Celia Ferrero (ATA): “Hay incertidumbre política que está afectando a las decisiones empresariales”

La vicepresidenta ejecutiva de la Federación de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) dice que este sector se mueve en “leyes revueltas” y reclama “certidumbre y seguridad jurídica”. Califica la tarida plana de medida histórica y destaca el plan de pago a proveedores como un rescate del tejido empresarial, que durante la crisis ha perdido a unos 300.000 autónomos por culpa de la morosidad. ATA reclama que se pueda elegir un calendario de pagos a la Seguridad Social y lamenta la escasa inversión y los recortes en los fondos de I+D+i.

Mucha gente nos pide que hagamos algo sobre los autónomos, para hablar de las dificultades que soportan. Su vida no parece fácil

Si fuese fácil, todos seríamos autónomos. Es evidente que asumir la responsabilidad de una actividad económica, crear y sacar adelante tu propio empleo, requiere un esfuerzo que no hace el empleado asalariado. Esta es una fórmula de trabajo complicada y, muchas veces,  vocacional. Hoy en día tiene saber de todo, de su propio negocio y de cómo gestionarlo: Seguridad Social, impuestos, fechas de pago, etc. Yo siempre digo que el autónomo se mueve en leyes revueltas porque, desde el punto de vista normativo, su  entorno es muy variable y tiene que salir al paso de muchos frentes desde una estructura muy pequeña.

¿Habría que hacer cambios legislativos y pedir ayudas que estimulen a este sector?

Esta  ha sido la legislatura de los autónomos, porque han salido 35 medidas, algo insólito hasta ahora.

¿Qué medidas destacas?

La más relevante es la tarifa plana que será conocida como un hito histórico en el futuro, porque permite avanzar frente a  la barrera de los costes del emprendimiento. Ha sido fundamental establecer diferentes fases del plan de pago a proveedores, que supone el rescate del tejido empresarial de este país, porque uno de los grandes problemas que teníamos era la morosidad que,  evidentemente,  en periodo de crisis se llevó a muchísimos autónomos.

¿A cuántos?

Han desaparecido unos 300.000 autónomos por culpa de la morosidad, que sigue siendo uno de sus grandes problemas. A diferencia del asalariado, los autónomos viven en la incertidumbre, nunca saben cuándo ni en qué momentos del año van a tener ingresos, pero, sin embargo, tienen obligaciones fiscales y de cotización social todos los meses. ¿Eso qué genera? Pues genera tensiones de caja  que se convierten en lo que yo llamo el triángulo de las Bermudas,  si se añaden problemas de acceso al crédito y se retrasa algún pago. Este triángulo termina ahogando tu negocio,  aunque la actividad sea viable y es uno de los grandes problemas de la cultura del trabajo en España, donde los propios bancos consideran esa incertidumbre como un riesgo añadido a la hora de conceder un crédito.

¿Cómo podemos cambiar esa cultura del trabajo?

Al final, se legisla para el autónomo desde la referencia del asalariado, que responde a sus obligaciones con su nómina mensual. Y esto hace desfallecer a algunos autónomos, que ya no pueden más del agotamiento, de no dormir por las preocupaciones. Si los aplazamientos fuesen mucho más fáciles o si se pudiese elegir un calendario de pagos con respecto a la Seguridad Social, una medida que hemos pedido a los partidos políticos que metan en sus programas, todo sería más fácil.

Pero hay más problemas…

Volvemos a la cultura del trabajo, porque por definición, el autónomo puede estar en actividad o no. Una persona que monta un chiringuito tres veces al año en una playa, gana unos ingresos que te mueres, y el resto del año se dedica a hacer surf, tiene un concepto del éxito distinto al quien trabaja de ocho a ocho. Responde a una nueva mentalidad que no cuadra con la  normativa laboral de jornadas de ocho horas, de lunes a viernes. El problema de una normativa no adaptada al autónomo es precisamente que este trabajo autónomo se considera atípico.  Estamos ante una historia muy larga que viene de cuando la Organización Internacional del Trabajo hizo las definiciones de empleador y empleado, estableciendo que el empleador era aquella empresa del sector  industrial de más de 250 trabajadores y que el empleado típico era un asalariado estable, un varón mayor de 30 años. Todo lo que está fuera de ese ámbito es atípico.

¿Y qué se puede hacer en el siglo XXI para cambiar esa normativa y esa cultura?

