“Ha sido tal la presión de los ciudadanos, que incluso los poderes clásicos empiezan a hablar de la necesidad de reformas”

Tras el estreno del documental Informe General II. El nuevo rapto de Europa, su director, Pere Portabella, repite que tiene que haber una articulación para conseguir los cambios que piden los ciudadanos, convencido de que todo lo que ha pasado en los últimos años se debe a la movilización social. El cineasta, productor de clásicos como El cochecito y testigo del pase de censura de Buñuel con Viridiana, ha vuelto a retratar a la sociedad española 40 años después del Informe General I que grabó en 1976 desde la pregunta ¿Cómo se pasa de una dictadura a un Estado democrático? Este artista tejedor del entendimiento y el diálogo en numerosas cenas de la Transición sigue apostado por la cultura para entender lo que sucede en la calle, la educación, el empleo, la ciencia o el planeta. Ahora, el ex parlamentario Pere Portabella recomienda restituir el prestigio de las instituciones con las personas nuevas que fueron nombradas en las plazas, articular un proceso de consenso, reformar la Constitución y asumir una nueva manera de mirar las cosas con ética, sin dar espacio a la corrupción. En la última secuencia del Informe General II  se ve una nave repleta de urnas recién fabricadas.

¿La cultura tiene fuerza transformadora?

Yo estoy siempre en el territorio de la cultura. Las relaciones entre nosotros pasa, a partir de ese territorio, por la filosofía, la sociología, las matemáticas, los movimientos sociales que son reivindicativos, los cambios  del lenguaje. La irrupción de los nuevos partidos ha cambiado incluso el vestuario. Y esta mutación puramente cosmética demuestra hasta qué punto el poder está asustado.

 

¿Cómo se explica el silencio de la gente de la cultura, porque no interviene mas en los asuntos públicos?

En general, en el marco europeo, los artistas están marginados, porque generan siempre una capacidad de conciencia crítica desprovista de dependencias de instituciones o de intereses de los grandes poderes del Estado. Y fíjate que en las listas parlamentarias para acceder a las instituciones democráticas no verás un científico o un artista como diputado porque serían un riesgo, o sea, que los partidos han hecho un proceso endogámico muy corporativo. En la cúpula hay una especia de autoritarismo democrático que genera una dependencia total del discurso para todos los que están allí, es lo que llaman disciplina. Y utilizan un término que es ‘fidelismo’, que es muy peligroso, porque lo importante es la lealtad. Los intelectuales están al margen porque son un peligro, simplemente porque articulan un discurso en donde generan credibilidad, transparencia y conciencia crítica en los ciudadanos.
¿Por qué empieza su Informe General II en un Museo de Arte Contemporáneo?

Porque a finales de 2013, el director me planteó hacer una retrospectiva. Y yo le propuse una puesta en cuestión del museo contemporáneo, hacer algo sobre el Reina Sofía, icono del museo contemporáneo nacional del Estado y equivalente al Louvre. Así nos imaginamos vacíos los dos edificios del Museo y nos preguntamos para qué sirve este espacio, teniendo en cuenta que no tiene sentido que lo contemporáneo esté en los museos. De aquí arranca la película, que mantiene una permanente relación entre el espacio interior del museo y la calle.

¿Qué hay que cambiar para que sea posible el cambio de verdad?

