Carta, desde París, de una investigadora joven y precaria

Elena Capel, Institut Necker Enfants Malades (París)

Actualmente investigo la principal bacteria causante de la meningitis bacteriana, Neisseriameningitidis, también conocida como meningococo. El objetivo de mi proyecto es descubrir nuevos factores de virulencia que permiten a esta bacteria infectar a las personas. Se trata de una bacteria comensal que habita la nasofaringe y se transmite por vía aérea de persona a persona. Puede ser portada de forma asintomática por un 3 a 30 por ciento de la población. Sin embargo por razones aún desconocidas puede convertirse en patógena y causar la meningitis (o inflamación de las meninges) o bien un choque séptico letal con manchas necróticas conocido como purpura fulminans.

Pese a la existencia de antibióticos eficaces, la rápida progresión de la infección deja una tasa de mortalidad de un 10/15 por ciento a nivel mundial. Llegar a conocer mejor los mecanismos que utiliza el meningococo para infectar a su único hospedador, el hombre, permitiría desarrollar nuevas terapias más eficaces para combatirlo. De igual manera, averiguar cómo hace la bacteria para franquear la barrera hematoencefálica (barrera que permite mantener a nuestro cerebro estéril) podría ayudar también a desarrollar fármacos para combatir enfermedades cerebrales.

Decidí marcharme al extranjero mientras finalizaba mi tesis doctoral con el objetivo de conocer un nuevo sistema de investigación y adquirir nuevas experiencias que me valieran a la hora de querer retornar.

Ya hace casi 2 años que llegué a París para comenzar mi primer postdoctoral. Afortunadamente para mi, conocía la lengua y he contado con amigos que emigraron antes que yo que me han ayudado en la “aclimatación” a este nuevo país. Además sigo estando cerca de casa, nada que ver con si me hubiera ido a América o Japón donde seguro es más duro el choque cultural. Todavía es pronto para saber si me ha cambiado la vida esta migración. Sin embargo, me ha servido para darme cuenta de que en España la calidad de la investigación y los laboratorios no tienen nada que envidiar a los extranjeros. La lástima es que desde que empezaron a aplicarse los recortes en I+D en 2010 el sistema se está viniendo abajoy se está perdiendo sobretodo capital humano en el que se ha invertido mucho dinero público y que al final van a acabar disfrutando otros países.

Somos muchos investigadores “precarios” que hemos venido a Francia, pero también fisioterapeutas, enfermeros, sociólogos, arquitectos… Cuando hablo de investigadores precarios, me refiero a que seguimos sin tener una estabilidad. Por mucho que mis condiciones laborales, a nivel de prestaciones y salario sean buenas, mi contrato sigue siendo temporal. Tengo amigos que tras años aquí han conseguido una plaza fija y algún otro puede volver a España aunque sin garantías de estabilización. Entre los restantes, a casi todos nos gustaría volver algún día a casa pero con el panorama actual las esperanzas son pocas.

La mayoría estamos al tanto de la actualidad política española y cuando podemos participamos en campañas promovidas por diversas asociaciones científicas como Ciencia con Futuro o CERU para visibilizar nuestra situación. En mi caso, sigo participando en la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios,l a la que entré durante mi tesis doctoral, para reclamar que se sustituyeran las becas predoctorales por contratos de trabajo, aunque cada vez me cueste más encontrar el tiempo. Pero merece la pena, sobretodo, cuando gracias al trabajo de muchos compañeros durante años se logróque en la nueva Ley de la Ciencia de 2011 se reconociera la obligación de contratar a los doctorandos.

Si queremos que España se convierta en un verdadero motor económico se debería apostar en serio, de una vez por todas, por un sistema sólido de investigación. Y lo mínimo sería blindar el sistema con unos presupuestos estables que visaran progresivamente el 3 por ciento del PIB recomendado por la Unión Europea y que fuera independiente de los cambios de Gobierno. A lo que habría que añadir una planificación adecuada de los recursos humanos necesarios en cada etapa de la carrera investigadora y que las convocatorias de contratos o concursos de plazas fueran en concordancia. Además de intentar evitar los periodos sin remuneración entre las diferentes etapas de la carrera investigadora. También habría que integrar mejor el sistema de I+D público con el tejido empresarial y otros organismos privados de investigación.

En el mundo de la investigación es habitual y muy aconsejable la movilidad y el intercambio con otros científicos del mismo área. Y por eso no suele costarnos coger la maleta para ir a hacer una estancia a un laboratorio extranjero, donde aprender una nueva técnica o donde podamos obtener nuevos puntos de vista sobre nuestro trabajo. Sin embargo, lo que resulta duro es la incertidumbre de no saber si vamos a poder volver a nuestra tierra.

¿Por qué maltratamos nuestra I+D? Puede que falte concienciación de los beneficios que supone invertir en investigación y puede que sea por una falta de comunicación de los propios científicos a los que muchas veces nos cuesta expresar en palabras comprensiblesel trabajo que hacemos. Aunque en los últimos años se está haciendo mucha divulgación y acercando la ciencia a la sociedad. Algo imprescindible para devolver el esfuerzo de los contribuyentes que financian con sus impuestos nuestras investigaciones.

Sin embargo, los políticos se muestran reacios a apostar de forma convincente por un sistema de investigación sólido. Hecho mostrado con las políticas de austeridad que han dejado la inversión en I+D en niveles anteriores al comienzo de la crisis económica. Y, como consecuencia, estamos perdiendo mucho talento que no se fuga sino al que se echa, lo cual es una lástima porque estamos regalando una muy buena generación de investigadores.

Así que no nos queda más que seguir denunciando esta situación y reclamar un compromiso serio por fortalecer el sistema de I+D, tanto desde las muchas plataformas y asociaciones existentes, como desde redes sociales y medios de comunicación.

Elena Capel Malo

Investigadora post-doctoral en el Institut Necker Enfants Malades (París)
Portavoz de la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios