Dos debates consecutivos e insólitos, dos estrategias discursivas «inciertas»

 

«Será interesante ver la dinámica de los partidos» en los dos debates que van a emitir dos televisiones, una pública y otra privada, en dos días consecutivos. Nunca había sucedido nada igual, al menos, en España. La vicepresidenta de la Asociación de Comunicación Política, María José Canel, califica de «incierta» la estrategia discursiva que emplearán los cuatro líderes políticos, sobre todo, después de la peripecia librada antes de la doble cita con los electores. Como mero apunte, se atreve a señalar dos caminos: «Pueden ser las dos izquierdas contra las dos derechas o que Sánchez logre que las dos derechas se peleen entre sí».

El comunicador Manuel Campo Vidal, experto negociador de estos debates clave en la carrera hacia Moncloa y moderador de muchos de ellos, considera  que se debe establecer por ley la obligatoriedad de estas citas mediáticas entre presidenciables. Campo Vidal recuerda que en 1993, cuando se recuperaron los entonces ‘cara a cara’, ya asistimos a dos debates seguidos entre el socialista Felipe González y el popular José María Aznar, aunque precisa que entre ambos encuentros medió una semana y no unas horas como ocurrirá esta vez. En cualquier caso, para este veterano moderador, «no se podía hurtar a la ciudadanía la posibilidad de que hubiera debate».  Y asegura que, en unas elecciones tan importantes como las del 28 de Abril, «si no llega a encontrarse una solución hubiera sido un gran retroceso para los derechos ya acuñados de la ciudadanía».

¿Qué errores no debe cometer un candidato en un doble debate tan complejo de preparar por los equipos de campaña y para las cadenas? Preguntó recientemente a Campo Vidal el periodista Aimar Bretos, en la Cadena SER: «Estamos ante una circunstancia excepcional muy difícil y supongo que también asistiremos a alguna táctica excepcional», indica el veterano moderador, tras señalar que los intervinientes tendrán que acudir a eso de «qué me guardo para mañana» para que su intervención no resulte totalmente repetitiva». El periodista reconoce que ha vivido «con angustia» pero «con mucho respeto» esta negociación, compartiendo con algunos colegas de la Academia de la Televisión la sensación de «viejos rockeros» con «ganas de intervenir».

Finalmente, hubo acuerdo y eso ha permitido que RTVE realice íntegramente el primer debate de su historia, en directo, con la presencia de los principales candidatos que optan a la Presidencia del Gobierno tras las elecciones generales del 28 de abril. Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos). En el plató de Prado del Rey, en Madrid, los políticos confrontarán sus propuestas durante cien minutos, moderados por el periodista gallego Xabier Fortes, presentador de ‘Los Desayunos de TVE’.  El debate podrá verse en La 1, 24h, RNE, RTVE.es, y además por TVE internacional y Radio Exterior para los españoles residentes en el extranjero. RTVE ofrecerá también la señal institucional para las televisiones y medios de comunicación que la soliciten.

Respecto a la dificultad de moderar dos debates que se realizan con pocas horas de diferencia -Xavier Fortes , en RTVE; Vicente Vallés y Ana Pastor, en Antena3TV Manuel Campo expresa su deseo de que no se reproduzca «esa técnica tan tertuliana» de hablar para que  «no se entienda lo que está diciendo el otro», en alusión a la práctica de Gabriel Rufián, miembro de la Plataforma Súmate, que impidió escuchar a la socialista María Jesús Montero. «Eso produce una gran frustración en el espectador», asegura. Este no es un ejercicio de «esgrima dialéctico» sino una auténtica «selección de personal», en expresión del experto en estos formatos, Alan  Schroeder. Es decir, aclara Campo Vidal, «con nuestro voto vamos a decidir quien va a ser el presidente de una hipotética empresa que se llame ‘España S.A.», por tanto, «no se tapen los unos a los otros y, sobre todo, dejen que elijamos bien porque nos jugamos mucho».

Una doble vuelta con apenas 24 horas de diferencia es un fenómeno insólito. Los expertos creen que el primer choque será más importante porque fijará las posiciones. En España los debates electorales han sido tradicionalmente un arma arrojadiza entre partidos. Hubo que esperar a 1993, con los célebres cara a cara entre Felipe González y José María Aznar, para que los dos principales contendientes se sentarán en un plató. No defraudaron. La primera cita se saldó con una victoria del aspirante. González acababa de llegar de un largo viaje y estaba cansado. Actuó con una cierta prepotencia frente a su oponente y eso le perjudicó. En el segundo rectificó y ganó.

La consultora Barlovento Comunicación señala que los debates electorales son necesarios para siete de cada diez españoles, una afirmación que ratifican los expertos, aunque sea para escuchar perlas como la que lanzó José María Aznar a Felipe González, en 1993, en el debate moderado por Manuel Campo Vidal en Antena3TV: «Tiene usted menos sensibilidad social que una almeja, que ¡ya es decir!». El profesor emérito de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Boston (Massachusetts), Alan Schroeder, ganador de tres premio Emmy por su trabajo de producción en televisión, sostiene que cualquier aspirante a gobernar un país debe tener la habilidad de presentar sus puntos de vista ante las cámaras porque la política moderna depende en gran medida de la televisión. También la catedrática de la Universidad Complutense, María José Canel, está convencida de la utilidad para los electores de este este doble debate a cuatro, porque verán a los candidatos «más indefensos y desprotegidos» que en algunas entrevistas y, sobre todo, en los mítines.

En cualquier caso, el periodista Juan Pajares, CEO de la consultora de comunicación Over the Raimbow, anticipa que “las elecciones no resuelven por sí mismas los problemas, aunque sean el paso previo y necesario para su solución». Y termina con una cita histórica: «Quienes alcanzan el poder con demagogia, terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro». Es dijo el presidente Adolfo Suárez en su discurso de cierre de campaña, el 14 de junio de 1977. Desde entonces ha llovido en este país. Pero no tanto.