Cristina Gallach, Alta Comisionada: “La Agenda 2030, profundamente feminista, es para las nuevas generaciones”

 

Como Alta Comisionada para la Agenda 2030, Cristina Gallach sitúa la igualdad y la protección del planeta como desafíos prioritarios, muy consciente de que su misión es dar coherencia a las políticas del Gobierno y derrochar empatía para que ministerios, autonomías, ayuntamientos y agentes de la sociedad civil asuman como propia una agenda que “es para nuestros nietos”. Esta periodista se ha movido junto al ex secretario general de la OTAN, Javier Solana, en escenarios de guerra tan dramáticos como Kosovo y en proyectos de paz tan estimulantes como crear una Unión Europea más abierta al mundo. En Naciones Unidas ha visto a Ban Ki-moon moviendo las primera fichas globales contra el cambio climático. Y ahora, desde la Presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez, su misión es asegurar, vigilar, animar y espolear los encajes de todas las piezas de la política de Estado y la acción de gobierno en una misma dirección, para que todos nos apropiemos de la Agenda 2030, en especial, la sociedad civil.

 

Por Agustina Sangüesa

Antes de llegar al Alto Comisionado para la Agenda 2030, usted recorrió el camino entre el periodismo y la alta política, donde ha trabajado con el ex secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, o Javier Solana, ex secretario general de la OTAN?

He tenido la gran suerte de trabajar con personas convencidas de que las organizaciones internacionales -la ONU, la Unión Europea e incluso la OTAN- desempeñan un papel clave en la transformación del mundo para mejorarlo. Mi trabajo en comunicación era una parte importante, que me ha permitido participar y apoyar sus misiones. Antes, como periodista, era una narradora de la situación…

Una intermediaria del relato
Exactamente, aunque desde el relato también se intenta contribuir al cambio cuando se pone el énfasis en situaciones de conflicto, en la igualdad o en las grandes transformaciones. Pero trabajar con personas que están en el centro de organizaciones tan importantes, como la ONU o la OTAN, te da mayor capacidad de influir, porque los secretarios generales con los que yo he servido no son personas con poder, son altos funcionarios con influencia. El poder lo tienen los gobiernos y los estados.

A veces la influencia otorga más poder
Con una influencia bien gestionada puedes acordar agendas de cambio y transformación muy importantes. Yo me he sentido privilegiada por formar parte del equipo del secretario general de la OTAN cuando la organización se abrió a los países del Este; durante sus misiones de paz en los Balcanes, después de las guerras de Bosnia y de Kosovo; y durante su mediación en la cruenta guerra de Kosovo. Javier Solana contribuyó, además, a activar una Unión Europea mucho más abierta al mundo. Ya en Naciones Unidas trabajé más de dos años con Ban Ki-moon en dos procesos muy importantes, la puesta en marcha de la Agenda para el Desarrollo Sostenible y la COP-21, el Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

¿Acontecimientos históricos y de anticipación del futuro?
Avances que han anticipado el futuro y han contribuido a un futuro distinto, porque si no se prevé la gestión de los grandes desafíos que tenemos nos pueden llevar a situaciones difíciles.

 

“Ahora es muy difícil que los gobiernos consigan aplicar políticas si los ciudadanos no las sienten suyas”

 

¿Cuándo decide Naciones Unidas liderar los principales desafíos del mundo desde una Agenda global?
Se empezó bastante antes de 2015, de otra forma no se habría podido aprobar la Agenda. El impacto de la crisis económica de 2008 –ahora se cumplen 10 años de Lehmand Brothers– también hizo repensar el papel de organizaciones internacionales como Naciones Unidas, al tiempo que se fortaleció el G-8 y apareció el G-20. Es decir, se creó una gobernanza mundial distinta, con un mundo que pasa de ser bipolar a multipolar. En 2010, Ban Ki-moon encajó un golpe muy duro con el fracaso de la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague, porque había una clara necesidad de reforzar los acuerdos de Kioto pero no se alcanzó ni la movilización ni el consenso necesarios. Entonces, el secretario general de las Naciones Unidas creó un grupo de alto nivel para ver qué estaba pasando con el desarrollo mundial. Los objetivos del Milenio se estaban cumpliendo mejor que cuando se lanzaron en el año 2000, pero no teníamos dieces en todo. Ban Ki-moon organizó muchos foros, entre ellos, un grupo de alto nivel con expertos, ministros de varios países y con la sociedad civil. Y esos debates, poco a poco, diseñan una agenda, no solo para el desarrollo socioeconómico,  que ya no va de los países ricos a los países pobres sino que representa un cambio de paradigma, porque busca el progreso y la gobernanza global con una serie de objetivos para el desarrollo sostenible, que sitúan en el centro a las personas y a un planeta extenuado por un proceso de crecimiento que puede llevarlo al colapso en el año 2100.

