José Antonio Luengo: “El acoso escolar ha adquirido mayor virulencia, hoy es muy alarmante el grado de violencia por diversión”

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José Antonio Luengo es el autor de la publicación gratuita ‘Ciberbullying, prevenir y actuar’, un proyecto de Atresmedia y el Colegio de Psicólogos de Madrid. Desde el equipo regional de la Comunidad de Madrid, trabaja con centros, profesores e Inspección educativa para colaborar en la resolución de casos de acoso que “se enquistan”. Luengo, uno de los expertos que han colaborado en la elaboración de los materiales que ofrece la nueva web de convivencia de la Comunidad de Madrid  y autor del blog Educación y Desarrollo Social, recomienda invertir más en convivencia y conciliación familiar. Es un psicólogo convencido de que los adolescentes están ‘normalizando’ las situaciones de violencia porque, entre otras cosas, pasan mucho tiempo solos y por un acceso sin control adulto a redes e internet. Según el último estudio de Save the Children, en el que ha participado, 111.000 estudiantes de centros públicos sufren acoso y otros 82.000 menores han padecido ciberbullying. Solo en Madrid, la violencia entre iguales golpeó el pasado curso a 179 niños y niñas.

o “Los chicos viven en una época de conflictos, están entrenándose en el difícil arte de las relaciones interpersonales en una sociedad muy expuesta a la violencia, con poco tiempo para dialogar”.
o “Tenemos que generar convivencia en los entornos familiares”.
o “Estamos trabajando para hacer que los centros no vuelvan nunca la cara”.
o “La ayuda entre iguales es un asunto absolutamente capital porque permite romper la dinámica de la violencia. El violento va a existir siempre, pero si se le hace frente desaparece o se minimiza”.
o “Hay que seguir insistiendo en la necesidad de facilitar la siempre compleja tarea de ser padres hoy en día”.
o “Hay que incorporar la Psicología como una especialidad más en el campo de la orientación, para apoyar al equipo de dirección y a tutores en prevención de violencia y promoción de la convivencia pacífica”.
o “10.000 niños, entre 8 y 15 años, podrían estar sufriendo violencia por parte de sus compañeros en centros educativos de Madrid”.

Madrid Situaciones ficticias y recreaciones para ilustrar el Acoso Escolar y ciberacoso.23 enero 2016. © Pedro Armestre/ Save the Children Handout. No ventas -No Archivos - Uso editorial solamente - Uso libre solamente para 14 días después de liberación. Foto proporcionada por SAVE THE CHILDREN, uso solamente para ilustrar noticias o comentarios sobre los hechos o eventos representados en esta imagen. © Pedro Armestre/ Save the Children Handout - No sales - No Archives - Editorial Use Only - Free use only for 14 days after release. Photo provided by SAVE THE CHILDREN, distributed handout photo to be used only to illustrate news reporting or commentary on the facts or events depicted in this image.

 