Hay dos vías. La primera, a largo plazo, es la educación. Es fundamental que los niños se familiaricen con el concepto de empresa y de emprendimiento, desde las etapas educativas más tempranas. No pueden salir del ciclo educativo sin saber qué es un contrato, un crédito o un balance contable. Yo hice parte de mi educación  en Bélgica y cuando aprobé COU ya había montado dos empresas; la primera, con 15 años y la segunda, con 17. Estábamos monitorizados por los profesores, pero eran microempresas reales, que montabas, desarrollabas con su contabilidad y después disolvías. Es tan importante saber cómo se crea una empresa como conocer el proceso de liquidación. Nos falta  concienciación sobre el valor del emprendimiento y dignificar profesiones en las que somos buenos y que tienen un gran componente de innovación.

¿A qué te refieres con dignificar profesiones?

En España el concepto de emprendedor que está de moda es importado, no es real. Nuestro emprendedor de verdad es un Ferran Adrià, un innovador que ha hecho helado de lentejas y ha aplicado la tecnología a la gastronomía. Otro es el propietario de Zara, que tenía una tienda de ropa y ha innovado con la idea y el modelo de negocio. Nadie nos tiene que decir dónde está la innovación, tenemos que reforzar aquello en lo que somos buenos.

¿En qué somos buenos?

Por ejemplo, en todo el sector agroalimentario, en el turístico. Somos líderes en infraestructuras, a pequeña escala, en ciertos materiales tecnológicos, en materiales flexibles para telecomunicaciones, en energías renovables, etc. Y  luego en los productos muy tradicionales somos muy, muy, muy buenos. Aquí estamos viendo gente que hace huertos tamagotchi, que gestiona a través de una app; personas que retoman antiguos negocios de panadería donde se elige el pan por la noche  y te lo llevan por la mañana. Tenemos que ir a ese tipo de innovación e inversión. Uno de los grandes problemas de España es que se invierte poco en los fondos de innovación, que en los últimos años  han disminuido. Si somos francos, hasta ahora estos fondos se han utilizado en reducciones fiscales y no realmente para una inversión de tecnología dentro de las propias empresas. Pero además un autónomo persona física, que es la figura que eligen el 70% de los emprendedores españoles, no tienen acceso a las ayudas de innovación y emprendimiento del Ministerio de Industria. ¡Quién dice que para ser emprendedor tengo que ser empresa! Constituirse como empresa supone un coste demasiado grande para una persona que está empezando.

Dime  iniciativas que estáis impulsando para cambiar este desajuste

Una de ellas es la no discriminación del autónomo en la normativa, es decir, que todas aquellas vías de ayuda para el desarrollo empresarial sean aplicables y adaptables a la figura del autónomo, no puede haber esa discriminación entre sociedad y persona física. Todo lo que es financiación, los Business Angels solo están para sociedad, sin embargo ya la UE en su momento, desde 1995 está hablando de Business Angels, estaba hablando de micro-angels, es decir, de la posibilidad de inversión particular, de un particular a otro particular que es lo que se produce, porque prácticamente los banqueros la mayoría de los autónomos de este país son los padres, pero que de alguna forma tenga un incentivo para que si yo veo que hay un proyecto que tiene futuro, que me interesa y que quiero ayudar a esta persona tengo que hacerlo. (17:32)

¿Cuántos autónomos hay actualmente, cuántos salen con vida, cuántos fracasan y cuántos reinciden?

Pues ahora mismo hemos vuelto a los niveles de 2007, con 3.167.000 autónomos. En 2008 se produjo el máximo histórico con casi 3.400.000 trabajadores autónomos. En 2013 se llevan a cabo dos grandes iniciativas: la estrategia de emprendimiento y de empleo joven que establece esa tarifa plana a menores de 30 años, y la ley de emprendedores que amplía la tarifa plana a todos los colectivos entendiendo que emprender no tiene edad y que había que dar respuesta a muchas personas que se habían quedado fuera del mercado por cuenta ajena debido a la crisis y a los despidos, y que su única alternativa era constituirse como autónomo.. Así que desde 2013 hasta ahora ha habido un rebrote y hemos recuperado más de 150.000 autónomos.

¿O sea que la gente le echa valor?

Le echa valor, pero  creo que se ha perdido  mucho  miedo. En esta crisis ha habido una especie de aprendizaje a tortas. Mucha gente se ha dado cuenta de que no puedes esperar  a que alguien te saque de esa situación, ni papá mercado, ni papá empresa, nadie va a ir a buscarte. Tienes que sacarte tus propias castañas del fuego.

¿Cuántos autónomos han dado ese empujón a la terrible estadística del paro?

Entre el empleo autónomo y el empleo que esos mismos autónomos han generado estamos hablando de casi el 40% de todo el empleo creado durante la crisis. El potencial es enorme y hay que seguir explotándolo.

 Pero en vez de estímulos hemos vivido una época de recortes

Sí, en un contexto de crisis se ha subido el IVA y el IRPF, es decir, ha habido una especie de presión fiscal sobre el autónomo demasiado fuerte, que para muchos ha sido terrorífica, una falta de acceso al crédito y una morosidad pública y privada terribles. Ha habido pequeños estímulos y grandes obstáculos y a pesar de ellos tenemos un potencial enorme, estamos hablando de aquellos que están regenerando el tejido empresarial y que lo están transformando desde la base.

Pero los autónomos se sienten muy solitos

Están muy solitos. El propio funcionario desincentiva, es tu padre dos, con afirmaciones como ‘estás loco, ¿vas a emprender? No, lo  que tienes que hacer es ser funcionario’. Lo normal es que tus padres te dijeran que opositaras o que trabajaras en una gran empresa.

¿Todavía se piensa que es lo mejor es ser funcionario?

Cada vez menos, ese es el cambio cultural que se está produciendo. Creo que el emprendimiento muchas veces ha sido una respuesta a lo que no te da el mercado de trabajo asalariado.  ¿Cuáles son los grandes problemas de una mujer en el mercado laboral? La flexibilidad en el tiempo y cobrar menos que cualquier hombre en la misma función, es decir, brecha salarial y brecha de flexibilidad. Muchas personas y mujeres que no pensaban en el empleo autónomo como tal al ser expulsadas por ser colectivo vulnerable, como los jóvenes,  se han constituido como autónomas  por necesidad y están encantadas ¿Por qué? Porque tú fijas el precio de tu mercado, nadie te valora en función de tu género ni tu apariencia, simplemente por la calidad del servicio que prestas. La brecha salarial es infinitamente más pequeña que en el caso del mercado asalariado. Y además no existe la obligación de ajustarse a horario.

Esto es una revolución

Yo soy madre, tengo tres hijos y esto soltera, más que yo no sabe nadie. La mayor violencia contra las mujeres la ejercen las propias mujeres, es decir, el propio concepto que tiene una mujer sobre cuáles deben ser sus responsabilidades o no, cuál debe ser su tipo de trabajo o no, es lo que aquellas que no pensamos igual, es decir, se nos exija o se nos valores menos en ese entorno. El tiempo que se le dedica a los hijos luego hay mil cosas, es algo que debe decidir cada una de las mujeres y eso no quiere decir que tu hijo vaya a estar menos cuidado.

¿Cómo afecta el momento político, la incertidumbre a los autónomos?

Pues afecta mucho, porque el autónomo necesita certidumbre y seguridad jurídica. El problema es que no se toman decisiones, se posponen todas las decisiones a la espera de ver qué va  a pasar. Hay un parón, no quiere decir que la economía no prosiga, pero hay un cierto parón en cuanto a las decisiones de inversión, de contratación, etc. No es lo mismo emprender ahora que cuando  alguien te está prometiendo que se van a bajar las cotizaciones sociales o que se quita la tarifa plana.  Posiblemente si esto fuese una espera entre los dos partidos tradicionales que todos conocemos, no habría tanto parón. Pero sabemos que hay partidos  emergentes que tienen ideas muy distintas sobre la economía. Si llegase al Gobierno un partido rupturista con las estructuras que existen actualmente, no sabemos cómo podría incidir dentro de lo que es la norma económica que es la que determina las decisiones que vas a tomar desde el punto de vista empresarial. Por tanto, la gente hasta que no haya certidumbre política no va a tener negocios, no va haber seguridad jurídica y no va  a empezar a tomar decisiones.  En nuestro último barómetro preguntamos: ¿Pretende usted contratar el próximo año? Es  la primera vez que normalmente no sabe/no contesta, que generalmente estaba al 1% , ha subido en 24 puntos porcentuales, no saben  lo que van a hacer. Hay efectivamente una variable de incertidumbre política que está afectando a las decisiones empresariales.

¿Y  las ayudas se han paralizado también?

No, yo creo que  la Administración pública sigue funcionando, aunque hay muchos temas que están parados. Se necesitan muchos cambios.  Los plazos de morosidad en la Administración pública se habían reducido drásticamente y vuelven a dispararse. Después de las elecciones municipales y autonómicas,  la morosidad se ha disparado precisamente  en aquellos ayuntamientos donde ha habido cambio de Gobierno. En Extremadura estamos en 267 días de plazo de pago, volvemos a cinco meses en retraso de pago a los proveedores. ¿Por qué? Cuando se ralentiza la agilidad administrativa se convierte en un obstáculo para el tejido empresarial. Nadie está incidiendo en uno de los grandes problemas estructurales de nuestra economía y es el hecho de que el primer empleador y el principal cliente de las empresas en España. Tenemos que generar sector privado.