¿Este cambio de época reclama la presencia de la sociedad civil. Ya no basta con las decisiones de los políticos y de las altas instancias del poder?
Se dan unos cambios que ponen a los actores que no son públicos en una posición privilegiada. Ya no se trata de que los gobiernos diseñen y apliquen medidas con políticas públicas, sino que necesitamos un pacto multiactor entre gobierno-sociedad civil-sector privado-academia- investigación-tecnología, etc. En este nuevo escenario, la sociedad civil desempeña un papel clave de movilización, porque asume su responsabilidad de generar dinámicas de transformación. Ahora es muy difícil que los gobiernos consigan aplicar políticas si los ciudadanos no las sienten como suyas, necesitan de su empuje. El papel clave de la sociedad civil se vio durante la aprobación de la Agenda 2030, el 25 de septiembre de 2015, cuya sesión empezó con un discurso del Papa, seguido de las intervenciones del secretario general de Amnistía Internacional, en nombre de la ciudadanía global, y de la activista pakistaní, Malala Yousafzai, que representó a las nuevas generaciones.

 

“El Gobierno ha hecho una Agenda de país, pero la sociedad civil participa plenamente y esa es la mejor garantía para su cumplimiento”

 

¿En España vamos con retraso, tal vez, porque los ciudadanos no hemos asumido el poder de nuestros derechos y responsabilidades?
Y que tenemos capacidad de acción en cualquier ámbito en que nos movilicemos, ya sea por razones culturales, por el medio ambiente, en las escuelas de nuestros hijos o en nuestras ciudades. Por eso fue tan interesante que cuando España se presenta al examen voluntario en Naciones Unidas, el pasado 18 de julio, además de los ministros de Exteriores y de Transición Ecológica y de la Alta Comisionada, hubiera muchísimos representantes de la sociedad civil que se agruparon en un frente que llamaron Futuro En Común. El Gobierno ha hecho una agenda de país, pero la sociedad civil participa plenamente y esa es la mejor garantía para su cumplimiento. Al menos en este punto, en España la sociedad civil se ha movilizado y ahora nos corresponde a nosotros seguir animando esta movilización.

¿Quiénes les acompañaron en Nueva York?
En la presentación ante la Asamblea General del compromiso de España estuvimos muy bien acompañados por actores clave de la sociedad civil con mucha experiencia en la ayuda al desarrollo o en el Tercer Sector; miembros de la Academia, de CRUE Universidades; de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y de muchas comunidades autónomas. Aunque el Gobierno abandere y el Parlamento esté muy presente, la Agenda deja bien claro que todo el mundo debe contribuir a su autorregulación, aplicación y rendición de cuentas.

¿Es imprescindible crear una conciencia colectiva?
¡Claro, porque los retos son de todos! Solo vamos a hacer nuestra la Agenda 2030, si nos convencemos de que sirve para que todos mejoremos desde la corresponsabilidad.

El director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, Jeffrey Sachs, dibuja ese reto diciendo que los ODS “son el viaje a la Luna de esta generación”. ¿Comparte su viaje a la Luna?
Sí, es un personaje extraordinario. Fíjese que ya era un campeón de la transformación del milenio y de poner la ciencia al servicio de objetivos como terminar con el hambre en el mundo o de emplear la conectividad para sacar a poblaciones del subdesarrollo.  Esta es una Agenda que enamora y eso da energía para comunicarla y contribuir a su aplicación.

