿En qué medida puede ayudar la sociedad civil a luchar contra la pobreza?¿Qué podemos hacer?

Derechos, derechos y derechos. Mi obsesión es el refuerzo del concepto de ciudadanía mediante derechos, porque en la medida que se respeten los derechos habrá mucho camino recorrido. Nuestra Constitución dice que la atención a la infancia se hará teniendo en cuenta los convenios internacionales firmados por España, que ratificó en 1990 la Convención de Naciones Unidas. ¡Pues que se cumplan esos derechos de la Infancia! Yo creo que el principal logro de una democracia es consolidar los derechos de ciudadanía, logrando que cada persona se sienta identificada y comprometida con esa democracia a través de las instituciones, así como de manera colectiva e individual, porque considera que le da oportunidades para desarrollarse como persona. ¡Ahí está la clave de todo!

¿Es preciso reforzar la relación con colectivos como el “Tercer Sector”, que integra a numerosas e importantes organizaciones de la sociedad civil?
Es fundamental esa confluencia de las administraciones públicas con las organizaciones del Tercer Sector, con la sociedad organizada en torno a mejoras colectivas en ámbitos tan defendibles como la infancia, la discapacidad o la pobreza. Por eso considero que es fundamental no perder la perspectiva de los derechos de ciudadanía, que es básico en una democracia y resulta crucial para conseguir una sociedad más justa. Hay que reunir todos los esfuerzos y aportaciones a partir del Tercer Sector, pensando en hacer efectivos los derechos de los niños según la hoja de ruta de la Convención de Naciones Unidas. Y también hay que activar y canalizar las aportaciones privadas de cuantas organizaciones quieran contribuir a empujar y acelerar estas mejoras para la infancia.

¿En qué dirección están trabajando para reforzar la cooperación con todos los agentes activos de la sociedad, sean públicos o privados? ¿Cuál es su plan para activar toda la línea transversal de cooperación imprescindible para el Alto Comisionado para la lucha contra la Pobreza Infantil?

Estamos trabajando para aunar el máximo de los recursos disponibles para destinarlos a un fin que, en mi caso, es ayudar a la parte de la infancia que está en desventaja sencillamente por haber nacido en un determinado lugar. ¡El hogar no puede condicionar el futuro de las personas! Yo insisto en recordar que no hay niños pobres en hogares ricos y que no van a salir niños ricos de hogares pobres, hay que romper ese círculo de desventajas para dar oportunidades. El combate contra la desigualdad empieza porque no haya hogares con tantas carencias y continúa dando oportunidades al niño para que pueda desarrollar toda su valía, potencial y talento. La sociedad tiene que ser capaz de incorporar a esos niños.

¿Qué ayuntamientos, empresas y localidades están siendo más activos? Se lo pregunto con la intención de favorecer el efecto contagio

Muchos ayuntamientos tuvieron la iniciativa espontánea de poner en marcha comedores o campamentos de verano que fueron avanzadillas ejemplares, porque han activado a quienes no lo habían pensado, por una especie de efecto mimético. Nosotros hemos reforzado esas acciones con dispositivos de verano. Y queremos tener un programa más ordenado, mucho más sistematizado para las siguientes vacaciones estivales, con la vocación de llegar a todos los niños y que nos permita conocer qué está sucediendo mediante un sistema de información más real.

¿Cuál es el origen del Alto Comisionado para la Lucha Contra la Pobreza Infantil?

El origen principal es un compromiso político personal del presidente de Gobierno contra la pobreza infantil desde que fue elegido secretario general del partido. De su preocupación por este asunto surgen propuestas del Partido Socialista como el ingreso mínimo vital y otras iniciativas parlamentarias que se han puesto en marcha. La creación de este Alto Comisionado ya existe en algunos países y ha contado con políticas de gran eficacia en Reino Unido, durante los mandatos de Tony Blair y Gordon Brown. En nuestro país hay una realidad que requiere medidas y decisiones. Este es un problema de país que debe entrar en la agenda política. Además, no es un problema de hacer justicia social solo con esos niños, sino que es un problema estructural de país que requiere poner todo el talento a disposición de la sociedad futura.

¿Más de 300.000 niños que sufren pobreza en España?
Esos son los niños que sufren carencias severas. La cifra de niños que viven en hogares con riesgo de pobreza sube a 2.200.000. Lo que pasa es que hay escalones de pobreza, desde la moderada, que afecta a familias con rentas inferiores a 17.000 euros al año hasta la pobreza severa cuando la renta familiar está por debajo de los 7.000 euros al año. Y, sobre todo, están los 500.000 hogares sin ningún tipo de ingresos y ahí es donde están los problemas graves.

Usted advierte que si este país no lucha contra la pobreza infantil le va a costar caro. ¿Nos estamos cargando el futuro?

