Los socorristas de Proactiva salvan vidas en el Mediterráneo, con un viejo barco de lujo o a bordo de un pesquero

TOPSHOT - A migrant is rescued from the mediteranean sea by a member of Proactiva Open Arms NGO some 20 nautical miles north of Libya on October 3, 2016. 
Thousands of migrants are "racing against the clock" to make the perilous crossing from Libya to Europe before summer ends, with authorities in the conflict-torn country at a loss to stem the flow. / AFP PHOTO / ARIS MESSINISARIS MESSINIS/AFP/Getty Images

 

A lifeguard passes life jackets as migrants try to reach a rescue craft from their overcrowded raft, as lifeguards from the Spanish NGO Proactiva Open Arms rescue all 112 on aboard, including two pregnant women and five children, as it drifts out of control in the central Mediterranean Sea, some 36 nautical miles off the Libyan coast January 2, 2017. REUTERS/Yannis Behrakis

Proactiva Open Arms ha rescatado en enero a 912 personas abandonadas a su suerte en aguas del Mediterráneo. Decidió salir en un momento con escasa presencia de organizaciones humanitarias, tras alquilar en Holanda un viejo pesquero. Querían ayudar a evitar que se ahogara más gente en un mar que ha enterrado a unas 5.000 personas el pasado año. En primavera retomará su labor humanitaria con el Astral, el ruinoso barco de lujo donado por un empresario que ha dado nombre al documental de Jordi Évole para Salvados. Un trabajo que se estrenó en laSexta y ya se ha proyectado en más de 400 salas de cine de España, Europa y Estados Unidos. Una película que se repite cada día con historias muy reales.

Oscar Camps, founder of Spanish NGO Proactiva Open Arms, holds a migrant child inside a rescue craft after pulling it from an overcrowded raft, as lifeguards from the Spanish NGO Proactiva Open Arms rescue all 112 on aboard, including two pregnant women and five children, as it drifts out of control in the central Mediterranean Sea, some 36 nautical miles off the Libyan coast January 2, 2017. REUTERS/Yannis Behrakis - RTX2X8YT

Por Agustina Sangüesa
“Un barco de lujo para ir a salvar la vida de personas pobres, de inmigrantes, una doble metáfora”. Todo lo que necesitaba Meritxell Aranda para proponer un Salvados con la historia de los refugiados que cruzan el Mediterráneo central, un asunto que el programa de Producciones del Barrio perseguía desde hacía meses con la frustración de algún intento fallido, como el de subir al buque Dignity de Médicos Sin Fronteras. Sin pensar en audiencias, esa era una coartada de peso para un espacio que se impone una mirada con conciencia y respeto, con una estética visual muy cuidada y una narrativa que no huye de la emoción y sí persigue la información y la denuncia.
Esta redactora curtida en los informativos de Fran Llorente, con decenas de piezas de refugiados para las Noticias de Vicente Vallés y Pepa Bueno, escucho en el coche la entrevista con el catalán del Año 2016, Oscar Camps fundador de Proactiva Open Arms, la ONG de los socorristas que un día decidieron ir a salvar vidas a la isla griega de Lesbos. Camps anunció de pasada que Livio Lo Monaco les donaba un barco de los años 70 que estaba varado en el puerto de Málaga. ‘¿Te importaría que subiéramos 4 periodistas al barco para contar lo que sucede allí?’ le pregunto Meritxell por teléfono, a los pocos minutos. ‘Por supuesto, tenía muchas ganas, ya pensaba que no llamaríais nunca’, le contestó Oscar.
La redactora guionista de Salvados recuerda que a “a Jordi se le iluminaron los ojos”, antes de decir: “Nos vamos al barco”. Al día siguiente se encontraron con Oscar u un bar de Barcelona. La conexión fue inmediata. Camps les contó que al salir con las motos en Lesbos descubrieron que las muertes no se producían en la orilla sino mar adentro, en silencio, sin ningún testigo. Por eso se metieron en la aventura “de locos” del Astral, como dice el patrón Andreu Germà Salvador. En esa conversación, Évole entendió que emprendían un “viaje era iniciático para Proactiva y para Salvados, una primera incursión llena de dificultades en la zona cero del Mediterráneo, donde solo zarpar ya fue un dolor de cabeza importante, como muestra el documental”.
“Embarcamos con una sensación tremenda de precariedad, porque una cosa es tener intención de ayudar y otra estar en condiciones de hacerlo“. Y no lo estaban, más bien tenían varias vías de agua, fallos en el generador y en todo el sistema eléctrico, con 12 de las 19 baterías muertas por culpa de unos cargadores muy viejos. “Finalmente, después de rescatar a 4.500 personas, un incendio en el motor eléctrico del piloto automático nos obligó a regresar a Malta antes de tiempo”.
Cuatro periodistas de Salvados –realizador, cámara, sonidista y presentador- subieron al barco tras una reforma de urgencia y pese a una cierta resistencia de Andreu Germà Salvador, patrón de una de las lanchas españolas de Salvamento Marítimo en Barcelona, para quien “lo del Astral fue una locura de la que aún no se ha recuperado del todo”. Entre risas, este rescatador que actúa por pura conciencia política y cristiana, reconoce que Jordi aguantó su mal humor, mientras él se fue dando cuenta poco a poco de que “no buscaban la imagen truculenta, sino la explicación, dar a conocer los hechos de una manera honesta”.
Lo habitual en Salvados es reflexionar sobre algo que ocurre en un lugar, pero en este caso “no teníamos ni idea de lo que íbamos a encontrar. Y pensamos que lo más interesante era colocar bien las cámaras y observar lo que pasaba, más que cualquier pregunta que pudiera hacer yo”, indica el presentador. Al empezar las grabaciones, el equipo sintió que iban a hacer un trabajo “muy observacional”. En este rodaje todo fue diferente, empezando por la limitación de un espacio muy reducido donde, incluso, la tripulación se turnaba para dormir en sillones. “No era nuestro medio”, asegura el realizador David Cabrera, “el barco se movía mucho y me pasé dos días vomitando”. Por eso se decidió grabar con trípode, algo que no usan habitualmente para seguir a Jordi y se aseguró el resultado llevando tres cámaras: una Canon C300, muy versátil, que garantiza agilidad y calidad en la imagen; otra con funda de agua, que no usaron; y una Sony para las tomas de noche con muy poca luz.
Cabrera, un ‘plumilla’ reconvertido en cámara y realizador, preparó el relato visual minuciosamente, hablando mucho con el director de fotografía, Marc González; el técnico de sonido, David Mata; Jordi Évole, los redactores y Proactiva. Se cuestionaron todo y se preguntaron detalles como qué hacer si encontraban un cadáver, cómo grabar situaciones que podían sobrevenir, dónde colocar las cámaras y qué distancia tomar con las personas. Todo un trabajo técnico y mental para “poner al espectador en una situación muy vivencial, que le hiciese sentir dentro del barco y en el operativo, manteniendo a la vez una distancia de respeto con los rescatados, porque pensaron que debía ser muy violento encontrarse una cámara a dos palmos de la cara, después de cruzar el Mediterráneo en cuatro días, cagado de miedo.