¿Cuál es su estrategia para aplicar la Agenda 2030 desde el Alto Comisionado?
Todos tenemos que apropiarnos de esta Agenda. Estamos hablando de 17 Objetivos íntimamente relacionados que se multiplican entre sí y que requieren una movilización horizontal. Por eso es clave haber situado el Alto Comisionado de la Agenda 2030 junto al presidente del Gobierno, una decisión que comunica que solo podemos ser eficaces con una acción de gobierno transversal, estructurada, coherente y global. Aunque al principio costó, ahora los gobiernos ven que esta es una Agenda de desarrollo socioeconómico para hacer frente a los grandes desafíos de la globalización, tanto en los países más avanzados como en los menos desarrollados. Se trata de hacer política de Estado y acción de gobierno, con el objetivo de que todos nos apropiemos de la Agenda 2030. Así que mi misión es contribuir a la coherencia de las políticas de todos los actores públicos de las distintas administraciones del Estado, de los agentes del sector privado, ciudades, universidades, investigación, etc. Además, es muy importante que sepamos movilizar a las instituciones europeas y tengamos un papel de liderazgo en Naciones Unidas. Finalmente, hay que saber utilizar los mecanismos del Estado para garantizar con la máxima exigencia la vigilancia y el cumplimiento de los compromisos , porque no podemos esperar al 2029 para ver cómo nos salen las cuentas.

Es un puzzle de dimensiones gigantescas
El trabajo es inmenso, pero tenemos que ser suficientemente astutos y saber trabajar empáticamente con todo el mundo para que esta Agenda se asuma como algo propio en ministerios, autonomías, universidades, en el mundo de la ciencia o de la cultura. Hay que convencer a todo el mundo de que hay un plan de trabajo establecido que asegura unos resultados, si se hace bien y concienzudamente.

¿Cuáles son sus prioridades?
Necesitamos la máxima gobernanza del Grupo de Alto Nivel, dirigido por el Ministerio de Exteriores con la implicación de la vicepresidenta y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, de varios ministros y de las distintas administraciones. Y, además, necesitamos la movilización de la sociedad civil a través de un Consejo de Desarrollo Sostenible.

 

“Los empresarios se orientan, cada vez más, hacia un cambio de modelo de negocio. Este es el salto cualitativo que nos pone en el camino del cumplimiento de los Objetivos, porque lo que queremos es cambiar el consumo, hacer la producción más responsable, asegurarnos de la mejor utilización de los recursos”

 

¿Existe ya ese Consejo de Desarrollo Sostenible?
No, necesitamos escuchar a todo el mundo para crear un Consejo muy amplio que actúe como agente movilizador de una sociedad civil que nos vaya alentando en la aplicación de la Agenda. En 2019 debemos disponer de una Estrategia para el Desarrollo Sostenible para los 10 años siguientes.

¿Hay propuestas encima de la mesa por parte de la sociedad civil?
Sí. En el sector académico, CRUE tiene una gran voluntad de movilizar a las universidades y de aportar trabajos en algunos sectores, por ejemplo, la universidad Politécnica de Madrid ha puesto en marcha alunas investigaciones. No olvidemos que la ciencia va a jugar un papel determinante al combatir el cambio climático, el hambre en el mundo, al asegurarnos que los océanos ya no son nuestras cloacas.

¿Qué dicen las empresas?
Los empresarios, que hasta ahora se habían movido por la responsabilidad social corporativa, se orientan cada vez más hacia un cambio de modelo de negocio. Este es el salto cualitativo que nos pone en el camino del cumplimiento de los Objetivos, porque lo que queremos es cambiar el consumo, hacer la producción más responsable, asegurarnos de la mejor utilización de los recursos. La misión del Comisionado es asegurar, vigilar, animar, espolear los encajes de todas las piezas en una misma dirección.

 

“Es la primera vez que todos los países del mundo se ponen de acuerdo para intentar embridar los aspectos negativos de la globalización que, en general, es positiva, pero que produce numerosos desajustes económicos y medioambientales”

 

¿Cuáles son las próximas citas?
Es el momento de comunicar al mundo lo que vamos haciendo. De forma que en la cuarta semana de septiembre se celebra la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General, en Naciones Unidas. En noviembre habrá una COP, que es la asamblea de estados que vigila el cumplimiento de los acuerdos de la lucha contra el cambio climático. En diciembre, Naciones Unidas convocará una reunión en Marraquech para acordar el contacto sobre migraciones, que aparece en los Objetivos 10, 16 y 17. Y luego serán muy importantes las medidas legislativas del Gobierno contra la precariedad laboral, las relativas a la Mujer, la Ley de Cambio Climático que la ministra Teresa Ribera se ha comprometido a presentar en los próximos meses, o las acciones del Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil.

