Elsa González: ‘Estamos en una crisis importante del modelo de negocio de los medios en la Sociedad de la Información’

 

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La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) asegura que la información es un derecho fundamental del ciudadano, tan importante para una sociedad como la educación o la sanidad’. Además de celebrar la creación de la Asociación de Periodistas de Investigación, impulsada por Antonio Rubio, que se presentará después del verano, Elsa González anuncia que reunirá a los principales editores de medios españoles, durante el mes de octubre, para denunciar los males que amenazan el trabajo periodístico y pensar en un modelo de negocio que saque a las empresas de la actual precariedad, ‘el peor enemigo de la independencia informativa’. González asegura que ‘necesitamos editores adaptados al siglo XXI’ y califica de ‘grave enfermedad social’ el hecho de que muchos profesionales se ‘jueguen la vida’ por 35 euros la crónica, tal como ha denunciado recientemente el reportero que sufrió un largo secuestro en Siria, Antonio Pampliega.

 ‘Es verdaderamente vergonzoso que muchos periodistas se ‘jueguen’ la vida por 35 euros la crónica. Es una enfermedad social. Es muy grave’

 ‘Las empresas periodísticas se ven abocadas ahora a sobrevivir como sea y se cede en la ética’

‘Necesitamos editores adaptados al siglo XXI’

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Por Agustina Sangüesa

El Primer Premio de la Palabra que acaba de conceder FAPE destaca la labor de la activista venezolana Lilian Tintori. Desde luego, este galardón nace pegado al conflicto político y social de Venezuela. ¿Por qué eligen a Tintori en este momento?

La palabra es el arma con que trabajan los periodistas, el elemento esencial que emplea la profesión. Para la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), el objetivo de esta primera edición del Premio de la Palabra -creado tras un acuerdo con la Fundación César Egido Serrano es ensalzar la palabra como elemento de diálogo, concordia, convivencia y construcción democrática. Lilian Tintori ha llevado a ese extremo la palabra, en condiciones muy difíciles, y el jurado ha considerado que ha ejercido una gran capacidad de liderazgo para alcanzar de forma pacífica un fin democrático. El próximo mes de septiembre, Lilian Tintori  vendrá a Madrid a recoger el galardón.

 ¿Informamos en profundidad sobre  lo que está pasando realmente en Venezuela?

El periodismo es una profesión con una incidencia muy grande sobre la sociedad, en todos los órdenes. Su objetivo es servir a la ciudadanía, ofrecer un servicio público a través de los medios, con unas consideraciones éticas claves para su desarrollo. Su objetivo no es político.

¿Pero considera adecuada la cobertura informativa que realizan los medios españoles sobre la grave situación que se vive en Venezuela?

Quiero precisar que el periodismo no pretende ningún interés político, ni siquiera formativo, sólo trasladar aquello que sucede y denunciar cualquier situación injusta. Desde ese punto de vista, además en España existen unas claves importantes con países como Venezuela, con el que tenemos una extraordinaria cercanía. Y creo que en todos los medios de comunicación españoles existe un interés enorme por lo que ocurre en Venezuela en estos momentos.

En los últimos tiempos, parece que nuestro trabajo se ocupa más de lo superficial que de garantizar una auténtica cobertura informativa que explique los acontecimientos más destacados de la realidad de un país. A menudo nos quedamos en la superficie, en la réplica de Maduro a Rajoy o en la frase lapidaria de Trump, sin ir más allá. ¿Esta deriva tiene que ver con el recorte drástico de  corresponsalías y enviados especiales?

Eso pasa en Venezuela y en otros muchos países, como México, donde también se vive una situación complicadísima. Y Maduro se presta muy bien a ese punto llamativo y escandaloso. Desde esa perspectiva, tienes toda la razón. Es un mal casi endémico en el periodismo actual. No estamos peor que nunca y otros tiempos han tenido también sus pecados. Pero los medios padecemos una crisis importante del modelo de negocio a seguir en la Sociedad de la Información. Y, además, hay que tener en cuenta la gran caída de la publicidad que provocó la crisis económica de estos años. Efectivamente, los medios de comunicación no tienen el equipo de corresponsales que tenían. No se cubren, como se debería, informaciones sobre el terreno. Y el periodismo de investigación, a veces, vive solamente de escándalos que son producto de filtraciones de fuego amigo que llegan a los medios, por parte de los propios partidos, de empresas o de instituciones, donde se tiene una menor capacidad de investigación. Desde esa perspectiva, hacemos un periodismo de declaraciones.

