“La lucha contra la violencia sobre las mujeres tiene que empezar en la escuela”

Susana Gisbert, fiscal de Violencia de Género de Valencia

La fiscal de Violencia de Género de Valencia sostiene que en realidad los juzgados solo gestionan el fracaso, cuando todo lo demás ha fallado. Defiende una política global que luche contra la desigualdad hombre-mujer desde la escuela y que coordine la asistencia policial, sanitaria y judicial. Susana Gisbert considera imprescindible que todas las fuerzas políticas se unan en un pacto de Estado contra la violencia sobre las mujeres porque “tenemos una cantidad de muertes que, en los últimos diez años, iguala las de todo el tiempo que ha actuado ETA”. Echa de menos el apoyo de la ciudadanía, que se materializó en la aprobación por consenso de Ley Integral de 2005. “A partir de ahí”, asegura, “ha bajado mucho el tono y hemos necesitado asuntos muy escabrosos para volver a activar la conciencia social”.

¿Por qué ocurre eso? ¿Por qué  no se despierta la conciencia social frente a un asunto de tal gravedad?

Aún nos queda mucho camino por recorrer. Existe mucha dispersión sobre las causas de la violencia, que no se entiende como un fenómeno global. Es esencial entender que las causas de este fenómeno son diferentes a las de cualquier otro tipo de delito, distinto de la violencia, en general. Y que hay que atajar las causas.

¿Qué hay detrás de  tanto asesinato?

Creo que las causas no siempre nos conducen a los juzgados. Por ejemplo, la Ley Integral incluye una parte muy importante que se refiere a la educación y a los medios de comunicación, y que aún está por desarrollar. Se ha hipertrofiado todo lo que es la parte judicial, pero no hemos de olvidar que lo que hacemos los juzgados, en realidad, es gestionar el fracaso; nosotros actuamos cuando todo lo demás ha fallado. Tendríamos que conseguir que no fallara todo lo demás.

¿Es posible dar una respuesta integral, es decir, desde la escuela a los centros de salud, pasando por reclamar el apoyo de la sociedad civil? ¿Qué medidas hay que incorporar?

La Ley lo dice. La lucha contra la violencia sobre las mujeres se tiene que hacer desde la escuela, y no simplemente cubriendo el expediente con dar una charla o hacer una manifestación el día de la violencia. Tendría que haber una educación en la igualdad, con un tratamiento transversal en todas las asignaturas, que no solo combata la violencia de género, sino que haga hincapié en que el germen de la violencia de género se encuentra en una sociedad machista que no fomenta la igualdad.

¿Sería interesante meter equipos interdisciplinares en la escuela para impartir una asignatura obligatoria?

Creo que sí, creo que se armó mucho revuelo con Educación para la Ciudadanía, pero que ese era un marco adecuado donde meter esta educación en valores y meter como un valor la igualdad. Me da igual que se llame educación para la ciudadanía, conciencia cívica, socialización, me da igual el nombre que tenga o como lo vistan, pero es importante que alguna asignatura enseñe estos valores. Y además de esta asignatura concreta que haya una enseñanza transversal que impregne todas las asignaturas.

¿Sería bueno incluir una asignatura obligatoria para educar en la igualdad?

Creo que sí. Se armó mucho revuelo con Educación para la Ciudadanía, pero que ese era un marco adecuado donde meter esta educación en valores como la igualdad. Puede llamarse educación para la ciudadanía, conciencia cívica, socialización, me da igual el nombre que tenga o como lo vistan, pero es importante que alguna asignatura enseñe estos valores.

Es paradójico que nos consideremos una sociedad avanzada y no seamos capaces de transmitir los valores más elementales para la dignidad

Esta sociedad ha interiorizado otros tipos de igualdad. Aunque sigue habiendo problemas de racismo y homofobia, por citar dos asuntos latentes, el reproche está más interiorizado que si hablamos de la igualdad entre hombres y mujeres. Y yo creo que es ahí donde radica parte del problema. Sin ir más lejos, muchos programas de televisión lanzan mensajes contra la imagen y la igualdad entre sexos, en horario infantil,  incluso en tono de humor. Eso es lo que estamos viendo y lo que ven nuestros jóvenes, muchos días a las 6 de la tarde. El horario es un asunto importante porque hay programas que conciencian pero que se emiten a la una de la noche cuando no los ve nadie, tampoco los jóvenes. Sin embargo, espacios que enseñan modelos machistas de mujeres están en prime time.

¿Los medios de comunicación tenemos deberes pendientes?