¿Un Comisionado qué tiene mucho que ver con la Agenda 2030?
Mi compañera Luisa Carcedo y yo somos primas hermanas, porque buscamos la igualdad, la inclusión, la lucha contra la pobreza. Luisa Carcedo ha entrado con un gran foco este verano para ayudar a los niños que tienen grandes problemas de alimentación.

 

La transparencia es fundamental porque los gobiernos y las administraciones ya no pueden actuar sin la vigilancia de la sociedad

 

Luisa Carcedo también tiene que resolver grandes desafíos, como el de los migrantes menores no acompañados
Sí, lo estamos viendo. Hay más de dos millones de niños que tienen problemas de alimentación, de bienestar básico. En el fondo son dos agendas que avanzan simultáneamente, por tanto, yo veo mucha energía que nos contamina.

En principio, tienen ustedes dos años para trabajar estos planes y hay que acelerar mucho porque España va con retraso. ¿Lo ve con optimismo?
Yo lo veo con mucho optimismo. El hecho de tener un plan universal es en sí una novedad extraordinaria y eso hay que transmitírselo a la sociedad. Es la primera vez que todos los países del mundo se ponen de acuerdo para intentar embridar los aspectos negativos de la globalización que, en general, es positiva, pero que produce numerosos desajustes económicos y medioambientales. La sociedad tiene que saber que este plan es una suma de grandes obligaciones que se cuentan en 17 objetivos y 169 metas, por tanto, tenemos que lograr que la comunicación genere un proceso de vigilancia y de exigencia colaborativa.

 

“No hay que hacer grandes revoluciones institucionales, podemos avanzar muchísimo con el Grupo de Alto Nivel, con el Consejo, con métodos de trabajo más horizontales y una buena Comisión Congreso-Senado para exigir cuentas a la Administración del Estado”

 

¿Con altas dosis de transparencia?
La transparencia es fundamental porque los gobiernos y las administraciones ya no pueden actuar sin la complicidad ni la vigilancia de la sociedad. Y la transparencia ya es un acto en sí de gobernanza sino que, mucho más allá de la rueda de prensa, reafirma la calidad de las acciones de gobierno. Es compleja ¿eh? pero las circunstancias nunca habían sido tan favorables.

¿Es necesaria una nueva arquitectura institucional para trabajar en común?
La Comisión mixta Congreso-Senado se activará a la vuelta del verano. Antes voy a ver a Ana Pastor y Pío García Escudero, porque necesitamos la implicación de ambas Cámaras. Más que cambiar la arquitectura de las instituciones hay que modificar la manera de trabajar para que sea mucho más colaborativa y que todos se sientan involucrados, aprovechando la oportunidad que nos da la comunicación instantánea y en red. Yo creo que nuestros hijos ya son mucho más colaborativos que nosotros, trabajan mucho más en red. Y eso es apasionante. No hay que hacer grandes revoluciones institucionales, podemos avanzar muchísimo con el Grupo de Alto Nivel, con el Consejo, con métodos de trabajo más horizontales y una buena Comisión Congreso-Senado para exigir cuentas a la Administración del Estado.

¿El trabajo colaborativo es la gran revolución?
Tiene que ser una nueva manera de trabajar donde se sigan asumiendo las responsabilidades. Unas semanas antes de presentar el Plan en Nueva York se generó una dinámica muy positiva de escucha y colaboración.

En España lo que más nos asusta es el desafío de la tecnología, cuando los mayores problemas que debemos resolver son humanos ¿A qué se debe ese desenfoque?
Yo creo que, más que desenfoque, es que hay que aterrizar la Agenda en cada uno de nuestros actos personales y en los colectivos de nuestros ayuntamientos, de las autonomías, de las empresas, es decir, cuando acometamos una decisión todos tenemos que preguntarnos ¿Esto es sostenible? ¿Tiene un impacto social, emocional, respeto a los demás y al medio ambiente? Eso se llama aterrizar la Agenda en el día a día y crear ciudadanos. Esta Agenda es para las nuevas generaciones y debemos introducir el valor educativo y cultural.

