2019: España y Europa mudarán su piel política

 

En mayo de 1982 la victoria de los socialistas de Felipe González en Andalucía anunció lo que pasaría en octubre: mayoría absoluta arrolladora en España. En 2019 España cambiará de piel política, como ya han anunciado las elecciones andaluzas este diciembre. Más de ocho mil ayuntamientos en juego, trece de las diecisiete autonomías, las elecciones europeas -todo eso el 26 de mayo- más la joya de la colección -el Gobierno de España- a saber cuando, sin descartar el 2020. Cuatro años atrás las municipales y autonómicas ya cambiaron el paisaje por la irrupción de Podemos y de Ciudadanos. Ahora hay un tercer partido emergente, Vox, y puede resultar determinante en muchos acuerdos para dar la vuelta a la situación, como en Andalucía.

 

Por Manuel Campo Vidal

La gran diferencia entre 1982 y 2019, con Andalucía como avanzadilla de lo que podía pasar en España, es que entonces los cambios se produjeron por mayorías absolutas y ahora son necesarios dos, tres y hasta más partidos para poder formar gobiernos. Tres en Andalucía y todo un catálogo, sin manías, en la investidura de Pedro Sánchez. La necesidad de pactar en un país que culturalmente piensa que cualquier acuerdo es una cesión, cuando no una traición, convierte las negociaciones en melodramas. Pero se acaba pactando.

Con todo, atentos al hecho de que en Andalucía el partido más votado ha resultado ser el PSOE y que no ha revalidado el Gobierno -aunque le hubiera apoyado Adelante Andalucía- por el castigo de la abstención. Treinta y siete años de poder es demasiado, parece haber considerado una parte del electorado antes fiel. En unas elecciones nacionales no tiene por qué pasar todo eso.

El PSOE quedó tan malparado con 84 diputados que subir va a subir y, probablemente, será el primer partido por encima del PP, que baja tanto como suben Vox y Ciudadanos. Los abstencionistas y los desengañados que lo enviaron al subsuelo electoral pueden volver a casa si los despierta la alianza de derechas en Andalucía. Aún así, componer una mayoría suficiente de rasgo progresista va ser muy difícil. Veremos. Hay partido que jugar.

 

«Sabemos que influirá la percepción de los ciudadanos sobre la eficacia del Gobierno Sánchez, que hace algunas cosas interesantes, pero no las cuenta con acierto y oportunidad»

 

Lo que sabemos ya es que después de mayo del 2019 tendremos una piel política distinta en España y un ropaje diferente en Europa, acaso inquietante, por el ascenso de los populismos con apoyo de las metodologías electorales trumpistas (Steve Bannon ya está instalado en Bruselas); técnicas ensayadas con éxito en Brasil y en Andalucía con Vox.

Y sabemos que influirá la percepción de los ciudadanos sobre la eficacia del Gobierno Sánchez, que hace algunas cosas interesantes, pero no las cuenta con acierto y oportunidad. Un ejemplo: está francamente bien subir el salario mínimo porque la desigualdad es una lacra; pero hacerlo en el Consejo de Ministros de Barcelona con todos los medios pendientes de las ocurrencias de Torra sirve para muy poco.

Se dirá que se podía hablar de la medida en días sucesivos pero el espacio mediático quedó copado por el policía de los Mossos que le replicó en catalán a un manifestante: “¡Qué República, ni qué cojones. La República no existe, idiota!”. La Generalitat le ha abierto un expediente al policía, que venía de soportar gritos, piedras y pintura, quizás por haber dicho una verdad palmaria. Lo que tiene de malo la verdad es que despierta de sueños quiméricos. Atentos a la literatura del expediente porque puede ser ridículo mundial.

Y el viernes subieron las pensiones para diez millones de personas. Poco porcentaje de subida  pero un gesto en la misma dirección del salario mínimo; gesto del que apenas se hablará porque lo tapa en los medios de la derecha la foto de la comida del Diario Vasco que reunió a Otegui, la socialista Idoia Mendía y el nacionalista Ortuzar; y en medios progresistas la sentencia del Tribunal de Cuentas a la ex alcaldesa Ana Botella y seis concejales por vender de forma “ilegal” pisos de propiedad pública a un fondo buitre. Un escándalo. La reclamación del Tribunal -ya recurrida- asciende a 25 millones de euros. No teman: el 2019 no será aburrido.