¿Necesitamos un cambio de modelo productivo?

No, creo que necesitamos mejorar y dignificar el que tenemos. Vuelvo a decir que en España parece que nos de vergüenza que haya sol, España tiene unas posibilidades de expansión en el sector turístico, que puede conducir al sector de la tercera edad y dependencia,  al sector sanitario con productos específicos, al  sector industrial en todo lo que es material para dar atención a esos mayores, sector de la construcción para adaptar las estructuras a las personas mayores. Hay que buscar lo que nos da, donde estamos, quienes somos, en lo que somos buenos para mejorarlo, desarrollarlo, crear esas cadenas de producción esa interconexión entre sectores. ¿Queremos desarrollar el turismo para ser la Florida de Europa?¿Queremos ser referencia en la calidad agroalimentaria? Pues vamos a por ello, máxime cuando en todos esos sectores ya partimos desde una posición de liderazgo. Tenemos que ir por proyectos, tenemos que decidir dónde somos buenos y dónde tenemos una buena posición de partida y a partir de ahí desarrollar. Somos buenos en comercio minorista, dejemos entrar a las nuevas generaciones en el comercio, demos ayudas para modernizar esos comercios, las mercerías se han convertido en tiendas crack.

¿Es decisivo incorporar a los jóvenes?

Aquí no voy a ser políticamente correcta. Creo que es más importante la generación de las personas con 45 que la de los jóvenes. Generalmente desde el punto de vista social los mayores de 45 tienen unas necesidades sociales muchísimo más importantes.  Cuando se habla del paro de los jóvenes nos echamos las manos a la cabeza, pero la edad media de la primera experiencia laboral en España es de 23 años. Mientras que en Europa todos los jóvenes  trabajan los fines de semana para pagarse sus cosas. No hay cultura de trabajo en el joven, hay sobreprotección.  Hay una especie de vergüenza social de que tú hijo con 16 años tiene que trabajar los fines de semana, cuando el trabajo da una  experiencia vital que será esencial para que cuando salga de la universidad o de la FP. Pero la emergencia social está más en los mayores de 45 años que en los jóvenes, porque hay muchísimas más medidas de apoyos a los jóvenes que a los mayores.

¿En la próxima legislatura defenderán los partidos nuevas medidas para mejorar la vida de los autónomos? ¿Habría que defender otras iniciativas, leyes o propuestas?

La mayoría de los programas reflejan los grandes temas que nosotros hemos propuesto, pero luego hay que ver la letra pequeña y cómo se desarrolla, porque muchas veces ellos, sin darse cuenta, venden gato por liebre. Cuando se habla de que las cotizaciones sociales sean proporcionales a los ingresos, que es algo que nosotros llevamos reclamando desde hace mucho tiempo, en realidad no supone una rebaja sino una subida de las cotizaciones. ¿Por qué? porque en España el 86% de los autónomos cotizan unos 263 euros mensuales por la base mínima de 894 euros al mes. Según los rendimientos netos, un 15% de los autónomos estaría sobre cotizando. Pero el 85% de estos trabajadores tienen unos rendimientos netos superiores y estarían  cotizando menos de lo que deberían. ¿Qué es lo que pasa? Si tenemos en cuenta  los ingresos reales, se beneficia a ese 15% pero se perjudica al 85%. La única ventaja que tiene el autónomo muchas veces en este entorno es la voluntariedad de elegir su base cotización. Entonces, lo que se está vendiendo como rebaja podría ser un incremento y eso es lo que hay que ver. Y aquí lo que nosotros decimos es que se pongan tramos máximos y mínimos en el IRPF y que haya cierta voluntariedad. Otra cosa que se está proponiendo es que aquellos que están por debajo del salario mínimo interprofesional paguen 45 euros, cuando ahora mismo pagan cero o no tienen obligatoriedad de cotizar a la Seguridad Social. ¿Por qué alguien que está por debajo del salario mínimo va a pagar 45 euros,  si tiene acceso a la tarifa plana? Con lo cual se está vendiendo una rebaja de cotizaciones porque es un mensaje muy bonito, incluso, los propios autónomos muchas veces dicen “yo quiero cotizar en función de mis ingresos”, sin ser conscientes de que cotizar en función de sus ingresos es subir la cuota, no bajarla.