Por Agustina Sangüesa

SCD.- Es usted uno de los tres profesionales del equipo creado por la Comunidad de Madrid para la prevención del acoso escolar. ¿Cuál es la fotografía que tienen de la actual violencia entre iguales en este observatorio de la Subdirección General de Inspección Educativa?
JAL.- Dependiendo de la investigación que consultemos, podemos encontrar una prevalencia del 4, 10% o incluso del 15%. Hay quien dice que 1 de cada 4 chicos de nuestra escuela está sufriendo acoso escolar. Según mi valoración, la radiografía real de lo que ocurre está lejos de estas últimas cifras, porque sería insostenible una escuela en la que 1 de cada 4 ó 5 chicos estuviera sufriendo acoso escolar, en ese caso habría que cerrar los centros educativos y empezar de nuevo. Los chicos viven en una época de conflictos, están entrenándose en el difícil arte de las relaciones interpersonales en una sociedad muy expuesta a la violencia, con poco tiempo para dialogar. En general, los niños están bien y seguros en la escuela. Pero es verdad que manejamos una horquilla de un 2 ó 3% de chicos que están sufriendo violencia por parte de sus compañeros, entendiendo ésta como un fenómeno intencionado, que se mantiene en el tiempo y que además se desarrolla desde una posición de poder, un desequilibrio de jerarquía –en esa especie de estatus social que hay en los centros- que sitúa a quien agrede por encima del chico agredido.
SCD.- ¿A qué se refiere cuando dice estatus social? ¿Se incluye en ese estatus al típico matón?
JAL.- A la reputación. No tienen que tener siempre la consideración de matones o del clásico abusón; aquí estamos hablando de chicos muy sutiles que incluso crean el primer escenario de violencia para que otros lo sigan, que son inteligentes para poder salirse del lío. Más bien son considerados como líderes con mucho éxito, chicos muy apreciados por sus aparentes habilidades sociales, pero que verdaderamente desarrollan comportamientos deleznables.
SCD.- ¿Cuántos niños están sufriendo esos comportamientos malvados?
JAL: Hablamos de muchos niños. En la Comunidad de Madrid podríamos estar hablando de 9.000 ó 10.000 niños (entre un 2 y un 4%) entre los 8 y los 15 años. Según el estudio Yo a eso no juego de Save The Children, al preguntar a los chicos si el acoso es ocasional el porcentaje sube al 8 ó 10%, porque hay una diferencia sutil entre sufrirlo ocasionalmente o de manera frecuente. Yo creo que los datos deben referirse a situaciones que se mantienen en el día a día, que pasan del 2/3% en unas comunidades al 4% en otras, que son muchos niñas y niños. Los números relativos pueden ser engañosos, pero asustan cuando pasan a ser absolutos.
SCD.- ¿Se ha producido un aumento de casos?
JAL.- Para contestar esa pregunta tendríamos que tener series históricas. Y no las tenemos. Solo disponemos de una comparativa, algo antigua pero muy fiable, que es el estudio del Defensor del Pueblo que se hizo en 2000 y se repitió en 2007. Por lo que yo veo en la trinchera diaria, probablemente, sí podamos hablar de que hay un incremento sobre lo que pasaba hace diez años. Pero lo que me preocupa más es que este fenómeno ha adquirido una virulencia mayor. Es muy alarmante el grado en el que la violencia por diversión se ha hecho visible hoy en día.
SCD.- ¿Debido a qué factores?
JAL.- Por varios fenómenos, como el hecho de que nuestros están muy expuestos a comportamientos violentos. Y se banaliza la violencia.
SCD.- ¿En la realidad o en la ficción?
JAL.- Tienen un acceso absolutamente libre a contenidos de la red, a los medios de comunicación y pasan mucho tiempo solos y expuestos a ese tipo de estímulos. Es frecuente que los menores conozcan vídeos tan violentos como las decapitaciones en las guerras actuales o imágenes de sexo agresivo. Acceden a esos estímulos sin ningún tipo de control del mundo adulto y van generando una desensibilización sobre esos fenómenos. Esta ausencia de un criterio moral es el cuarto elemento que define el fenómeno del acoso escolar, además de la intencionalidad, la estabilidad y la diferencia de jerarquía. Entre nuestros adolescentes y jóvenes existe una microcultura de que estas cosas pasan y que hay que mirar para otro lado.