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El patrón del ‘des-Astral’, como le llama de broma el patrón Andreu Germà, subraya la importancia de entender el fenómeno de los refugiados en el contexto de la guerra y, sobre todo, de la postguerra: los desplazamientos, los asesinatos en masa, el racismo, la limpieza étnica, algo parecido a lo que está ocurriendo en Irak o Siria. Y recuerda que solo en Libia hay 1.500 milicias que matan y saquean a la población, también a los refugiados. “Te das cuenta de que aquello es muy serio”, explica Andreu, “que África se ha puesto a mirar hacia el norte y no habrá quién los detenga, porque son muy conscientes del peligro del que huyen y arriesgan sus vidas, sin saber nadar, llevando a sus bebés. Algunos creen que el Mediterráneo es un río muy ancho, pero la mayoría sabe que va a hacer algo extremadamente peligroso y ya en la playa son conscientes de que pueden perder la vida”. También tienen claro que en Libia la salida está cerrada y que han cruzado África a pie, desde Somalia o Nigeria, por las diferentes rutas abiertas, haciendo un camino interminable -entre un año y medio y tres años-, en el que les violan, les asaltan, les esclavizan, les roban.
El realizador tiene clavado en la memoria el día que se hicieron más rescates: “Tuvimos que respirar hondo para mantener la calma y aguantar el plano, con el compromiso de actuar con humanidad y respeto”.
“Estábamos a 18 millas al norte de Zawiya (Libia) y a las 5,30 de la mañana empezaron a aparecer neumáticas”, cuenta el patrón del Astral. “¡Increible! En cuestión de seis horas teníamos a nuestro alrededor a 4.000 personas. Como nuestros medios eran escasos, pedimos ayuda a todas las organizaciones e, incluso, a militares y guardacostas, porque cuanta más gente rescatábamos, más personas aparecían en el horizonte viniendo desde el sur. Aquel día fue larguísimo. Durante diez horas tuvimos a bordo a 150 personas, hasta que los transbordamos a un barco grande que los sacó del mar y los puso a salvo en Sicilia, a 350 millas de donde estábamos. Aunque ya sabes que muy a salvo no están porque los meten en auténticos campos de concentración“. Meritxell pensó en la realidad que se iban a encontrar al tocar tierra, al ver la mirada de los refugiados cuando hablaban de Europa.
Aunque la misión de Proactiva era de rescate y trasbordo puro y duro, “aquel día tuvimos la sensación de estar totalmente sobrepasados. Andreu trabaja en Salvamento Marítimo Español y está acostumbrado a hacer estas operaciones, pero no de manera tan masiva. “Así que hubo que mantener la calma, organizarse e intentar hacer el máximo con el mínimo de medios”.