 

“Damos mucho valor a los jóvenes pero son los más excluidos, en este momento”

 

Para implicar a los jóvenes tendremos que cambiar el discurso porque les hemos quitado oportunidades y expectativas, les hemos lanzado mensajes catastrofistas. Y ahora les decimos ‘el futuro es vuestro’
El otro día me desgarró el alma una entrevista a la diputada más joven de España, de Vitoria, que no ve futuro para los jóvenes. Yo le escribí inmediatamente después y le dije que quería hablar con ella porque no es posible dar ese mensaje. Es verdad que la situación es difícil, por la difícil incorporación al mercado laboral, por las situaciones de exclusión, como la que mencionábamos antes de los niños migrantes no acompañados…

¿Hay que cambiar ese chip? No parece muy ético decir a los jóvenes que van a vivir en un mundo peor
En el fondo, todos los Objetivos persiguen hacer un mundo mejor. El objetivo 8 hace referencia a un trabajo decente y va claramente dirigido a los jóvenes. Hay asociaciones y fundaciones, como Novia Salcedo, que hacen un trabajo muy importante por la mejora del empleo juvenil. Por otra parte, las ciudades deben ser actores fundamentales del nuevo marco de relaciones, porque son el espacio donde se va a desarrollar el futuro de las nuevas generaciones, ahí vivirá el 80% de la población. Por eso, el Objetivo 11 busca espacios urbanos mucho más participativos y abiertos, sin que eso signifique descuidar el espacio rural sometido a una creciente despoblación. Creo que muchas de estas ideas se pueden introducir a través de procesos educativos y participativos.

 

“Esta es una Agenda profundamente feminista”

 

¿Tenemos que ver y escuchar más a los jóvenes?
Es verdad que necesitan que los veamos con mayor atención, porque damos mucho valor los jóvenes pero, en este momento, son los más excluidos.

¿Van a ser invitados a los foros, escuchados y motivados?
Y responsabilizados, también.

Con los jóvenes nos pasa como con los investigadores, que todo los queremos pero nadie les tira un salvavidas
Hemos ido reduciendo sus recursos…

¿Con las mujeres también pasa algo parecido?
El tema de las mujeres es extraordinariamente importante. Yo siempre digo que esta es una Agenda profundamente feminista. La transversalidad de la igualdad está en los Objetivos 5 y 10, que son la Igualdad de Género y la Igualdad de las Personas.

¿Qué se va a hacer por la igualdad de la mujer?
Tiene que ir en todas direcciones, en aspectos básicos de respeto a los derechos humanos, contra la violencia, por la igualdad de sueldo. Tiene que favorecer su tiempo, porque es totalmente distinto del que disfrutan los hombres por razones de organización doméstica, familiar, de manejo de la dependencia. También hay que mejorar la seguridad, el hecho de que una chica joven no pueda salir a según qué horas por la noche es un acto de discriminación extraordinario. Aunque ya hay ciudades, como Bilbao y Terrasa, que han programado autobuses para que se detengan entre paradas, si lo solicita una mujer, de manera que se reduce el tiempo en que camina sola.

¿Pero eso no es una medida paternalista? ¿No hay que luchar por el derecho a la libertad personal?
Estoy totalmente de acuerdo en que es una visión protectora y no una visión responsabilizadora. Pero al menos es un avance, hay unas lentes de género que permiten organizar el transporte público de manera que protejamos más a las mujeres. En el tema de igualdad hay que actuar en una dimensión de 360 grados.

 

“Está claro que no podemos seguir consumiendo combustibles fósiles como en estos momentos. Hay que plantearse cómo vamos a hacer esta transición. Va a ser difícil, pero yo creo que hay que ser muy valientes”

 

¿Qué es lo que más le preocupa, qué Objetivos pone en primer lugar?
Los grandes focos de trabajo son igualdad y protección mediambiental. En todos los frentes de la igualdad: género, inclusión y acceso a unos mínimos de vida digna. Y en la protección de nuestro entorno: Planeta, biodiversidad, protección por el cambio climático, en mares, ríos y aguas. También hay que seguir avanzando mucho en educación, cuanto mejores sean los mensajes que reciban nuestros jóvenes en su proceso educativo, más avanzaremos. Y luego es muy importante que utilicemos las ciudades como espacios convivenciales.

Madrid no está haciendo nada mal sus deberes
Madrid lo está haciendo muy bien. No conozco a fondo la gestión administrativa, pero lo que están haciendo suena bien. En lugar de construir grandes avenidas, hay que sacar coches de las ciudades, activar una nueva movilidad. Madrid y Barcelona disponen de redes de transporte público buenísimas y han favorecido mucha acción en los barrios. Pero hay otras ciudades que también están avanzando mucho en la calidad de vida de la población. Ese es otro reto muy importante. Las ciudades y sus responsables tienen un impacto vital en la vida de las personas, por eso en momentos de elecciones municipales la gente les exige los servicios sociales.