¡Claro! Estados Unidos, que lo mide todo, midió el impacto económico de la pobreza infantil y cifró el coste en torno al 5,4 % del Producto Interior Bruto. El coste es en calidad de salud, en pérdida de oportunidades, en niños destinados a empleos precarios por la falta de formación y cualificación, de formación, por la incidencia que tiene en posibles actos delictivos. Muchas personas que acaban en prisión tienen muchos antecedentes de familiares en la cárcel y no es que sean peores personas, es que se encuentran en una situación de marginalidad que perpetúan esas situaciones de riesgo. Por eso hay que sacarlos de ese circuito, activarlos socialmente, darles formación y oportunidades de empleo.

La ministra de educación y portavoz del Gobierno ha recordado que la pobreza en España afecta especialmente a menores de 16 años. ¿Qué políticas de apoyo están preparando?

Efectivamente, la pobreza en nuestro país afecta más a menores de 16 años.

¿No le parece un dato tremendo, que reclama pisar el acelerador en busca de soluciones políticas? ¿Qué piensan hacer, por ejemplo, con la política de becas?

Reenfocar las becas hacia la atención a familias con carencias económicas. Pero también recuperar el programa Educa 3, que suprimió el PP y que es fundamental. Todas las evidencias de múltiples estudios hechos nos demuestran que es la etapa fundamental para prevenir el abandono escolar. El abandono escolar en nuestro país es un asunto serio. El volver a retomar la educación 0-3 facilita el acceso de todos los niños a esa etapa educativa, prevenir el abandono escolar y evitar la segregación escolar son las principales líneas de trabajo, que la escuela sea un lugar de inclusión e integración social, porque la escuela tiene que ser un lugar de convivencia y de aprendizaje, donde los niños descubran todas las realidad de la sociedad y no solo la de los barrios muy marginados. Los niños tienen que formarse como ciudadanos activos de una sociedad. ¡Esa es la clave de todo!

Si nos merecemos una mejor educación, basada en políticas de consenso. ¿Por qué resulta imposible superar el bloqueo entre partidos?
La clave hay que buscarla en posicionamientos ideológicos, en asuntos como la religión en la escuela o en la supresión de la educación para la ciudadanía. La escuela no solo tiene que ser un lugar de formación de trabajadores, que es adonde se enfocó la LOMCE, sino que debe ser un lugar de formación de ciudadanos y ciudadanas activos, con derechos propios y no con derechos subsidiarios de voluntades coyunturales de los gobiernos. Y de ahí la importancia de la asignatura de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos. Eso no puede quedar al albur de cada familia, ese es el papel que debe jugar el Estado a través del sistema educativo. Una de las claves por las que no se llegó a un pacto educativo en el anterior Gobierno socialista fue precisamente por la negativa del Partido Popular a considerar la Educación para la ciudadanía. Luego quitó la Educa-3; recortó las becas orientándolas hacia resultados académicos más que a situaciones de necesidad; subió las tasas, recortó los presupuestos. Es muy triste que dejara la educación en esos conociendo que es una política crucial para el Estado de bienestar y para el futuro. Quizás porque hay mucho componente ideológico es más difícil llegar a acuerdos, a Pactos en materia educativa.

¿Hay que apoyar y reivindicar más la Formación Profesional dual, que defienden muchas empresas y entidades tan importantes como la Cámara de Comercio de España?
El principal problema de nuestro sistema educativo es el abandono escolar. Pero la carencia más importante de nuestro sistema educativo es la Formación Profesional, es uno de los asuntos donde hay que poner más el acento.
¿La pobreza que hasta hace poco se decía que tenía rostro de mujer y de persona mayor tiene ahora rostro de niño?
Desde hace unos años el rostro de la pobreza son los niños y las niñas. Aún teniendo el cuenta el recorte de las pensiones, la situación de los mayores –hace años el rostro de la pobreza- ha cambiado con la mejora de las pensiones mínimas en el año 2006, con la ampliación la Ley de la Dependencia. En cambio, no se atendió como es debido a la infancia. Las familias con hijos ha sido el colectivo que más ha sufrido las consecuencias de la reforma laboral, la precariedad laboral, los recortes en los servicios públicos. Ahí es donde tenemos que poner el foco, porque nos interesa a todos, no solo a quienes padecen esas injusticias sino al conjunto de la población.

La OCDE nos ha regañado porque el ascensor social no se mueve en nuestro país. ¿Un signo evidente de que algo va mal?
Eso es un signo de que las políticas para romper las desigualdades en la infancia no están siendo eficaces.

