Es urgente aprobar una ley que impulse la fecundidad y abrir fronteras a la inmigración, según el autor de “Una sociedad sin hijos”

 

El economista y politólogo de la Universidad de Santiago de Compostela, Manuel Blanco Desar, declara que nos enfrentamos a un oscuro futuro si no se produce un cambio en la política demográfica de España, que, de seguir como hasta ahora, puede convertirnos en 2050 en el tercer país más envejecido del Planeta, después de Japón y Corea del Sur.

Esta es una de las principales conclusiones de su ensayo Una sociedad sin hijos. El declive demográfico y sus implicaciones (ED Libros), donde advierte que este problema demográfico afecta a todas las comunidades autónomas, tras señalar que “un hijo por familia lleva hacia un agujero negro socioeconómico”.

 

Los agujeros negros de un país en caída demográfica

 

 

El economista gallego Manuel Blanco analiza la transición demográfica del país, que nos ha conducido hacia un colapso económico sin salida. Para el autor, Europa tiene que asumir que necesita a la población inmigrante y, por tanto, debe abrir las fronteras. Una medida tan urgente como la de aprobar una ley para impulsar la fecundidad porque “la sociedad se está derrumbando”.

La población española ha crecido un 17% en los últimos 20 años, con un aumento de 2,76 millones de personas de nacionalidad española – un incremento del 7%-, frente a un crecimiento de la población inmigrante superior a los cuatro millones de personas, multiplicando por siete la cifra de 637.000 extranjeros que había en el país en 1998.

Aunque la población subió por segundo año consecutivo a finales de 2017, la mejora no esconde el rápido y desigual envejecimiento del país. Mientras el total de personas crece más de un 1% en la Comunidad de Madrid y Santa Cruz de Tenerife, en Zamora y Ávila desciende más de un 1,5%. Solo la provincia de Zamora ha perdido un 15% de población, seguida de Orense, Palencia, Lugo y León con un retroceso del 10%. Las cinco provincias en el noroeste de España son el agujero negro demográfico del país, donde han perdido más de 162.000 habitantes desde 1998. Orense es la primera provincia que cuenta con más pensionistas que personas ocupadas.

Zamora, León y Palencia sufren la despoblación de las zonas rurales, en una tendencia que se extiende por toda España. Un mal que se hace más extremo por el peso de los pequeños municipios: el 81% de los pueblos zamoranos tienen menos de 500 habitantes, porcentaje que se eleva al 83% en Palencia.