“Lo primero es la enseñanza y luego todo lo demás”

Xavier Vidal-Folch, presidente del World Editors Forum

Periodista, analista y escritor, Xavier Vidal-Folch (Barcelona, 1952) ha sido corresponsal en Bruselas en los 90 y editor adjunto de El País. Cree que hay que fortalecer la sociedad civil, porque es “más bien pasiva, está muy fragmentada y bastante poco organizada”. Y advierte que “la democracia participativa tiene mucho que ver con el populismo”. Este observadorentusiasta de la causa común europea, afilado cronista y amantede la cultura, anima a los ciudadanos a apretar a los políticos para exigir una enseñanza que pase, en una generación, del grupo de cola de Europa al de cabecera”.

¿Qué le resulta más ‘inquietante’ en la falta de entendimiento entre ciudadanos y poder político?

Me resultan inquietante, sobre todo, las soluciones implícitas en algunas de las propuestas que hay sobre la mesa, que en algunos casos apuntan a que la democracia liberal ya ha cumplido el ciclo y que hay que ir a otra cosa. A mí, eso me preocupa muchísimo porque considero que la democracia liberal, con todas sus imperfecciones, es el mejor de los regímenes que nos hemos dado la Humanidad a lo largo de toda la Historia.Ahora, una de las tareas que se da a la democracia liberal es la llamada democracia participativa. Y la democracia participativa tiene que ver mucho con el populismo. Se puede ver la democracia participativa como un elemento que complemente a la democracia liberal representativa de siempre, que puede ir haciendo los procesos de participación de los ciudadanos más directos. Pero una cosa es eso y otra cosa es reemplazar la democracia representativa por la democracia participativa, porque eso es, pura y llanamente, una manera de acabar con la democracia.

¿En este país hay algunos sectores que están interesados en acabar con el actual sistema democrático?

Desde luego, hay algunos sectores y algunas fuerzas políticas que así lo pretenden y otros que, sin pretenderlo directamente,hacen este juego sin saber exactamente cuales son sus consecuencias. ¡Y las consecuencias son tremendas! Porque eso se intentó en los años 30, cuando la democracia liberal había mostrado muchos límites. Y hubo dos salidas: una fue el fascismo y la otra, el comunismo; es decir, dos salidas equivocadas. Luego aquello se superó, pero medió una guerra mundial y se superó dotando a la democracia representativa de nuevos elementos de enriquecimiento, por ejemplo, la generalización del Estado del Bienestar.Pero no vamos a repetir la Historia ¿verdad? más bien deberíamos aprender de ella.

 

“No puede ser que nuestros parlamentos tengan unos reglamentos tan anticuados. La conexión de los propios ciudadanos con el Parlamento es muy indirecta, hay que abrir un poco el Parlamento a la gente”

 

¿Qué reformas hay que abordar para mejorar la situación política de nuestro país?

Yo creo que hay varias recetas, una es modernizar el sistema representativo.

¿De qué manera?

No puede ser que nuestros parlamentos tengan unos reglamentos tan anticuados, tan solemnes y tan arcaicos. La conexión de los ciudadanos con el Parlamento es muy indirecta. Hay que abrir un poco el Parlamento a la gente. Después, no hay que dejar intersticios de control democrático. Por ejemplo, estamos transfiriendo al nivel europeo muchas competencias propias de la soberanía nacional, por ejemplo la presupuestaria. Pero no estamos transmitiendo con la misma intensidad las funciones de control democrático sobre esa competencia presupuestaria, de forma que quedan agujeros y déficits democráticos. Quedan en tierra de nadie, ni el poder nacional es completamente responsable del presupuesto, ni lo es la Unión Europea. Ahí hay que encontrar fórmulas para que los parlamentos nacionales y europeo no dejen ningún resquicio. Hemos de ir a más Europa, siempre a condición de que ganemos más control democrático. En definitiva, creo que hay que modernizar los sistemas arcaicos, llenar los déficits democráticos, incorporar elementos de democracia participativa respetando la democracia parlamentaria y, por último, creo que habría que fortalecer la sociedad civil. Tenemos una sociedad civil muy fragmentada, bastante poco organizada y más bien pasiva.