Yo explico el porqué en Cataluña, donde aparece, en 2010,un intento de ruptura con el Estatuto aprobado por el Parlamento, contra el que después el PP presentó un recurso de inconstitucionalidad para cargárselo. Esto da paso a un proceso de indignación, cuando la crisis ya empezaba a ser muy fuerte. Al año siguiente, coincide el 11M, las mareas en España y las grandes manifestaciones, las dos corrientes en las que los ciudadanos se manifiestan y que son determinantes porque no son convocadas por los partidos, son autoconvocadas por los movimientos sociales. Y son millonarias. Darse cuenta de que el sujeto político determinante de lo que está ocurriendo ahora ha sido la movilización de los ciudadanos, cosa que ya empieza a suceder en Europa, es el fenómeno más importante, y aparece en la película. En todo este recorrido llegamos al tema global, en el que los científicos, que son muy rigurosos, dicen que cuando se inicia en la ciencia básica una investigación siempre es un éxito, tanto si se acierta como si es un callejón sin salida, y se informa a toda la comunidad científica. Mientras que la inversión por parte de las grandes multinacionales del mundo para que avance la ciencia viene determinada por la especulación. La base es que el dinero para la investigación científica tiene que ser fundamentalmente público o el privado tiene que ser con garantías  de que no interfieran otros intereses de rentabilidad económica. Y ese es el final de la película, que queda abierto, y la película continúa.  Ahora hay una crisis en la constitución de los gobiernos. En Cataluña se han presentado listas transversales, con partidos de derechas, de izquierdas, independientes y representantes de los movimientos sociales. Lo importante es que los grandes protagonistas son los ciudadanos que se han empoderado de la política, han pasado de la indignación, de decir que la política no merecía la pena, a asumir responsabilidades. Se autoconvocan, hacen política, hacen propuestas y fíjate el cambio que ya se ha producido, incluso, estético.

El futuro ya lo tenemos encima.

¿Tienen los ciudadanos que ser mas conscientes del poder que han conseguido, para ser mas efectivos al reclamar las reformas que necesita el país?

Ya lo están haciendo. Los que llegan nuevos, los que llegan de las plazas, los asamblearios, que es gente transversal de todos tipo, desde ingenieros, albañiles, y artesanos a médicos maestros, han ascendido. En el salto de las calles y las plazas a las instituciones democráticas es donde realmente se plantean los problemas, tienen que darse cuenta de que tienen que mantenerse fieles, sin duda, a sus propuestas de un cambio radical. Pero se encontrarán en un escenario distinto, lleno de corredores, de puertas o ventanas, en las que se pueden estrellar. Es un problema de cambio de ritmo, bajan de un sprint y tienen que hacer una maratón, en la que ya están dentro y andando. Tienen que tener una articulación donde cualquier decisión que tomen siempre tenga el apoyo de los ciudadanos. Tienen que ir en la misma dirección que, además, son futuros imaginables plurales: uno puede pensar en la independencia, el otro en un estado general o en un estado mejor sin moverse del Estado, hay muchas maneras. Y esto, para mí, es fundamental.

Hay muchos cambios por hacer, del modelo productivo o en el uso de los recursos, si queremos evitar el eclipse de la civilización, como advierte un científico en su película…

La reunión de Davos, un conglomerado enorme de intereses e instituciones supranacionales, que orienta a corto plazo sobre las tendencias que hay que seguir para salir del fiasco que hay montado, dictaminó que la recuperación estaba en marcha. Se equivocaron. Y ahora están diciendo todo lo contrario.

Es muy importante revalorizar el papel de las instituciones, tan debilitadas en los últimos tiempos

Al contrario que las dictaduras, la democracia trae en su adn que no se escondan los conflictos, que afloren y que se llegue a consensos. El poder no quiere que salgan los conflictos para hacer lo que le conviene; en cambio, la política democrática quiere que se conozcan para hacer lo que le interesa a todos. Esa es la diferencia y lo que representa la nueva oleada de ciudadanos.

 

¿Cuál es la urgencia de la reforma de la Constitución?

Yo estuve en las Cortes Generales, participé en la Comisión constitucional del Senado y te digo que la Carta Magna se hizo en un clima donde todos intentamos un pacto. La Constitución contiene las normas para ser reformada, para su adaptación a los cambios sociales, a la realidad. Pero esto no se ha hecho y además se han creado leyes que la han hecho regresiva. Creo que el problema básico es que no se ha movido, es como si alguien pasa a ser adulto y su corazón sigue siendo el de un niño de 9 años. No lo resistiría.  Hay que reformar para adaptar, porque ha habido cambios y mutación de valores. Es urgentísimo reformar la Constitución y solamente se hará con la presión de los ciudadanos.

¿Por qué artículo empezaría?

