La extinción de las universidades con programas largos y cerrados

David Roberts, vicepresidente de la Universidad Singularity University (Silicon Valley), creada en 2009 con el apoyo de la NASA y de Google, asegura que solo sobrevivirán las universidades que tengan una gran marca detrás que ofrezca caché, como Harvard o Stanford, o en el caso de España las mejores escuelas de negocios”. “Los programas académicos cerrados y la acreditación ya no tienen sentido porque quedan obsoletos en los cinco años que duran los grados. Nosotros no ofrecemos grados ni créditos porque el contenido que enseñamos cambia cada año”, asegura uno de los máximos expertos internacionales en tecnología disruptiva.
La clave reside en el cambio de mentalidad de las instituciones, de los profesores y de los alumnos. En opinión de Roberts, uno de los máximos expertos internacionales en tecnología disruptiva, no hay que “enseñar cómo conseguir un trabajo, sino cómo crearlo”. En su opinión, el verdadero propósito de la escuela debería ser tener profesores buenos para crear “curiosidad, gente hambrienta de aprender”.
La idea de aprender mucho por si algún día hace falta, es absurda, asegura Roberts en entrevista con El País desde la Oslo Innovation Week. “Quizás deberíamos sustituir la idea de educación por la de aprendizaje”, recomienda, “y permitir que la gente aprenda en tiempo real, según sus necesidades”. Además, el profesor Roberts está convencido de que las habilidades emocionales van a jugar un papel muy importante en la nueva economía. “¿Quién me enseña hoy a ser honesto, íntegro y a tener compasión?”, dice.
hace 20 años nadie sabía lo que era un desarrollador web y ahora hay miles, es muy fácil y cualquiera puede hacerlo. Todo el mundo se pregunta en qué trabajo seremos mejores que los ordenadores, reflexiona Roberts, para afirmar con rotundidad que “en ninguno” y reorientar la pregunta hacia qué tareas no queremos que hagan, aunque sean mejores. “No los queremos como militares, ni como alcaldes, tampoco que decidan qué presos pueden abandonar la cárcel. Eso es lo que tenemos que enseñar a la gente a decidir”.

El objetivo de la Singularity University pasa por resolver los ocho “grandes desafíos globales” a los que se enfrenta el mundo: alimentar a la creciente población, llevar la educación a todos los rincones, garantizar el acceso de agua potable, vigilar por la seguridad, garantizar unos servicios sanitarios básicos, fomentar un acceso sostenible a la energía, cuidar el medio ambiente y acabar con la pobreza.

Ver Más…
http://economia.elpais.com/economia/2016/10/23/actualidad/1477251453_527153.html