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 ‘Nos jugamos la vida por 35 euros la crónica’, ha recordado hace poco Antonio Pampliega, periodista especializado en conflictos que permaneció secuestrado 300 días en Siria, junto José Manuel López y Ángel Sastre ¿No le parece demoledor?

Fíjate, Antonio Pampliega cuenta que  muchos periodistas se juegan la vida para enviar una crónica o una foto, para que no se apague la luz en los lugares en conflicto. Y son recompensados con 35 euros por crónica. Es verdaderamente vergonzoso. Es una enfermedad social. Es muy grave.

La mordaza, más que del poder político, viene ahora del poder económico. Y si no se valora el trabajo periodístico y no se apuesta  económicamente por su defensa y fortalecimiento, difícilmente podrán trabajar los informadores

Claramente y por muchos motivos, porque no tienen medios para desenvolverse con una inversión suficiente y estable. Y además por la actual concentración de medios en manos de bancos y de empresas financieras. Las deudas son elevadísimas por parte de los grandes medios de comunicación y, en ocasiones, por los pequeños. De manera que la información sí está muy mediatizada. Y además se suma una cierta expresión de autocensura a la hora de trabajar, provocada por una clara dependencia financiera o incluso política. El peor enemigo de la independencia de los medios es esta situación de precariedad y de crisis.

¿Este ahogamiento es el síntoma evidente de que no se ha hecho bien la transformación digital?

A mi juicio, desde luego que no se ha hecho bien. Pero es muy difícil hacer bien esa transformación sin que se resientan los medios de comunicación y, en general, el periodismo.

¿Por qué?

Para empezar, porque ha habido algún momento –y ahora empezamos a ver un cierto horizonte de por dónde puede ir la nueva Sociedad de la Información- en el que tampoco se sabía adónde íbamos. De pronto, la venta de papel de los medios impresos cayó en picado; al mismo tiempo fueron creciendo los medios digitales que estaban apuntando maneras como soportes novedosos y empezaban a penetrar con fuerza en la sociedad, aunque con una repercusión tímida. Esos medios de comunicación precisaban – y aún precisan- una financiación importante para fortalecerse y conseguir independencia. Pero ese momento coincidió con la crisis, la publicidad empezó a penetrar en los digitales pero a precios demasiado bajos para sostener una estructura informativa. La publicidad ha sido después  muy intrusiva y aún no se ha hallado un modelo estructural. Todo eso ha perjudicado a la nueva empresa informativa. Se han buscado nuevos sistemas, como el crowfunding, pero todavía no tenemos la fórmula mágica. O tal vez la fórmula sea un conjunto de modelos que generen medios potentes.

Esa debilidad contrasta con el éxito de audiencia de casi todo los diarios digitales

Los medios digitales nativos tienen una gran penetración en la ciudadanía. Son mucho más leídos que el papel pero no les llega, los mismos recursos financieros que recibió la prensa escrita en otro tiempo y su capacidad de influencia, que ya es grande, tampoco es la que tuvo el papel. Ahora bien, yo no soy pesimista, más bien lo contrario, porque creo que todos los medios van a sobrevivir y a convivir.

Pero lo que suceda por el camino puede ser determinante ¿Qué hace falta para encontrar esa fórmula de reposicionamiento de los medios?

Hacen falta muchas cosas. En primer lugar, necesitamos editores adaptados al siglo XXI. Estamos viviendo casi del pasado y apenas se están apuntando esos nuevos modelos de negocio que aún no se han asentado. Después falta una mayor implicación de la sociedad y de  toda la ciudadanía, que debe percatarse de que tiene que tomar medidas en este asunto. Lo he dicho algunas veces, el periodismo y la información es tan importante en una sociedad como la educación o la sanidad, es un principio básico y un derecho fundamental del ciudadano, y así está contemplado en la Constitución.

