Aprendamos de los éxitos de otros países, para resolver aquí los asuntos que nos preocupan

Mónica Badrena, odontóloga

Esta mañana, escuchando la radio, hablaban de tres niños que iban a ser expulsados de sus respectivos colegios por haber agredido a un tercero y someterlo a bullying en reiteradas ocasiones. Lo que más me ha sorprendido ha sido la reacción de los padres de los tres niños, que quieren denunciar al colegio, porque encuentran la mesura excesiva. Qué nos está pasando? siendo madre de tres niños, trabajadora, siento vergüenza ajena de la educación y de los valores que estamos aportando a nuestro relevo generacional.

Siento que los núcleos familiares se van desmoronando, arroyando a su paso a menores que se van desequilibrando emocionalmente. No paro de escuchar problemas de este tipo. Trabajo en un hospital, mano a mano con pediatras que no paran de intentar canalizar más problemas emocionales, que de administrar fármacos por alguna patología aguda. Esta sobreprotección desmesurada, este núcleo familiar desestructurado… Es un tema que a los ciudadanos con hijos nos preocupa.

También en estos días, mi hijo menor de dos años, ha sido infectado de varicela en el colegio. Los dos mayores ya fueron vacunados en su día, pero resulta que, según el calendario vacunal estatal,  esta vacuna no está disponible en España, desde hace dos años.

Los pediatras con los que trabajo en la sanidad pública me han comentado que es un tema que viene desde el Ministerio de Sanidad con la industria farmacéutica.

Pero, a ver, ¿a qué jugamos? si hay algo que se describe como eficaz y numerosos estudios avalan que sirve y que es mejor el beneficio que los problemas que genera, porqué cambiarlo. Numerosos casos de varicela y otras enfermedades erradicadas están saliendo a la luz hoy en día. Otro tema que a los ciudadanos con hijos nos preocupa.

Mis hijos van a una escuela trilingüe. Hago un esfuerzo cada mes e invierto en su aprendizaje para pensar que pueden tener un mejor futuro profesional. Claro que me encantaría poder llevarlos a una escuela pública donde la enseñanza

que fuera de calidad, mejor que la de antaño. Pero no es así. Los amigos que tengo, profesores que trabajan es escuelas públicas, no llevan a sus hijos donde ellos imparten clases, porque no creen que ésta tenga un nivel adecuado.

Al contrario, va decayendo año tras año y mermando su reputación. Y como lo que quieres para tus hijos es lo mejor, pues te ves con la única opción de ir a un buen colegio, cueste lo que cueste. No está el futuro de ellos en cuestión de competencias, como para ir escatimando en el aprendizaje y en el conocimiento.

Este es otro tema que a los ciudadanos con hijos nos preocupa.

Por otra parte está el tema de la alimentación. Al trabajar en el mundo sanitario, con un ejercicio de más de 13 años, visito y valoro muchas historias clínicas y enfermedades de todo tipo.

En los últimos años, no paramos de contemplar como los casos de neoplasias, tumores, enfermedades alérgicas, irritaciones, sensibilidades químicas, metabulopatías, etc, están en aumento a velocidades de espanto.

Hay motivos suficientes para pensar que los procesos de fabricación y manipulación de los alimentos, han evolucionado demasiado, que dichos avances, físicos y químicos, para aumentar la caducidad, incrementar sabor o mejorar el aspecto, va en detrimento de nuestro bienestar y de nuestra salud.

Seguro que un retroceso en la evolución de los productos alimentarios, sería costoso, pero los estudios, indican por primera vez, que la esperanza de vida (separando los avances médicos para la curación de enfermedades, que es mejor), de la población que está creciendo será menor que la población de antaño, cuando no existía tanta tecnología y los alimentos eran elaborados de forma más austera. Ojalá las grandes empresas alimentarias dieran marcha atrás en la vorágine de fabricación a gran escala, en favor de un retroceso y en beneficio del bienestar de la población a corto, medio y largo plazo.

Ya no sólo se escucha la típica frase “somos lo que comemos” sino que se ha agregado “seremos lo que comimos”, así que la base de la alimentación desde la infancia tiene vital importancia. Otro tema que como madre y ciudadana nos preocupa.

Me pregunto yo: Si cada vez tenemos más información, más globalización y podemos saber qué país es fuerte en cada tema, ¿por qué no aprendemos de eso? Por poner un ejemplo, vi un reportaje grabado  en Finlandia. La pregunta que formulaban a los ciudadanos era: «¿Recuerda el último caso de corrupción en su país?» Me quedé atónita, cuando vi que se paraban un largo tiempo pensando en responder. No recordaban ninguno. Me encantaría que me pasara esto en mi país.

Otro ejemplo: Si Dinamarca es el país donde menos parados existen, ¿Qué es lo que hacen para ser mejores? En mi caso, que soy odontólogo, puedo dar el ejemplo del  número desproporcionado de licenciados que salen cada año, en comparación con la cantidad de población que requiere un odontólogo. Problema: el número de parados va en aumento año tras año, porque no existe un númerus clausus y cada vez abren más universidades para estudiar la carrera. Y así, en un montón de carreras.

Pero ¿no puede haber una cabeza pensante que detenga esto? En países como Alemania, primero determinan qué es lo que necesita la población y en base a las necesidades se genera una oferta/demanda que equilibrada.  Aquí el problema ya está generado, sin embargo, tampoco lo detienen o se busca solución. Los colegios profesionales no paran de gritar auxilio.

Pues deberíamos copiar fórmulas de funcionamiento de cada tema (sanidad, educación, parados, profesión respecto demanda, etc) en el mejor país que lo ejercita y que está mejor posicionado en el ranking europeo o mundial, fijarnos en él y estudiarlo, para ver si en España podrían funcionar, porque visto lo visto, lo que hay, no funciona.