 

“Tratamos a los maestros, a los filósofos, a los cineastas y a los sabios como la purria de la sociedad, cuando deberían ser lo máximo. ¡No puede ser que los especuladores sean los héroes de una sociedad!”

 

¿Hay poco pensamiento crítico en la sociedad civil?

Estamos plenamente instalados en la sociedad espectáculo, en el homo videns que decía Giovanni Sartori (Homo Videns, la sociedad teledirigida). Hemos pasado del homo sapiens al homo videns, que ve pero no actúa, que no reflexiona, que no lee. Todo esto deberíamos hacerlo de otra manera. Y para eso se necesitan algunas reformas más de fondo, en las cuales deberíamos, en el caso español, simplemente copiar de otros sitios que lo hacen mejor.

¿Cuáles son los buenos modelos?

Yo creo que deberíamos mirar el funcionamiento de la escuela escandinava y la escuela francesa. Y en la Universidad deberíamos mirar más a Estados Unidos ¿Qué quiere decir? En la escuela hay que aumentar el protagonismo del razonamiento por encima de la acumulación estática de conocimientos, que no son conocimientos con mayúscula. Y eso son los franceses quienes lo han hecho mejor. Los escandinavos tienen respeto y adoración por la figura de los maestros y profesores, mientras aquí es una corporación a la que se ignora. En la Universidad hay muchas cosas por hacer pero, sobre todo, tres: aumentar la competencia, coordinar más la oferta a la verdadera demanda e incrementar los incentivos y los sistemas de control de calidad.

El argentino Alejandro Piscitelli, una de las voces más respetadas cuando se habla de reforma universitaria, dice que la Universidad es como la bella durmiente, que siempre está esperando a que llegue el príncipe para despertarla¿Tiene arreglo?

Yo creo que hay muy buen material humano. Tenemos docentes, investigadores que tienen que salir fuera porque aquí encuentran menos oportunidades, lo que quiere decir que no somos los más idiotas de la clase. Lo que nos falla es el sistema,la gestión organizativa. Y hay veinticinco mil recetas que han dado los expertos sobre eso. Pero para el pensamiento no solo es importante la escuela y la universidad, también los medios de comunicación, también el interés en general por la cultura. ¡Claro, el IVA cultural en Grecia es del seis por ciento, después de tres rescates que dicen que han asfixiado al país! ¿Aquí dónde estamos? Pues ya está todo dicho. Es decir, tratamos a los maestros , a los filósofos, a los cineastas y a los sabios como la purria de la sociedad, cuando deberían ser lo máximo. Ahora, por suerte después de la crisis, a los grandes especuladores los miramos con un poco más de distancia, pero antes eran los héroes.

“Si los políticos no lo hacen, apretemos los ciudadanos. Y digamos: Queremos una enseñanza que en 15 años, en una generación, pase del grupo de cola de Europa al grupo de cabecera”

Hemos perdido el foco…

Hemos perdido el foco.

Has empezado por la reforma de la educación. Pero mucha gentereclama una Justicia eficaz para la ciudadanía, contra la corrupción o el abuso de poder; una Administración despolitizada, profesional y transparente. Amplios sectores piden pactos por la sanidad, por el empleo, la ciencia… ¿Por dónde hay que empezar?

Estoy a favor de mejorar todos esos asuntos. Pero si a mi me dejaran tocar solo una tecla del piano, diría la enseñanza, porque de la enseñanza cuelga todo, la educación, la moral de la sociedad… Y sí que deberíamos hacer un pacto muy especial, un pacto muy a largo plazo para tocar tres teclas, en diez años. Por no hablar de la Formación Profesional y las políticas activas de empleo, que son esenciales. Si queremos combatir el paro no puede ser que tengamos unos institutos públicos de empleo que recolocan al 7-8 por ciento de la clientela, mientras en Reino Unido y en Alemania recolocan al 60 ó 70 por ciento. ¡No puede ser! Por tanto, lo primero es la enseñanza, luego todo los demás. Pero yo no haría una gran revolución de 25.000 medidas, haría una reforma en tres o cuatro puntos en los que todos estuviésemos de acuerdo y que cuando suba Cánovas los conservadurice y cuando suba Sagasta los liberalice. Los puntos básicos tienen que ver con la calidad, el respeto a los maestros, la libertad de cátedra y las tecnologías en la enseñanza.

