Fernando Aramburu, autor de Patria: “Me da mucha pena enterarme de que hay colegios donde se fabrican nacionalistas, es un crimen pedagógico”

 

Por Agustina Sangüesa

“Llueve en mis novelas a menudo, no sé exactamente por qué, quizás por la pena”, dice Fernando Aramburu en su último acto en Madrid, por ahora. Y le interpela una de sus lectoras: “Usted ha dicho que ha hablado con víctimas de ETA y con familiares. ¿Ha hablado con etarras y con familiares de etarras?” (…) “Que yo fuera consciente, no; es muy difícil acercarse a ese mundo, desconfían. Y, por otra parte, ya se sabe que soy una persona que  mentalmente va en la dirección contraria de aquellos que quieren crear una comunidad ideal con ciudadanos que deben obedecer a unos criterios, es decir, un país de genuinos, de puros”. El autor de Patria ha pasado por la capital madrileña, antes de regresar a su casa de Alemania para “encerrarse a escribir”, en un encuentro multitudinario con sus lectores celebrado en Matadero, el espacio municipal de cultura. Este creador vasco destila humor y provoca una empatía inmediata entre quienes le escuchan. Seguramente porque es un hombre extrañamente cercano, que se sienta frente al público con una copa de buen vino y que dosifica los chistes con habilidosa ironía, aclarando en algún momento que tiene “8 o 16 apellidos vascos”. Una afirmación verosímil teniendo en cuenta que al Aramburu le sigue Irigoyen.

 

“Basta mirar la lista de etarras para darse cuenta de que abundan los González y los Martínez, es una manera de integrarse en una comunidad cuando no se responde al criterio racial y lingüístico”

 

Con una leve alusión al independentismo catalán, Aramburu invita a mirar “la lista de etarras para darse cuenta de que abundan los ‘Martínez’ y los ‘González’. Y dice: “Una manera de integrarse en una comunidad, cuando no se responde al criterio racial y lingüístico, es tirar del fanatismo político; es el famoso salvoconducto de los que son poco puros pero bien aceptados”. Y remata diciendo que “el nazismo era igual”:  “Los grandes nazis eran personas que no respondían al sistema, Hitler no era alemán, lo hicieron alemán por un trámite burocrático; y Goebbels no era rubio, era deforme”.

Lectora: “Lo que más me sorprendió es como retrata usted a los etarras, porque me daba la impresión de que eran los más torpes del pueblo, dice una lectora que “disfrutó muchísimo” con Patria”

Aramburu revela que en círculos nacionalistas vascos le reprochan que que no hiciera “más inteligente” al etarra de Patria. Aclara que cuando escribe “no quiere intervenir con sus opiniones para no destruir la literatura” y sitúa al etarra como un “personaje” de su novela que, como todo el mundo, no deja ser humano por más atrocidades que cometa: “Hay quien mata a alguien por la mañana y, por la tarde, acaricia a su perro y, a la noche, besa a su madre en la frente”, apunta.

Para seguir el relato de su novela, el autor vasco asegura que conviene tener en cuenta que un etarra “no considera que esté haciendo nada malo, sino todo lo contrario”. “Normalmente es un joven, varón, que tiene el cerebro colonizado, de un ambiente social y familiar determinado, que se encuentra con que en su sociedad hay una dinámica de acción que nosotros llamamos terrorismo y ellos llaman “lucha armada” y que está encaminada a salvar a su pueblo.

Aramburu dice que lo que quiere “es mostrar la vivencia de ese chico que nace inocente, como todos, y en el momento que viene al mundo los  “adultos empiezan a escribir en su cerebro y le transmiten uno o dos idiomas, una religión, unas costumbres, unos gustos estéticos y culinarios, desgraciadamente, también unos conceptos racistas y discriminadores”.

“A mí me da mucha pena -yo que he sido profesor de niños y adolescentes durante 24 años-”, dice el maestro que ha enseñado lengua española a hijos de emigrantes en Alemania, “enterarme de que hay colegios donde se fabrican nacionalistas, esto me parece un crimen pedagógico porque, para empezar, la educación ya no cumple su objetivo que es crear seres independientes que son capaces de articular sus propios criterios e interpretar la realidad a partir de unos conocimientos”.

 

Lectora: “Desconozco mucho la relación de la Iglesia con el sentimiento vasco que representa, de alguna forma, al pueblo elegido. Y quiero saber ¿cuál es el papel de la Iglesia en el afianzamiento del nacionalismo?”

 

“Yo presenté la novela en Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona. Nadie preguntó por el papel de la Iglesia. No hacía falta”, responde Aramburu advirtiendo que no debemos caer en la injusticia de generalizar, porque no todos los sacerdotes “estaban en el mismo saco”. Había “curas “amenazados que tenían que andar con escolta”. Per enseguida  añade que “la Iglesia vasca siempre ha sido nacionalista” y que todo el mundo sabe que eran los “encargados de recoger el dinero de la extorsión”, cuando se supone que “difunden la Palabra de Jesucristo, que es el amor al prójimo”.

Lectora: Hábleme de Autorretrato

Autorretrato es un libro muy importante en mi vida, simultáneo a Patria, incluso anterior y posterior. Son piezas escritas en aeropuertos, en habitaciones de hotel, en situaciones provocadas por una copa de vino tinto que me ponen en una situación de “achispamiento creativo” …

 

Lector: “Yo soy de Zaragoza y me ha parecido muy interesante que empezara su novela por el tejado, creando el final en primer lugar. ¿Dudó alguna vez de ese final?

 

“No se me ocurrió la posibilidad de un final distinto”. “Si se dan ustedes cuenta”, añade, “ellos son los que crean los problemas o los que nos capaces de resolverlos; y ellas son el sostén. Son más complejas psicológicamente que ellos y cada una tiene su correspondiente rival en la hija”…

Quiero decirle además -dice dirigiéndose a este último lector- que “Zaragoza es muy importante para mí, es el lugar donde me licencié y donde conocí a “mi costilla… una chica bellísima de melena ondula y ojos gris-azulados…” (…).

Nosotros, los lectores, debemos llegar a ese final de Patria.

Fernando Aramburu se despidió temporalmente de sus lectorales en Madrid el 4 de junio de 2018, en el III Encuentro de Librotea (El País), en colaboración con La Casa del Lector,  en Matadero, y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Ahora está escribiendo en su casa de Alemania, con la chica alemana que transformó, en Zatagoza (1982), en habtación  una sala de estar.

Ver Más…

“Diversas muertes de Pardines”, artículo de Fernando Aramburu sobre la primera víctima de ETA en junio de 1968, José Antonio Martínez Arcay (Malpica de Bergantiños, Galicia).

http://www.elmundo.es/opinion/2018/06/03/5b127635268e3eec538b45c3.html

Libro “Cuando ETA empezó a matar” (Tecnos, 2018): http://www.elcultural.com/revista/letras/Pardines-Cuando-ETA-empezo-a-matar/41052.

Primeras páginas del libro: fhttp://www.edistribucion.es/tecnos/1201184/1201184.pdf