¿Qué medidas le gustaría tener tiempo de desarrollar?
Lo primero que me parece fundamental es poner la pobreza infantil en la agenda política, por la importancia que tiene atender esta necesidad estructural de país. Y en segundo lugar, conseguir que la distribución de la riqueza llegue a más familias con menos renta, para evitar esta precariedad, esta pobreza tan extrema y las desventajas tan grandes que viven los niños en estos hogares. Y después erradicar el abandono escolar, ese trabajo tan coordinado que tenemos que hacer con educación para que esos niños tengan las mismas oportunidades.

¿Se siente mucha presión al trabajar en un Gobierno con cierto carácter de provisionalidad?
No, yo estoy trabajando como si fuera a estar aquí diez años (risas). En todas las responsabilidades que he asumido me he entregado a tope, con todas las capacidades disponibles para ser lo más eficaz posible en el papel que me ha tocado jugar. Si mañana hay que cesar, pues se cesa y punto. Pero hay que pensar que vas a afrontar la tarea que la sociedad te encomienda con una voluntad de servicio profunda y duradera, entregando hasta el último gramo de energía.

 

“Para pillar cuatro votos se estimulan los instintos más innobles, insolidarios, egoístas”

“El día antes de que se debatiera la moción de censura yo estaba convencida de que lo iban a abortar de alguna manera”. Pero sucedió lo imprevisto, “entró la crisis en el Partido Popular” y “se desmoronó todo como castillo de naipes”. Varios meses después, María Luisa Carcedo asegura que todo “mereció la pena” solo por la aprobación en Consejo de Ministros de tres medidas elementales: la universalidad de la sanidad, las becas y el plan contra la explotación y la precariedad laboral. “Eso cambia el clima del país, dice convencida, “la gente tiene otro aire”.

Cuando se remonta a los avances que ha experimentado este país desde el restablecimiento de la democracia, la ministra de Sanidad recuerda que “la ciudadanía no podía ni imaginar lo que era un Sistema Nacional de Salud, los servicios sociales o la atención a domicilio”. Acaso los más informados habían oído que todo eso sucedía en países como Suecia pero que aquí era algo “impensable”. “En España costó mucho montar, con mucho retraso, el Estado de bienestar”. Por eso, María Luisa Carcedo lamenta que el objetivo político de los últimos años fuera “recortar”.

Un día, durante una comida, la última ministra de Sanidad del Gobierno Rajoy, Dolors Montserrat, le dijo: “¡A ver si hacemos un pacto por la Sanidad!”. Le contesté que “mientras existiera el Real Decreto del año 2012 nosotros (los socialistas) no iriamos a ningún pacto”. “Cada paso que dábamos era una batalla”, porque PP y PSOE partían de planteamientos “como la noche y el día” y “era imposible llegar a acuerdos a partir de la decisión de devaluar y rebajar, líneas rojas que para nosotros son irrenunciables”.

Hace falta una labor pedagógica muy importante para concienciar a los jóvenes del inmenso trabajo que ha costado montar el Estado de bienestar, un montón de conquistas en sanidad o en educación que son admiradas en buena parte del mundo

Fueron años de un trabajo muy intenso. A mí me tocó la gestión sanitaria en la Administración y cada paso que daba era una batalla. Cuando venían de Bélgica o de Italia y nos hablaban de los servicios sociales o de que existía la atención a domicilio, aquí era algo impensable. Y tuvimos que hacer mucha pedagogía incluso con la ciudadanía, explicar qué es un centro de salud y en qué iba a mejorar la calidad, la atención, la proximidad de la atención en su barrio. La ciudadanía no podía imaginar entonces lo que es un Sistema Nacional de Salud y eran muy manipulables, porque se extendían rumores e informaciones falsas que decían ‘te van a quitar no sé qué cosas.

Muchos ciudadanos españoles piensan que hemos dado un salto espectacular entre lo que éramos y lo que somos

¡Claro! Y entonces empiezan a recortar de aquí y de allá…

Además de defender los recortes como antídoto contra el desastre, ¿cree que se han lanzado demasiados mensajes catastrofistas, como los que circulan ahora contra los migrantes?

Para pillar cuatro votos se estimulan los instintos más innobles, insolidarios, egoístas. Yo siempre pregunto: ¿Y si hubieses nacido en África y no pudieses dar de comer a tus hijos? Harías lo que fuera…
A nosotros también nos acogieron en algunos momentos de la historia. Miremos atrás y pensemos…
Millones de personas salieron de nuestro país. Primero, en la migración económica, luego la migración política, luego otra vez la económica. Millones de personas salieron de Europa para trabajar en América, desde Argentina hasta Cuba.

Europa, el mundo tiene que reaccionar contra la barbarie que desatan dirigentes como Trump

La política del presidente norteamericano es una irresponsabilidad, tan solo por un puñado de votos.