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SCD.- Un criterio moral que, en buena parte, heredan de sus adultos ¿o no?
JAL.- En esta generación de 35 y 45 años, con hijos pequeños, es muy habitual el comportamiento basado en la idea de ‘tú no te metas en líos’, ‘cada uno que se arregle la vida’, ‘si te pegan, pega’. Sí, porque llevamos mucho tiempo educando de manera muy imprudente. La educación, sobre todo la que se desarrolla en el entorno familiar, tiene que estar basada en el diálogo, la conversación, los valores, el modelo y el ejemplo. La educación entre hermanos siempre fue una especie de sello de calidad de lo que era educarse. Hoy en día los chicos pasan mucho tiempo solos en su habitación, en lo que yo llamo ‘apartamentos para adolescentes’, cada vez salen menos a la calle pero están en contacto con mil cosas a través de dispositivos y aplicaciones. Salimos poco juntos, cenamos poco juntos, vemos poco la tele juntos… un comportamiento que, al final, tienen repercusiones.
SCD.- También ocurre que cuando la familia anima al adolescente a denunciar acoso, ese chaval pase a ser acosado, mientras la dirección del colegio mira para otro lado. ¿Le consta que ocurre con frecuencia?
JAL.- Esto que dice me sirve para explicar una cosa. Hace 30 años, el noruego Olweus teorizó sobre el ‘círculo del acoso’ advirtiendo que no sirve de nada analizar el acoso desde las relaciones entre acosadores y víctimas, sino estudiando el funcionamiento de un grupo en el que están los que acosan, los que lo siguen, jalean y aplauden; los que se divierten y lo difunden; los que piensan ‘este no es mi problema’ y miran para otro lado; los chicos que quisieran ayudar pero no se atreven y otro grupo, el menor, de los que quieren ayudar y ayudan. Lo que usted pregunta es muy conocido y se denomina el contagio del estigma: si tú defiendes a alguien, esa situación acaba contagiándote a ti; si el estigma es que el otro es un pringao, tú acabas siéndolo también. Lo que es absolutamente inaudito es que en muchos centros se haya mirado, al menos hasta el momento, para otro lado. Y nosotros estamos en este trabajo en la Comunidad de Madrid. Yo llevo mucho tiempo trabajando en educación, en mil sitios y entornos problemáticos y soy un profundo defensor de la enseñanza que mira con la cara limpia, de la gente que se implica. Nosotros estamos trabajando para hacer que los centros no vuelvan nunca la cara.
SCD.- ¿Y qué hacen para cambiar esa dinámica en centros y profesores?
JAL.- Hemos hablado con todos los directores y orientadores, colaboramos en cursos de formación, también en el desarrollado de una web (www.educamadridconvivencia) donde se puede consultar mucho material, un nuevo protocolo de intervención de los centros educativos, se ofrecen recursos para que cada centro elabore su propio plan preventivo y creen un equipo de apoyo contra el acoso. Todo está en marcha, además de la Guía de Actuación frente al Acoso Escolar, que es de obligado cumplimiento.
SCD.- Con la dimensión que están adquiriendo los casos de violencia ¿Cómo es posible que no se reclame la actuación de psicólogos en los centros escolares? ¿Cómo es posible que el Ministerio de Educación no incorpore a estos profesionales al teléfono del acoso escolar? ¿No le parece que se destinan pocos recursos, solo tres personas en la Comunidad de Madrid, para afrontar situaciones que acaban con el suicidio de niños?
JAL.- Dos de las tres personas del equipo de la Comunidad de Madrid somos psicólogos, pero pienso que, además, el sistema tiene que funcionar. Esos equipos están diseñados –al menos, ese es mi compromiso- para contribuir a generar cambios. Luego los centros tienen que potenciar el trabajo de sus departamentos de orientación. Si me preguntas por qué no hay psicólogos, te digo -como vicesecretario del Colegio de Psicólogos- que me parece un error que la Administración central no termina de resolver. Debería crearse una especialidad de orientación psicológica, frente a la actual especialidad de orientación educativa a la que se puede acceder desde la titulación de Psicología, Pedagogía o Psicopedagogía y, a veces en las oposiciones, desde otras licenciaturas. No tenemos nada en contra de otros profesionales, pero nuestra formación es diferente y, por tanto, desarrollamos una acción distinta. Este es un problema importante que venimos visibilizando desde la Organización Colegial estatal, de momento, con escasos resultados. Una cosa es la orientación didáctica pedagógica y otra cosa es la cantidad de competencias que pone en marcha un psicólogo.