Lo difícil es conseguir estos pactos a medio y largo plazo, porque vivimos en una política cortoplacista, que va poniendo parches y que deja los problemas sin resolver

Pues si los políticos no lo hacen, apretemos los ciudadanos. Y digamos los ciudadanos: ‘Queremos una enseñanza que en 15 años, en una generación, pase del grupo de cola de Europa al grupo de cabecera. Y además es muy importante que no volvamos a elegir a ningún presidente que no sepa idiomas. Hay que abrir una comisión en el Congreso de los Diputados en la cual se examine a los diputados, a los ministros y a los presidentes de Gobierno, como se hace en las cámaras americanas y en el Parlamento europeo a ver si tienen aptitudes, entre otras, lingüísticas. A ver si saben algo. ¿Se saben la Constitución? Hay uno que no se la sabe, no se sabe el artículo 11 y cómo se relaciona el artículo 11 con el artículo 2, que es el actual presidente del Gobierno, como nos demostró en la entrevista con Carlos Alsina. ¡Ya basta de gente que defiende la Constitución sin saber qué! ¡Ya basta de gente que defiende la modernidad y las reformas y no sabe idiomas!Entonces, si los partidos políticos no son suficiente, hagamos un movimiento ciudadano.

¿La crisis con Cataluñahabría encontrado salidas, soluciones, si hubiera mantenido el diálogo entre los gobiernos autonómico y central?

Por supuesto. Estamos viendo los desastres a que nos conduce la falta de diálogo. Creo que la ciudadanía va a dar pronto algunas lecciones.

¿Cómo cuáles?

Como repartir suficientemente el poder para que el diálogo y el pacto pasen a sustituir el modelo vertical de las mayorías absolutas. Ese es el momento que debemos aprovechar para decir qué queremos.

¿Crees que sería necesario retomar algunos logros de nuestra historia reciente, como el espíritu de los Pactos de la Moncloa, para recuperar el espíritu de ir todos juntos para conseguir hacer cosas?

En algunos aspectos. Si reformamos la Constitución, hemos de mirar cómo lo hicieron, qué técnicas utilizaron los del 78, que tenían una situación mucho más difícil que la nuestra y, sobre todo, que no querían volver al horror del pasado. Y a lo mejor sería conveniente aplicarnos un poco la receta de los británicos, más vale poco y bien, que mucho y mal. Creo que es mucho mejor una reforma corta de la Constitución, pero que sea eficaz y con mucho consenso, que no una reforma muy larga y muy ambiciosa,sin consenso. Y a lo mejor conviene que la reformemos dos o tres veces en los próximos quince años.

¿Falta de liderazgo en España y en Europa para conducir los asuntos clave y de progreso de una sociedad?

Yo creo que falta un poco de liderazgo, pero es que nosotros hemos escogido que haya poco liderazgo político. Al más tonto de la familia lo hemos puesto de maestro. Pero al segundo más tonto, de político; y al listo, a hacerse rico. Es una cuestión de valores. O aprovechamos también la crisis, el escándalo de la desigualdad, para recuperar algunos valores, como que es más importante el saber que el tener, acoger que excluir o la cultura inmaterial que las obras públicas. O volvemos a estos viejos valores o es muy difícil recomponer los liderazgos, porque es que van a la política los que no saben idiomas ¿eh? Y si hay alguno que sabe, luego los utiliza mal.

En un artículo reciente decías “engáñanos, Rajoy, pero con cifras”

Lo que intenté decir es que la política siempre tiene que dejar un margen a un cierto partidismo, de los intereses de un grupo por delante de otro. Hemos de empezar a poner límites a que nos engañen sin argumentar. Por lo menos, que hagan el esfuerzo de ofrecer datos, de discutir. Pero no para ganar, sino para aclarar las cosas a la gente. Hay que plantear que en el próximo Gobierno, todos los ministros, antes de ser ratificados, pasen un examen de capacidades. Esto se puede hacer, basta con que un partido lo propugne y le votemos todos.Y si no se puede así, por la vía política, pues tendremos que empujar más y elegir bien.