Aquí hay que distinguir dos planos. En los informativos hay un grado de conciencia muy importante, que a partir del asesinato en 1998 de Ana Orantes, quemada viva en el patio de su casa (http://www.elcorreo.com/vizcaya/20130212/mas-actualidad/sociedad/somos-todas-201302111539.html) puso la alarma y empezó a tratar estas noticias de una manera diferencia, fuera del suceso morboso que se hacía hasta entonces. El problema, en mi opinión, es que a veces olvidamos dar las noticias en positivo. Es muy importante que a las víctimas les llegue el mensaje de que es posible salir y tener una vida distinta, que vean que pueden denunciar y salir adelante. Pero, sobre todo, hay que tener en cuenta que hay muchos programas que no son informativos, que son de entretenimiento, concursos, reality show que ofrecen unos patrones tremendos. Yo siempre digo que en una serie de tv nadie consentiría que la gente se riera de una pareja de lesbianas o de homosexuales y, sin embargo, sí que salen actitudes machistas en nuestras series y nadie se lleva las manos a la cabeza.

¿Qué pasa con la publicidad?

En la publicidad estamos viendo constantemente que se perpetúan los roles de mujer y hombre, en anuncios de detergentes, juguetes, perfumes, etc. La imagen sexista de la mujer sigue existiendo y mantiene los roles de la mujer cuidadora, que lava y plancha, mientras que el hombre domina el papel activo. Y esto es lo que están metiendo en el disco duro a nuestros hijos.

¿Tal vez la figura de un observador podría fijar unos criterios a respetar por todos?

Bueno, la Ley Orgánica de Violencia de Género 1/2004 dice que se proscribe la publicidad sexista y habla también del tratamiento que deben dar los medios. El problema deriva estas materias a la autorregulación. Y claro los medios de comunicación, en gran parte, son un negocio que tiene que obtener beneficios; de forma que muchas veces esas líneas rojas se traspasan con un criterio que no siempre es el beneficio público, porque también está el interés de la empresa.  Es difícil que una empresa decida autorregularse no sacando determinadas cosas que le puede suponer un share enorme.

La fiscal de Sevilla, Flor de Torres, dice que el único cabo suelto de la Ley Orgánica de Violencia de Género está en el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ¿Lo comparte?

Exacto, estoy totalmente con Flor, una excelente compañera y un referente. El artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite a las víctimas de violencia de género y a cualquier testigo no declarar contra su agresor. Es urgente la reforma del artículo, derogarlo o darle una vuelta al precepto. Este artículo está más o menos sin tocar desde 1883, y se pensó para una realidad distinta, en la que un testigo ve como la persona con la que está relacionada, sea su marido, su padre o su hijo, comete un delito. Y claro eso no estaba pensado para cuando el propio testigo era la víctima de los hechos, porque estamos hablando de un tiempo en el que no se hablaba ni se pensaba en la violencia de género. Este artículo es el que permite a las víctimas lo que llaman retirar la denuncia, que en realidad jurídicamente no puede ser, pero si tenemos a una víctima que es el único testigo y no declara, es evidente que no podemos tirar adelante. Y esto lo dice Flor, lo digo yo y se lleva diciendo en la Memoria de la Fiscalía General del Estado desde que entró en vigor la Ley, nada menos que en el año 2005. Pero los poderes públicos han entendido que era prioritario hacer determinadas reformas como cambiar el nombre de imputado investigado y que esto no era tan urgente.

¿Y qué se puede hacer para reclamar la reforma de este artículo?

Pues insistir, que es lo que estamos haciendo desde todos los puntos. Creo que es importante que la gente comprenda que todo lo que se dice sobre la enorme cantidad de denuncias falsas es un mito y no me duelen prendas en decirlo. La denuncia falsa es un delito y no hay condenas, apenas iniciaciones de un testimonio, lo que pasa es que hay personas que confunden una denuncia falsa es cuando no se condena a alguien, y no lo es. Una denuncia falsa no es cuando ha habido una absolución por falta de pruebas o cuando la mujer se retrae, se echa atrás o no denuncia. Los hechos pueden haber existido pero no se han probado.

¿Haría falta ms coordinación y cooperación entre los organismos que actúan contra esta violencia? ¿Echáis de menos un mapa coordinado e integral en todo el país?

Sí, porque es verdad que hablamos mucho entre nosotros y hacemos reuniones. Pero nos guiamos muchas veces del voluntarismo, es decir, de la buena relación. Por ejemplo, aquí en Valencia, yo  trabajo desde hace mucho tiempo con la Policía Local y ahora también con Sanidad.