Hay varios, por ejemplo, la Ley de los Partidos que hicimos, en aquel momento, para asegurar la existencia de las dos formaciones más fuertes, siempre con la idea de la reforma que se haría. La Ley electoral es fundamental. Y luego hay otro asunto que está en la calle, que son las consultas y referendos, que existen en todas las constituciones de la UE, en general, y que abre la iniciativa popular. Y muchas mas, como hacer que el Senado sirva ya para algo, conseguir que sea un lugar de debate para las autonomías, para tratar las diferencias y los conflictos que surjan entre ellas. Y otro tema del que hablabas tu, la corrupción, que la película explica muy bien. La corrupción es el problema de las tramas, dinero público y dinero privado con un cuello de botella, que son los intermediarios, donde  se atasca todo. Hay muchas maneras de atajar este problema, hay muchas maneras de movilizar el Estado para que el control sea férreo.

¿Es tarde para retomar el diálogo perdido entre Cataluña y España?

La verdad es que no ha habido diálogo desde principio del siglo XX, y eso ha hecho que la situación se pudra. El diálogo es fundamental, pero se tiene que hablar con el otro asumiendo que se tiene que solucionar el problema de todos, por lo tanto, asumiendo lo que se reivindica para mejorar un proceso de enriquecimiento democrático más equitativo, más justo, más equilibrado y más digno para las personas. Ha sido tal la presión de los ciudadanos, que incluso los poderes clásicos empiezan a hablar de la necesidad de reformas. Estamos en un momento bueno porque se ha puesto en cuestión en serio y ahora depende de lo que presionen los ciudadanos, sin olvidar que tienen capacidad

 

La situación da para una tercera parte del Informe General, sobre todo, porque el final ha quedado abierto al  dejar futuro

Te diré una cosa, los cambios que se están produciendo afectan de una manera global. Nadie escapa al fracaso de la orgía financiera. Hay que salir en la dirección que haga menos daño y pensar en la dignidad de los ciudadanos. Los recursos están en retroceso. Es un planteamiento ético, en general. Los procesos son más importantes que las conclusiones que se hayan producido por el camino. Es importante que no se pare el proceso, que cambien las cosas. El poder tiene tendencia a que nos quedemos anclados en el éxtasis de lo conseguido. Nosotros conseguimos hacer un mapa de la autonomías y todavía estamos luchando porque hay reformas que nos han hecho retroceder y tenemos que recuperar. Que no pare el proceso, que no pare el proceso, que está en manos de los ciudadanos, esto es fundamental.

Es el momento de que la sociedad civil tome la palabra

¡Ya la ha tomado! Como dicen los conservadores, lo han puesto todo patas arriba. Pero tenemos que saber que estamos en un cambio de época y llevará su tiempo. Y otra cosa, uno de los mecanismos que tiene poder para frenar la capacidad de respuesta de los ciudadanos son las situaciones precarias, por ejemplo, una persona que se enfrenta a un desahucio antes lo vivía como una cuestión personal y vergonzante, pero se ha socializado el problema. Esto es, por ejemplo, lo que ha hecho la Colau. Y paró los desahucios con argumentos absolutamente legales. Esta estrategia está muy bien. La verdad es que ahora estamos en un momento en que hay que mirar de cara las incertidumbres y el azar. En este momento las cosas ya no pueden retroceder, estamos en la salida de una etapa. Hay que restituir el prestigio de las instituciones con las personas nuevas que fueron nombradas en las plazas, que los partidos articulen un proceso de consenso, que se hagan las reformas que precisa la Constitución y que entre una nueva manera de mirar las cosas con ética, donde la corrupción no tenga cabida.

Se conoce los vericuetos de la participación

Soy cineasta, pero estoy metido en todos los jardines. Soy una persona implicada. He sido parlamentario, asambleario, he estado en la clandestinidad. En todos los jardines. Es muy importante que la gente se de cuenta de que uno legítimamente, desde su trabajo, desde su área familiar, puede comprometerse con cosas dignas e incluso puede participar en una manifestación. Lo importante es que, de una manera u otra, la gente se está empezando a implicar. La palabra implicar es clave. Tienes que estar en la escena donde ocurren las cosas, implicado en la aventura. Es enriquecedor. Y la gente ahora se ha implicado, ha dicho no, la política no es de ustedes, es nuestra. La polis viene de los antiguos hasta ahora y es una manera de relacionarse en las comunidades para avanzar entre todos. Han hecho un uso espúreo de esto, y nosotros venimos aquí a restituir valores. ¡Adelante!. Hay que pensar que uno sin los otros no es nadie.

 

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