SCD.- ¿No le resulta curioso que muchas soluciones vengan de menores que han decidido crear la figura de los mediadores, y no tanto de instancias que deben velar por la seguridad y la buena educación?
JAL.- Eso no es así, hay que situar las cosas en la justa medida. No podemos pedir al ministro de Educación que vaya a todos los centros a pedir que hagan bien las cosas. Estoy convencido de que si un grupo de profesores y un equipo de directivos no se mojan en esta historia, los alumnos mediadores no habrían salido. Se han mojado muchos centros y muchos profesores.
SCD.- Pero sigue tomando la delantera un grupo de ciudadanos
JAL.- La ayuda entre iguales es un asunto absolutamente capital porque permite romper la dinámica de la violencia. El violento va a existir siempre, pero si se le hace frente desaparece o se minimiza. Y esto lo estamos viendo ya en los centros educativos con el apoyo de los alumnos que ayudan. La cultura de los centros educativos es ‘yo en esto no me meto’, lo que no quiere decir que no se muevan cuando se le dice a los profesores ‘vamos a hacer esto juntos’. Y es difícil porque es mucha la presión por parte de los llamados líderes de los grupos, estos “alumnos populares” que nos han venido heredados de las series americanas, de los que hablan de los perdedores, de los que machacan. Son muchas las experiencias y buenas prácticas desarrolladas por centros educativos en nuestro país.
SCD.- ¿Qué medidas importantes haría falta tomar?
JAL.- Se debe facilitar más la difícil tarea de ser padres y ayudar de forma decisiva en aspectos que tienen que ver con la conciliación de la vida familiar y laboral que les permita decidir si quieren llevar a su hijo a una escuela infantil o quedarse con ellos un año y medio sin perder el empleo; poder tener más hijos; que algunos de los miembros de la pareja pueda llegar a las tres o las cuatro a casa para acompañar a sus hijos, como se ha hecho siempre: que los hijos puedan estar acompañados. Otro elemento especialmente importante es volver la calle y a la actividad deportiva. Nuestros chicos tienen que recuperar el equilibrio en las acciones, hacer un poco de todo: deporte, jugar y no plegarse a esta especie de comportamiento autista de encerrarse para hacer las tareas y conectarse luego a internet. Tenemos que generar convivencia en los entornos familiares.
SCD.- ¿Y en los centros?
JAL.- Tendriamos que recuperar ratios de menos alumnos por aula.
SCD.- ¿Cuál sería la ratio adecuada?
JAL.- En tres años, no superar los más de 20 alumnos; en 4 ó 5 años no deberíamos pasar los 23/24 alumnos. En Primaria y Secundaria las ratios deben estar en 25/26 alumnos. Hay que revisar a la baja la ratio y esto puede suponer un incremento de recursos en los centros educativos, pero es que la educación es compleja. Hay que incorporar la Psicología como una especialidad más en el campo de la orientación, sin confundirla con otras especialidades.
SCD.- ¿Es necesario reforzar las tutorías?
JAL.- Los profesores de instituto tienen un tiempo tasado para hablar de las asignaturas en las reuniones de departamento. Pero hay que implementar las reuniones de los equipos docentes para hablar de los alumnos, no solo de las materias. En Primaria habría que incorporar la hora de tutoría, que no existe. Tenemos que desarrollar en cada centro un plan para la prevención de la violencia escolar, del acoso, en función de sus necesidades, porque esto es como un guiso al que puedes echar 15 ingredientes o solo 10, pero no ninguno. Y luego es muy importante que cada administración educativa utilice un método para investigar cuál es la incidencia del fenómeno y elabore series históricas que nos permitan establecer comparaciones desde el mismo método.