¿Los ayuntamientos deben asumir más protagonismo?
Sí, en algún momento habrá que plantearse si las ciudades tienen suficientes recursos frente a todas las demandas que los ciudadanos exigen.

Seguro que la aplicación de la Agenda va a ir muy bien. Pero eso no impedirá que se generen algunos conflictos, el malestar de ciertos sectores de la población que se verán afectados, por ejemplo, por la desaparición de la energía fósil
Por eso, todas las políticas de la Agenda 2030 son a medio y largo plazo, porque el objetivo es anticipar los cambios para hacer frente a los desajustes. Está claro que no podemos seguir consumiendo combustibles fósiles como en estos momentos. Hay que plantearse cómo vamos a hacer esta transición.

No es una transición sencilla ¿no le parece?
Va a ser difícil, sí, pero yo creo que hay que ser muy valientes. Pensemos que en el 2050 tenemos que tener ciudades con emisiones cero y ya hay algunas que se están anticipando. Esa es la idea, mirar al futuro con acción y planificación, pensando además que la ciencia está de nuestro lado.

 

Plan de Acción de la Agenda 2030: Hacia una Estrategia Española de Desarrollo Sostenible

El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó en  Consejo de Ministros, el 29 de junio de 2018, el “Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030: Hacia una Estrategia Española de Desarrollo Sostenible”, en cuya elaboración han participado todos los ministerios, Comunidades Autónomas, entidades locales y organizaciones de la sociedad civil.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible fue adoptada por unanimidad por los 193 Estados miembros de Naciones Unidas en septiembre de 2015. Recoge 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), 169 metas, 232 indicadores, centrados en la persona, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas, así como los medios para su implementación.
Un elemento central de la Agenda 2030 es el mecanismo de seguimiento y revisión, cuyo eje, a nivel global, es el Foro Político de Alto Nivel. En sus dos primeras sesiones desde la adopción de la Agenda (2016 y 2017), 65 países se han sometido a este examen. En julio de 2017 España anunció su presentación a examen en 2018 y así fue notificado formalmente a las Naciones Unidas.
El Grupo de Alto Nivel para la Agenda 2030 acordó la elaboración de un Plan que se compone de dos partes principales:
• El estado de los ODS en España, la situación de partida, con referencia a indicadores estadísticos y una cartografía de responsabilidades competenciales de todos los departamentos;
• Las acciones a través de las cuales se impulsará la Agenda en 2018-2020: nuevas políticas y medidas públicas, gobernanza de la Agenda, mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas de todos los actores.
El Plan recoge un primer conjunto (no cerrado) de áreas prioritarias de actuación, que incluyen: la prevención y lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social; la igualdad de oportunidades (PEIO 2018-2021); una nueva agenda urbana española; la economía circular; la ley de cambio climático y transición energética; la investigación científica y técnica; la estrategia de economía social 2017-2020; plan de gobierno abierto; la cooperación española.

El Plan también incorpora una serie de medidas de carácter transversal:
• Situar la Agenda 2030 en el centro de la política europea y multilateral.
• Impulsar las alianzas para los ODS entre todos los actores.
• Impulsar la educación para el desarrollo sostenible.
• Un pacto para la comunicación de la Agenda 2030.
• Impulsar la cultura como elemento clave para la transformación.
• Impulsar una función pública con los conocimientos y capacidades para implementar los ODS.
• Alineamiento progresivo de los presupuestos de cada departamento ministerial con los ODS.
• Alinear la compra pública con los ODS.
• Establecer memoria preceptiva de impacto normativo en los ODS en la actividad legislativa.
• Alinear la Agenda 2030 y el Plan Nacional de Reformas.

La gobernanza de la Agenda descansa en los siguientes elementos:
• Un Alto Comisionado para la Agenda 2030.
• Un Consejo de Desarrollo Sostenible, de carácter consultivo.
• Adaptación del Grupo de Alto Nivel para la Agenda 2030 (GAN) al nuevo esquema ministerial.
• Puntos focales por ODS en la Administración General del Estado.
• Mecanismo de articulación entre los tres niveles de las administraciones públicas.
• Puesta en marcha de una Comisión mixta Congreso-Senado.