Así que usted ve tres factores clave

Así es, los editores, la implicación social y una mayor conciencia del papel imprescindible del periodismo en el desarrollo de una sociedad democrática, justa, con valores. FAPE está defendiendo la inclusión de una asignatura en Secundaria sobre la función de los medios de comunicación, para que los jóvenes y adolescentes sean conscientes de la importancia del periodismo, de la información verídica, para que distingan entre información y opinión, entre redes sociales y medios de comunicación… Todo eso es imprescindible. Una sociedad sin unos medios libres, éticos y profesionales, desde luego se verá deteriorada y afectada en lo esencial, en su convivencia democrática. Ahora mismo lo estamos viendo en Venezuela, donde están ahogando y limitando la capacidad de expresión libre de los medios y, en  consecuencia, no se puede controlar al poder, una situación que busca el poder establecido en cualquier dictadura.

periodismo 7Pero los medios están favoreciendo esa falta de control al poder, entre otros motivos, porque nuestras redacciones están expulsando a los profesionales veteranos y creciendo sobre becarios infraempleados, con sueldos precarios. Esta situación perjudica a todos. ¿Sabe cuánto están cobrando algunos periodistas excelentes en medios de primera línea?

No; y  te respondo: ¿Sabes cuánto está cobrando un joven que entra en esos medios?

Probablemente, un sueldo vergonzoso el uno y el otro. Una indecencia

Pero, además, la diferencia de salario entre el profesional veterano y el que acaba de entrar puede ser tres veces menos. No solo son injustas las condiciones sino también la ausencia de valoración, se cubre un espacio informativo sin valorar su función del periodista de manera clara. No me parece justo que prime la gestión sobre la información en las empresas periodísticas. Pero también es verdad que ahora las empresas periodísticas se ven abocadas a intentar sobrevivir como sea y se cede en la ética. Si nosotros cedemos en la ética, perdemos credibilidad. Ese es el único elemento que sostiene el periodismo.

La situación es muy grave, porque algunas empresas informativas se amparan en la coyuntura económica para explotar a los jóvenes. ¿Tiene FAPE algo que decir?

Por el momento, todos los jueves del próximo mes de octubre hemos convocado a los grandes editores y también a periodistas que encabezan medios, de distinto signo y con distinto peso, para hacer un gran análisis, una radiografía de la situación actual del periodismo y los medios. En estas jornadas también realizaremos una gran denuncia.

Los sindicatos advierten que la recuperación de empleo en sectores como Educación y Sanidad se debe al crecimiento de trabajos precarios. Y lo curioso es que nuestra sociedad ha interiorizado tanto estas noticias que ya casi no llaman la atención. ¿Le preocupa que estemos normalizando situaciones de desigualdad y pobreza, que asfixian a buena parte de la población? 

Sí, porque parece haber signos de recuperación de la crisis pero en condiciones laborales y profesionales seguimos muy lejos de la situación anterior a la crisis. Estamos asimilando una sociedad mucho más debilitada en educación, en valores, en sanidad… Y eso genera cierta preocupación en nuestra sociedad por consentir el deterioro de asuntos como el que comentas.  Yo creo que se precisa una respuesta unánime y fuerte por parte de la ciudadanía, que también puede estar un poco adormilada. O puede estar… ¿Qué ocurre cuando recibimos una dosis enorme de comunicación frente a otra de información muy inferior. Grandes expertos mundiales han denunciado que vivimos en una sociedad muy comunicada por las redes sociales, con  una tecnología que avanza a pasos agigantados y, sin embargo, la transferencia de valores no tiene tanto peso específico. A la hora de la verdad quizás la información –ética y real- no tiene ni tanta importancia ni tanto peso y queda confundida en medio de tanta comunicación. Estamos muy comunicados y a lo mejor peor informados. También ahí el periodismo tiene un papel esencial.

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Parece que nos hemos contagiado de la política porque hablamos del viejo y el nuevo periodismo, cuando de lo que se trata es de hacer buen periodismo y, desde luego, una buena práctica política ¿Estamos contribuyendo, y de qué manera, al debate sereno y al diálogo profundo en el terreno político del país?

Creo que deberíamos contribuir mucho más y ofrecer a la ciudadanía elementos que son de interés público. Y a veces nos detenemos –como tú decías- en ese periodismo vacuo de declaraciones que no va más allá, que no tiene un gran fundamento, es populista y está vacío. Y sin embargo a la hora de analizar, de denunciar, de poner realmente el dedo en la llaga de los problemas que existen y parece que dejamos pasar esas alertas de deterioro social y democrático.  Este es un trabajo que debe ser conjunto, entre el mundo de la educación  y el del periodismo. Cuando abrimos cualquier soporte digital, ahora mismo, nos quedamos en el titular, que suele ser un poco cinematográfico. El elemento espectáculo es casi el triunfo de la información. ¿Hacia dónde vamos? Yo creo que el periodismo, al menos,  no debe deformar, que ya es bastante. Es el ciudadano quien tiene que llegar un poco preparado para valorar el fundamento informativo.