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A Évole le impactó conocer a personas que inician una nueva vida sin absolutamente nada. Y se fijó en el gesto de un niño rescatado al que el socorrista le dio un chicle para entretenerle; el niño lo cogió y lo partió para darle la mitad. “Es un detalle muy significativo de que son las personas que menos tienen las que más fácilmente comparten”.
Hasta ese momento, Andreu Germà opuso resistencia al Salvados y se reservó el derecho a salir en el programa: “Le puedes decir a la productora que no pienso firmar ni un puto papel hasta que no vea de qué va el rollo”, recuerda entre risas. “Pero la verdad es que el tío captó con honestidad y profundidad, no solo lo que estaba ocurriendo, sino lo que la gente estaba sintiendo”. Para este veterano patrón, el silencio, sin música, con el sonido del mar de fondo o la paz en cubierta de una gente agotada, que se siente a salvo pero sumida en la incertidumbre, son más elocuentes que las palabras”. Para el realizador, el sonidista David Mata ha hecho un trabajo “espectacular” pese a que todo sonaba con furia: mar, viento y motores. Andreu cree que el documental ha impactado tanto porque está hecho desde la verdad, “Jordi y su equipo han conseguido hacer un buen trabajo”.
“Por suerte”, apunta Cabrera, “nosotros no vimos pateras llenas de cadáveres”, como ocurrió una semana después. “Pero el momento de la subida de los refugiados fue penoso porque se oían lamentos, vómitos, niños llorando. Cuando llegaron a cubierta se rompieron del cansancio y a los pocos minutos se produjo un momento de alegría, un cántico, que no se ve en el documental, al grito de ¡Bosa, Bosa, Bosa (Victoria)!”.
El equipo de Salvados asegura que los rescatadores de Proactiva Open Arms reciben a las personas migrantes con mucho cariño. Cuentan que estos socorristas “han visto muchos ojos de tristeza, sin esperanza en la vida, como un chaval de 14 años que no lograron sacar de la mirada perdida”.
El rodaje del Astral “tiene vida y nervio”, afirma el realizador. Fue un programa atípico con el triple de material grabado que uno convencional. Cuatro montadores tardaron una semana en ver y clasificar el material, sabiendo que todo podía ser contenido, todo estaba al servicio de la historia. “En una ocasión le lanzamos una GoPro a un socorrista”, cuenta, “conscientes de que lo que captara siempre sería la mejor imagen”.
Evole advierte que “muchas ONG’s desarrollan la labor que tienen que hacer los gobiernos”, algo que aplica también a “la ciudadanía, que demuestra constantemente que este país es muy solidario y que le interesan estos temas mucho más de lo que los políticos quieren hacernos creer”.
Jordi Evole considera que “no podemos convertir la información en un mero entretenimiento” y anima a los periodistas a hacer más información y menos entretenimiento informativo, a llevar a las portadas asuntos como el de los refugiados, para conseguir que parte de la sociedad mire hacia ese lado, que es incómodo porque nos hace plantearnos qué hacemos como sociedad permitiendo que se ahoguen miles de personas en el Mediterráneo. Si la sociedad toma conciencia y se manifiesta, si los gobernantes detectan que ese tema preocupa y avergüenza a la ciudadanía, se pondrán a actuar”.
El viaje en el Astral cambió muchas ideas del equipo de Salvados, como el final imaginado para el documental con una conversación entre Oscar y Andreu sobre lo que estamos haciendo todos y el papel que está jugando Europa. La realidad impuso su propio cierre: la subida de refugiados al barco militar. En mitad del Mediterráneo las cosas se sueñan de otra manera, por eso el programa se hizo documental y el estreno pasó de la televisión a la presentación en cines, en pases solidarios con la misión humanitaria de Proactiva Open Arms.
Astral ha superado todas las expectativas, se ha proyectado en 140 salas de toda España, está de gira por Europa, se ha emitido en Berlín, Múnich, en ciudades de Francia, Argentina y Estados Unidos. “La ilusión”, en opinión de Évole, “pudo por encima de todo y, desde luego, va a ser uno de los trabajos de nuestra vida”.

Fotografía:  REUTERS/Yannis Behrakis

Ver Más…
https://www.proactivaopenarms.org/es
https://lesbos.proactivaopenarms.org/

 

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