 ¿Cuál es la actuación en Sanidad?

En el hospital La Fe hay ya una institución concreta que se ocupa de coordinar en toda la sanidad pública los temas de igualdad y violencia de género.  Se imparten cursos de conciencia y violencia de género para el personal sanitario, en los que participamos fiscales, policías y miembros de las administraciones públicas. Esta acción coordinada es muy importante y muchas veces no cuenta con un planeamiento institucional.

¿Qué mecanismos legales pueden reforzar la seguridad de las mujeres a la hora de denunciar?

Yo insisto en que cuando se denuncia es cuando ya un hecho ha pasado, si ha habido unas amenazas podríamos evitar la muerte. Pero si no ha habido un hecho que es constitutivo de delito penal, no podemos actuar. Lo importante es que las mujeres tengan un sitio al que acudir, el 016 está muy bien pero habría que ampliar mas para que las mujeres se sientan seguras, no colguemos sobre su espalda la obligación de decirlo sin que nadie más se implique. Es muy importante que todas las personas tengamos claro que esto es un delito público y hay que denunciarlo, aunque la mujer no quiera. Yo creo que hay que hacer mucha pedagogía en que esto es un delito público que nos afecta a todos y que, si lo conocemos, tenemos todos obligación de denunciarlo.

¿En qué sentido se tiene que implicar la sociedad civil?

La sociedad civil puede hacer muchas cosas. Puede reclamar ‘a gritos’ la movilización, no solo cuando matan a una mujer, cuando matan a los hijos. La labor que puede cualquiera es decisiva. Es trascendental que todos los días se vea el reproche en las redes sociales, porque las mujeres se sientan apoyadas y ven que lo suyo importa. Y, por supuesto, cuando alguno conoce un asunto de violencia de género, aunque ella no quiera nada, su obligación es denunciarlo. No es que puede, no es que debe, no es filantropía, ni querer ayudar, es su obligación, si no está faltando a la mujer y está faltándonos a todos. Yo siempre lo digo: ‘Tenga claro que lo que usted ha hecho le puede parecer una tontería, pero ha evitado una muerte’.

¿Los recortes agravan el alcance esta violencia?

La justicia tiene un mal endémico que son los medios y el ámbito de violencia sobre la mujer también lo sufre. El presupuesto en violencia de género ha bajado y, en consecuencia, ha caído la inversión en las campañas de prevención y asistenciales, como  las oficinas de atención a las víctimas. Todas estas cosas son las que retraen a las mujeres, porque si no saben qué medios tendrán para salir adelante, si no están suficientemente informadas, no dan el paso de la denuncia. Como pasa en la justicia en general, somos la hermanita pobre y tenemos una falta de medios que clama al cielo. En 2005 se crearon juzgados especializados, pero no  se han hecho más, al revés, faltan juzgados exclusivos. Nos faltan medios y queda mucho por hacer, se debería haber avanzado más. Los juzgados sobre violencia contra la mujer solo están de guardia permanente en cuatro grandes capitales, que son Valencia, Barcelona, Sevilla y Madrid. En el resto del país las denuncias las atiende cualquier juzgado,  que quizás no tienen la sensibilización y formación necesarias. Se empezó muy fuerte, la ley es buena, pero el desarrollo en medios materiales…

Como profesional del derecho y de la justicia ¿Te parece preocupante lo que está sucediendo en la situación política e institucional de este país, en el juego político nacional?

Me preocupa que se de importancia a determinados temas que están bloqueando las negociaciones y que otros como la violencia de género o tema, la situación de la justicia o la sanidad no sean objeto de tanta atención. Parece que el bloqueo está muchas veces en quien ocupa el sillón y que muchas veces no se centran los pactos en estas cosas. Y me preocupa, por supuesto, que no todos los grupos políticos vean como un fenómeno la violencia de género en sí.

Como ciudadana ¿Qué reformas cree que debieran emprenderse de manera urgente?

Aparte de la reforma del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, creo que se debería ampliar el número de oficinas de atención a las víctimas y dar presupuesto. No olvidemos que las últimas leyes, entre ellas el Estatuto de la Víctima, contienen una disposición adicional que dice que no supondrá dotación de medios, con lo cual esas leyes son un poco un ‘brindis al sol’. Y hay que hacer una apuesta seria por dar medios, sobre todo, para hacer en serio las labores de prevención. Y lo más serio es que cuando la ley diga que no puede haber ni publicidad sexista ni informaciones que conminen a la violencia de género, no se trate de una declaración programática, sino de una ley que hay que cumplir.