Pero debemos escuchar más a la sociedad civil ¿no le parece? Lo digo porque cuando se habla con muchos científicos, psicólogos, maestros y otros profesionales, en el fondo de su discurso es frecuente que surja una queja dirigida a los medios de comunicación. Un investigador, Premio Nacional, me dijo hace poco que la ciencia no está en la agenda política porque, al final, falta el apoyo de la ciudadanía y que los medios de comunicación ejerzan su influencia

Los medios de comunicación no asumen su responsabilidad, por ejemplo, en la programación de las cadenas, etc, etc. Es verdad que hay que escuchar las quejas, porque s seguramente hay muchas cosas que estamos haciendo mal. La sociedad civil es vital, no solo para el país, sino también para el periodismo y  para el ejercicio independiente de la profesión; así que nos necesitamos.

Los profesionales se quejan, casi siempre, por motivos razonables y porque realmente encuentran un vacío entre los medios

Sí, además consideran que cuanto más débiles estén los medios y el periodismo, menos control ejercerá sobre el poder, en una sociedad que está politizada de una manera superficial y vacía. En qué medida desde el Periodismo hemos contribuido a elevar a quien tiene algo que aportar a esta sociedad, en el mundo de la filosofía, de la ciencia, en la política, incluso en el mundo de la religión. ¿Qué estamos haciendo? Hemos podido aupar a personajes que aportan muy poco o incluso causan daño social. Y efectivamente el periodismo tiene un papel importante en elevar a la sociedad civil. Estamos haciendo de voceros, como dicen en América, de políticos vacuos y apenas destacamos a aquellas personas e instituciones que hacen una aportación importante a la sociedad. Pero también hay que ser conscientes de que el destinatario de la información, ahora mismo, no es tierra fértil para recoger otra siembra diferente de los medios. Y estamos sembrando, no digo cizaña, pero sí una simiente que no aporta nada ni enriquece a la ciudadanía. Es verdad que los medios y el periodismo, en general, tenemos una responsabilidad enorme y un papel esencial en un país, pero toda la sociedad tiene que mover y empujar a los periodistas y los medios de comunicación para lograr su implicación. Y, además, exigirla. Esta es una labor común.

¿Cuáles son las principales consultas, observaciones y protestas que ha recibido la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo? ¿De qué manera vela por los derechos de los periodistas?

La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, a mi juicio, es la joya de la corona de la FAPE, aunque funciona de manera independiente, dentro de una Fundación. Puede acudir cualquier persona e institución que considere que el planteamiento informativo de una noticia le ha dañado. En una década ha resuelto unas 150 quejas de todo tipo y ha elaborado numerosos informes. Vamos a intentar fortalecer aún más el papel y la proyección social de esta Comisión, porque desarrolla una labor importantísima e impecable. Me parece esencial la autorregulación de los medios y del periodismo, sin multas ni cierres, mediante una reprobación moral que alerte, desde el punto de vista ético, para frenar, cambiar o denunciar. Desde FAPE vamos a estar vigilantes para reforzar la ética del periodismo, con el objetivo de que aporte transparencia y limpieza democrática a esta sociedad.

Cito una frase de  su última intervención en un curso de la UIMP: ‘La investigación periodística requiere tiempo, especialización e inversión’. ¿Estamos a punto de enterrar la investigación periodística?

Pues mira le damos tanta importancia a la investigación independiente que presentaremos, después del verano, la Asociación de Periodistas de Investigación. El periodista Antonio Rubio ha promovido esta iniciativa, junto a otros jóvenes, que no es la panacea ni la solución, pero sí es muy importante para crear conciencia de una práctica que es la razón de ser de esta profesión.

Aunque el periodismo de investigación da síntomas de anemia, también ofrece muestras de un vigor extraordinarios, como confirman algunas de las investigaciones realizadas en este país. ¿Cuáles le han impactado más?

Me han impactado todas las tramas que se han desvelado, nacionales y extranjeras. Pero además de Los Papeles de Panamá, de todas las tramas de corrupción y de las alfombras del poder que se han levantado, quiero destacar el papel del periodismo local. En momentos de crisis es difícil hacer un periodismo denuncia, máxime cuando se tiene la fuente tan cerca. Y, sin embargo, muchos  periodistas, han trabajado con valentía y con el amparo de algunos medios de comunicación, han ayudado a limpiar y a hacer más transparente esa sociedad local.

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