La peor sequía en décadas: En algunas zonas de España ha llovido menos este año que en el desierto de Arizona

 

 

A la izquierda, imagen del 30 de octubre de 2017  y a la derecha, efectos de la sequía el 27 de octubre de 2017.

 

Las reservas de agua han vuelto a marcar, en la primera semana de noviembre, un “mínimo histórico” desde el año 1995. Diez localidades de la provincia de Toledo sufren restricciones en el abastecimiento de agua; los pantanos de Málaga se encuentran a un tercio de su capacidad; los regantes alicantinos piden soluciones al Gobierno frente a la situación de emergencia que ya ha mermado seriamente el cauce de los ríos gallegos y los campos de olivares de Jaén. Los pantanos españoles apenas rebasan el 37% de su capacidad total, unos 145 hectómetros cúbicos menos que en el último balance del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que aún no ha puesto en marcha ninguna campaña nacional de ahorro. El Gobierno ha aprobado planes contra la sequía en la cuenca de Segura, Júcar y Duero, las tres ríos más afectadas.

En España, la caída de la producción de energía hidroeléctrica ante la escasez de lluvias de este otoño recortará en 2017 más de 1.000 millones de euros de los ingresos de Iberdrola y Endesa, principalmente, y en menor medida de Gas Natural.

La falta de lluvias, junto a unas temperaturas excesivamente altas para la época del año, ya tienen efectos nocivos sobre la ganadería y la agricultura. De hecho,  la pérdida de cosechas y el traslado de agua en camiones cisterna, en especial para la ganadería, están aumentando los costes hasta en un 30 por ciento. Pedro Barato, presidente nacional de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja)., explica que la producción es menor, aunque los gastos siguen siendo iguales o incluso superiores. “Hoy es entre un 20 y 30 por ciento más caro producir”, afirma.

Las asociaciones agrarias dicen que aún es pronto para calcular las pérdidas totales que tendrán que acarrear los agricultores en esta campaña, pero ya empiezan a dar cifras de algunos cultivos, según informa Teresa Jiménez en la revista Agua y Medio Ambiente, del diario El Economista. La organización UPA ha informado que se ha perdido  el 25 por ciento de la cosecha del olivar. El presidente de Coag-Murcia, Miguel Padilla, calcula que se habría perdido el 60 por ciento del cereal y entre el 20 y el 30 por ciento del olivar. “No solo existe el problema de las pérdidas de las cosechas, sino que no se va a poder preparar la tierra para sembrar”, advierte.

Según informa en La Voz de Galicia Gonzalo Míguez, profesor titular de Física en la Universidade de Santiago,  “en Galicia hay sequía, pero en zonas de Castilla y León ha llovido menos durante el último año que en el desierto de Arizona”. “Cuando se produce una sequía intensa”, señala, “hay menos biomasa y menor cantidad de vegetación, que en casos extremos puede matar incluso árboles”.

 

La falta de lluvia y la proliferación de incendios ha hecho desaparecer del mapa de España y Portugal buena parte del paisaje verde y frondoso que caracteriza algunas zonas, tal como muestran los satélites de la NASA ‘Terra’ y ‘Aqua’, que se dedican a investigar el ciclo del agua en el planeta. Así se ha visto que el avance de la desertificación en la península durante el último año, informa Noticias Cuatro.

 

 

 

 

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http://cadenaser.com/ser/2017/11/07/ciencia/1510036454_507505.html?ssm=14092012-Ser-rs-1-Tw

 

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