SCD.- ¿No cree que habría que estudiar los casos de suicidio relacionados con acoso escolar?
JAL.- Yo he tenido oportunidad de trabajar mucho en este complejo tema (https://blogluengo.blogspot.com.es/2017/01/amenazas-de-comportamientos-suicidas.html). Efectivamente, este es un fenómeno que está muy ligado no solo a lo que el niño puede sufrir, sino a cómo lo elabora, porque no todo el mundo responde igual a una situación de agresión. Este es un tema que hay que plantear como una medida más de desarrollo las habilidades emocionales en el aula, para que nuestros niños desde la educación infantil adquieran habilidades de afrontamiento de conflictos, para enfrentarse a situaciones agresivas con menos coste. Y, por otro lado, para hacer alumnos más solidarios, más empáticos, que sean capaces de ayudar a los demás y ponerse en el lugar del otro, que den un paso para defender al que lo está pasando mal.
SCD.- Usted también es especialista en ciberacoso, ¿qué pasa ahí?
JAL.- Yo tengo una publicación que editaron Atresmedia y el Colegio de Psicólogos de Madrid, que se llama ‘Ciberbullyin, prevenir y actuar’ y está colgada gratis en la red. En el fondo es violencia con medios tecnológicos, pero los gérmenes son los mismos: la falta de empatía, la incapacidad para entender el dolor, la habilidad que tienen algunos para disfrutar del dolor ajeno.
SCD.- ¿En general, les hacen caso los políticos, la Administración?
JAL.- Yo creo que, en general, no es una cuestión solo de discursos sino también de recursos.
SCD.- ¿Pero están estudiando medidas con las formaciones políticas?
JAL.- Las medidas tienen que ver con el desarrollo de profesionales a los centros educativos, entre otros, los psicólogos: La reformulación de los recursos, las ratios… ¿Qué es lo que hacemos nosotros? Manejarnos en la complejidad de la actividad parlamentaria.
SCD.- ¿Trabajan en cambios legislativos?
JAL.- Hay cambios transversales que son muy profundos. Estamos trabajando en ello y queremos mantener cierto sigilo.
SCD.- ¿Qué le parece el servicio del teléfono del acoso escolar?
JAL.- Es un servicio estatal, nosotros en la Comunidad de Madrid tenemos relación con él en la medida que nos mandan casos, para que lo pongamos en conocimiento del centro educativo. Sinceramente, yo soy de los que piensa que tenemos que redoblar los esfuerzos para que los chicos cuenten esto en casa, a sus padres, en clase, a los profesores y no a un teléfono. Se da cuenta de lo duro que puede ser que un niño de 8 años llame antes a un teléfono y hable con una persona desconocida, que con sus padres, su hermano, su compañero o su profesor. ¿En qué sociedad estamos viviendo? Lo han querido comparar con la violencia de género y no tiene nada que ver. Hay que trabajar para mejorar la confianza que permita que nuestros alumnos e hijos hablen sin demora de sus sentimientos.. Imagínese que es la madre de Andrés, de 10 años, que supuestamente está sufriendo acoso, lo está pasando mal y llama a ese teléfono y te dicen que no ha dejado huella y tú dices ¡es que yo quiero ver la huella, adónde ha llamado mi hijo! Estamos hablando de violencia entre iguales. La diferencia es abismal.

Nota.- La Inspección de la Comunidad de Madrid certificó 179 casos de acoso escolar en el curso 2015/2016, frente a los 69 del curso anterior, lo que representa aproximadamente el 0’01% de la población escolar de este territorio.
Ver Más…
Blog ‘Educación y Desarrollo Social’: https://blogluengo.blogspot.com.es/
http://www.cop.es/
http://www.copmadrid.org/web/
https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/yo_a_eso_no_juego.pdf
Guía de Intervención frente el Acoso Escolar: http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_Actualidad_FA&cid=1354614776044&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura
Yo a eso no juego’: https://www.savethechildren.es/publicaciones/yo-eso-no-juego

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